Actualización N° 198

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HoMin / MinHo:
-10 años Cap. 11

YooSu / SuChun
-Componiendo el corazón Cap. 15

JaeMin / MinJAe
-Lovestrong Epilogo Part. 2 [TERMINADO]
-Afire Love Cap. 2

Parejas Varias:
-El pasado nunca muere [MinSu & YunJae] Cap. 10
-El príncipe de los bárbaros [MinSu &YunJae] Cap. 10
-Insano [JaeChunSu, YooSu, ChunJae] Cap. 13
-You are everything I've been looking for [HoMin, JongMin, ChangKyu, EunHae, KyuHo] Cap. 8
-Starry Night [MinJae & Minsu] Cap. 2

RUKI...

Starry Night - Cap. 4

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El salvador.
Al siguiente día, Jaejoong despertó algo incómodo, él casi nunca recordaba sus sueños, pero estaba seguro que había soñado con su vecino, por lo que se alegró de no poder recordarlo, así que hizo todo lo posible por no encontrarse con él y se dedicó a ayudar a su abuela en todo lo que necesitara. Se mantuvo ocupado toda la mañana y gran parte de la tarde, finalmente cuando ya estaba anocheciendo le dijo a su abuela que como era domingo, tenían que descansar y holgazanear, por lo que se dedicaron el resto de la tarde a ver películas.
*
Changmin no había dormido muy bien, le costó conciliar el sueño, y se despertó un par de veces en la noche, hace tiempo que no le pasaba. Solía ocurrirle cuando estaba con muchas preocupaciones. Cansado, se levantó más temprano que de costumbre un domingo, pero no quería quedarse en cama, vió que Junsu seguía durmiendo, así que se levantó lo más despacio posible para no despertarlo.
El día siguió con la rutina de un domingo y cuando terminó las tareas cotidianas, quiso enfocarse en el trabajo, todavía tenía que diseñar una estrategia para convencer a la marca importante que los quería contratar.
Mientras cenaban, Junsu lo sorprendió con una pregunta.
-Sabes, también me gustaría hacer una cena para Jaejoong ¿Qué te parece?
Como lo pilló desprevenido, Changmin se atoró con lo que estaba comiendo y entre su tos le dijo que no estaba muy seguro.
-¿Por qué? -Preguntó Junsu entre curioso y sorprendido.
-Pues porque, porque... -Changmin no sabía que decir, así que dijo lo primero que se le vino a la cabeza. –Porque es mucho trabajo preparar una cena, además no haremos algo tan rico como lo que hicieron ellos.
-Ehh, yo también cocino rico. -Dijo Junsu haciéndose el ofendido, pero en el fondo estaba de acuerdo con Changmin, en que no haría algo tan bueno, pero él tenía sus trucos también.
-No quise decir eso, sabes que me encanta lo que haces. -Con un suspiro, aceptó su derrota.
-Está bien, si quieres hacer una cena yo también puedo ayudar. -Dijo finalmente Changmin sabiendo que de nuevo no podía hacer nada para evitar a ese hombre, que le provocaba tantas emociones desconocidas.
*

El lunes llegó y con eso otro día laboral, dónde Changmin tenía que solucionar los problemas que tenían en su agencia, para encontrar el rostro de la famosa campaña, que los tenía a todos muy ocupados y preocupados a la vez, ya que era una gran oportunidad para crecer.
Antes de instalarse con Junsu en su antiguo hogar, comenzó a buscar un lugar dónde trabajar. Con sus estudios en economía, administración y su experiencia, pensó que no sería tan difícil encontrar  trabajo en alguna empresa local o en unas de las sucursales de grandes compañías que se habían instalado hace un tiempo en su pequeña ciudad natal. Pero se encontró con una situación totalmente distinta, empresas cuyas sucursales se encontraban cerradas, algunas se habían trasladado a otras regiones más prósperas o simplemente con empresas que ya no necesitaban más personal.
Cuando ya estaba perdiendo toda esperanza, se encontró con un amigo de la secundaria, habían perdido el contacto porque ambos se mudaron, pero en su época escolar se llevaban muy bien. Su amigo le contó de un proyecto que consistía en crear su propia agencia de publicidad, Changmin no estaba muy al tanto de este campo, pero con sus conocimientos, su amigo estaba seguro de que sería de mucha ayuda, de esa forma lo convenció de trabajar con él.
Comenzaron prácticamente de cero, arrendando primero una oficina, que con el tiempo se convirtió en todo el piso del edificio, para Changmin fue muy gratificante descubrir que le gustaba mucho ese campo, por lo que en un corto plazo lograron crear una empresa sólida, con un moderado reconocimiento local.
Una mañana aparecieron dos hombres encargados de una marca de perfumes para mujeres, reconocida a nivel nacional, contándoles que pretendían lanzar una línea de perfumes para hombres y tenían recomendaciones acerca de su trabajo, por lo tanto querían contratarlos. Era una gran oportunidad, ya que seguramente eso sería un trampolín definitivo y podrían establecerse como una empresa competitiva a nivel nacional.
Pero en cuanto vieron a Changmin, quedaron impresionados por su apariencia y sobre todo a uno de ellos le pareció el modelo ideal para liderar la campaña, ante esto Changmin solo se pudo reír creyendo que era una broma, él nunca se había esmerado en lucir bien, pero sabía que no era alguien común, ya se lo habían dicho muchas veces desde que era un adolescente, pero lo que tenía de atractivo y varonil lo tenía de tímido e introvertido, así que él no era una opción para ese tipo de trabajo, trató de explicarles que él no podía hacerlo, que contratarían un modelo profesional de su gusto.
Después de convencerlos con mucho esfuerzo, se pusieron a trabajar de lleno en la campaña, pero lo primero era encontrar al modelo que convenciera a los clientes que parecían muy exigentes, así que comenzaron un casting, que hasta el momento no había dado buenos resultados. Cuando tuvieron dos opciones, que les parecieron fuertes candidatos, enviaron las fotos, pero fueron rechazados.
Mientras su amigo intentaba convencerlo a él de que aceptara modelar, ya que faltaban pocos días para que el plazo que les habían dado acabara y estaban sin ideas por el momento. Changmin quería intentar con otros modelos que se presentaron y estaba tratando de contactarlos, fue cuando se dió cuenta que había dejado su teléfono móvil en casa y por enésima vez quiso golpear su cabeza en el escritorio.
*
Junsu despertó tarde y quiso seguir un rato más en cama, cuando Changmin trabajaba, él intentaba hacer las cosas que podía por sí mismo, al principio le costó mucho pero ya estaba acostumbrado, de hecho le decía a Changmin que los fines de semana no era necesario que lo ayudará en todo, pero su amable novio lo hacía callar y como siempre se encargaba de facilitarle las cosas.
Cuando notó el móvil de Changmin en la mesa de la cocina, ya eran las once de la mañana. Se asustó porque sabía que era indispensable para su trabajo, por lo que tenía que hacérselo llegar. Odiaba molestar a su vecina pero era una emergencia y estaba seguro que ella lo ayudaría siempre que pudiera. Cuando llamó le contestó su nieto.
-Hola, Jaejoong perdón que te moleste, pero estará la abuela.
-Hola Junsu, no me molestas, pero la Abue en estos momentos está ocupada, pero dime si yo te puedo ayudar en algo. -Dijo Jaejoong amablemente.
-Me da mucha vergüenza pedirte esto, pero como es una emergencia…
-No te preocupes Junsu, mientras pueda ayudarte lo haré, dime. -Dijo Jaejoong algo preocupado, ¿qué emergencia sería?
-Verás, a Changmin se le quedó el móvil en casa y no sé cómo hacérselo llegar, ¿podrías hacerme ese favor?
Jaejoong lo que menos quería, al menos por los próximos cien años, era ver a Changmin, pero no podía decirle que no a Junsu, por lo que sin más remedio aceptó.
-Muchas gracias Jaejoong te debo una. -Le dijo Junsu muy agradecido.
*
Después de todas las indicaciones qué le dió Junsu, no fue difícil encontrar el lugar de trabajo del hombre de sus pesadillas, porque estaba seguro que lo que soñaba con él, eran malos sueños. Esa mañana de nuevo se despertó con la sensación de haber soñado con él, no sabía porque y no quería analizarlo tampoco.
Cada vez más nervioso, le preguntó a una secretaria del edificio dónde podía encontrar a Changmin, le dieron las indicaciones y se acercó a la oficina. Como el escritorio de la secretaria del piso, estaba vacío, Jaejoong se atrevió a tocar a la puerta que tenía el nombre de su vecino.
Cuando Changmin sintió el toque en la puerta, estaba de espaldas a esta, mirando por el ventanal de su oficina, pensando que era su secretaria le dijo que pasara, y en cuanto sintió los pasos acercarse a su escritorio dió la vuelta, pero no estaba preparado para lo que vió, ¿es que acaso ya estaba alucinando y veía a Jaejoong hasta en su trabajo?, por lo que solo pudo decir.
-¿Qué haces aquí?
Jaejoong ya acostumbrado a los malos modales y mal humor del hombre, contestó lo más rápido que pudo.
-Yo no quería venir, pero Junsu me lo pidió y no pude decirle que no, porque él a diferencia de ti, es muy simpático y amable, así que, como al parecer eres además de gruñón, un despistado, dejaste tu móvil y te lo traje. -Dijo esto sin respirar, dejando el aparato en el escritorio y continuó. -Eso es todo y antes de que comiences a gritar, me voy.
Cuando se iba a dar la vuelta para marcharse, la puerta se abre rápidamente y entra un hombre muy nervioso, diciendo algo de que unos encargados de la marca, habían llegado de sorpresa y no sabía que decirles.
Pero en cuanto el nervioso hombre lo vió, se quedó paralizado y comenzó a surgir lentamente una gran sonrisa en su rostro.
-Lo encontraste Changmin, es perfecto. -Dijo el extraño hombre cada vez más feliz. Lo comenzó a mirar de arriba abajo y antes de que se diera cuenta, lo agarró de la muñeca y lo comenzó a arrastrar afuera de la oficina. Jaejoong no sabía que estaba pasando y Changmin tampoco, pero alcanzó a reaccionar y antes de que lo sacara, tomó la muñeca libre de su vecino y le preguntó asombrado a su amigo.
-¿Qué estás haciendo Yoochun?
-Te cuento en el camino, vamos rápido.
Changmin de nuevo soltó a Jaejoong como si le quemara el contacto y comenzó a seguir a su amigo, quien sin demora continúo “arrastrando” a Jaejoong, quien sabe a dónde.
-Llegaron los representantes de la marca, al parecer ya quieren firmar y empezar cuanto antes la campaña, y querían saber si ya teníamos al modelo, porque no pueden esperar más, así que los llevé a la sala de reuniones y vine corriendo a buscarte, pero no sabía, que como siempre, ya lo tenías todo solucionado, nunca debí dudar de ti. -Dijo todo esto muy rápido, sin detenerse hasta llegar a la puerta de la sala de reuniones.
Antes de que Changmin o Jaejoong pudieran decir algo, Yoochun abrió la puerta y entraron los tres. Sin preámbulos Yoochun hizo las presentaciones y con orgullo anunció a quien sería el modelo sin lugar a dudas de la nueva campaña publicitaria, estaba completamente seguro, el hombre era perfecto, si bien no tenía el estilo de Changmin, su apariencia era más adecuada para el producto, él siendo un publicista por muchos años pudo verlo de inmediato y estaba encantado.
Como era de esperar, los encargados también pensaron lo mismo, y quedaron más que satisfechos con el nuevo rostro de la campaña. Jaejoong no entendía nada, pero logró contestar y sonreír cuando le preguntaron su nombre.
Una vez establecieron los plazos para iniciar la campaña, más los detalles de las firmas para sellar completamente la relación de negocios, los encargados se despidieron, retirándose contentos y completamente satisfechos. Cuando finalmente se quedaron los tres jóvenes en la habitación, el primero en hablar fue Jaejoong.
-No sé cómo decir esto, pero yo no soy modelo. -Dijo, mirando con un poco de pena al hombre llamado Yoochun, ya que realmente parecía muy feliz de haber encontrado un modelo.
-¿Qué quieres decir? -Dijo éste, aún con la sonrisa en su rostro.
Esta vez se le adelantó Changmin. –Yoochun, él no es un modelo, es el nieto de mi vecina, está de  vacaciones y vino a dejarme el móvil que se me quedó en casa.
-No puede ser. -Dijo Yoochun que comenzó a procesar lo que acababa de oír.  –Pero, pero… ¿Puedes hacerlo, verdad?
-No tengo idea de modelaje, además tengo que volver a mi trabajo en dos semanas, estas son mis únicas vacaciones del año, de verdad lo siento mucho por no decirlo antes, es que no tuve oportunidad. -Dijo Jaejoong, cada vez más apenado.
-Lo siento, no te lo dijimos antes porque fue todo tan rápido, ya encontraremos a un modelo, te lo prometo. -Dijo Changmin, que vió a Yoochun cada vez más pálido.
-¿Realmente crees que vamos a encontrar a alguien como él? -Preguntó, señalando a  Jaejoong.
Changmin lo miró nuevamente y pensó que por supuesto no encontrarían a nadie como él, a pesar de ir simplemente vestido, con unos jeans y una camiseta clara, parecía completamente salido de una revista de moda, desde su cabello que lucía tan suave que daban ganas de pasar los dedos entre ellos, esos ojos grandes y expresivos, esa piel tan lisa y sin imperfecciones, esos labios que parecieran pedir que los besaras y ese cuerpo, Changmin tuvo que apartar su mirada, el hombre era una tentación y con dificultad se enfocó nuevamente en Yoochun.
-No, tienes razón, no encontraremos a nadie como él. -Dijo finalmente con resignación.
Jaejoong por su parte, sintió su rostro arder, ¿acaso su vecino ogro lo había halagado indirectamente?, además ante la mirada de Changmin de inmediato se sintió  expuesto, pero era muy extraño, porque desde que llegó a ese lugar, sintió las miradas de todos con los que se había encontrado, pero con su vecino se sintió diferente, como si estuviera desnudo, pensó que era por culpa de esa mirada tan intensa que poseía el hombre.
Se asustó cuando de repente Yoochun tomó sus manos entre las suyas.
-¿Aceptarías hacerlo si logramos terminar la campaña en dos semanas? –Le preguntó con una expresión tan seria y llena de esperanza, que Jaejoong no sabía que contestar.
-Yoochun, pero eso es imposible. -Dijo Changmin, sorprendido por lo desesperado que estaba su amigo y lo entendía, pero también pensaba que no le gustaría tener a ese hombre que lo perturbaba tanto, no solo cerca en su casa, sino también en su trabajo.
-Claro que se puede, estoy dispuesto a hacer lo imposible para lograrlo, por favor Jaejoong te lo pido, no sabes lo importante que es esta campaña para nosotros, te lo ruego. -Dijo Yoochun con mucha emoción en su voz y rostro. Cuando estaba a punto de arrodillarse, Jaejoong lo detuvo y no tuvo más opción que decir.
-No, detente, está bien, acepto, acepto. -Dijo rápidamente, evitando que Yoochun fuera más lejos.
Este último sintió que la vida regresaba a su cuerpo y se lanzó a abrazar a Jaejoong con todas sus fuerzas. Jaejoong se contagió de la felicidad del joven publicista, así que tuvo que abrazarlo también con una sonrisa en su rostro.
Mientras su amigo estrujaba a Jaejoong entre sus brazos, Changmin no pudo evitar sonreír, pero también tuvo un extraño sentimiento de envidia, él quería abrazarlo también, porque estaba agradecido igual que su amigo, pero además quería ¿tocarlo?, de nuevo se asustó de sus pensamientos con respecto al joven vecino.
No se dió cuenta cuando Yoochun soltó a Jaejoong y le dijo algo que no alcanzó a entender, mientras salía de la sala, dejándolos solos. Se miraron a los ojos y ambos lucharon para no desviar sus miradas, estaban avergonzados y no sabían que decir, finalmente Jaejoong miró al piso y Changmin al techo, cada uno estaba tan concentrado en sus propias emociones, que no podían ver las del otro, pero este último se armó de valor, ya que tenía que agradecerle por ayudarlos.
-Gracias por aceptar, no tenías que hacerlo. -Dijo Changmin, tratando de sonar amable y agradecido, por lo que no entendió, que lo que saliera de su boca sonará tan seco y extremadamente serio, no lograba comprender porque se comportaba tan extraño ante Jaejoong.
Por un momento pensó que Changmin le diría algo lindo, ya que había percibido cierta gratitud y vió una leve sonrisa cuando Yoochun lo estaba abrazando, pero seguramente lo imaginó, así que al escuchar ese agradecimiento, tan propio de él, no tuvo reparo en actuar del mismo modo.
-Pues no lo hice por ti, tú amigo a diferencia tuya, fue muy amable, no podía rechazarlo, así que no tienes nada que agradecer.
Dicho esto, dejó al hombre en silencio y se dirigió rápidamente a la salida. Changmin sabía que se merecía ese trato, pero eso no evitó que se sintiera extraño, no quería que su vecino, ahora modelo de la campaña de sus vidas, lo tratara así. Con esta extraña sensación en su vientre se dirigió a su oficina para preparar los documentos que iban a necesitar, y con la idea de olvidarse del hombre aunque sea por un momento.

Afire Love - Cap. 2

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Realidad.
El ambiente se sintió extraño de inmediato. Changmin y Jaejoong se quedaron mirando con la misma expresión por varios segundos, hasta que una voz los regresó a la realidad.
-Ellos son Kim Junsu y Shim Changmin, ambos son los encargados del departamento de marketing. -Los presentó el jefe. Jaejoong enseguida les tendió la mano. Junsu no estaba tan impactado como su amigo, pero aun así se demoró en reaccionar. Pero aunque tarde, fue suficiente para recibir el saludo y darle la bienvenida. Mientras Changmin, como un robot toma la mano del nuevo gerente, le dió un apretón y la soltó rápidamente. No supo si fue por el escalofrío que sintió o porque no quería que el otro sintiera su mano sudada. Lo hizo sin decir ni una sola palabra.
Si su jefe encontró extraño el comportamiento de sus empleados, no lo dijo y colocando la mano en la espalda de Jaejoong, lo guió a la salida. Mientras les recordaba a los dos hombres en la oficina, que fueran a la reunión de bienvenida a la que tenían que asistir todos los empleados de la empresa.
Changmin veía como el otro hombre se iba sin siquiera mirarlo, como si nada hubiera pasado, como si no hubieran estado hace unas horas comiéndose a besos por todo su departamento, como si Changmin no lo hubiese hecho gritar de placer más veces de las que pudiera recordar. Se sentía traicionado y utilizado, con un enojo que iba creciendo a medida que pasaban los segundos, sólo pudo apretar fuertemente sus puños.
Junsu que ahora volvía a ver a su amigo. En lugar de la palidez inicial, ahora su rostro se veía enrojecido y estaba seguro que era por enojo.
-Changmin, no vayas a hacer una locura. –Le advirtió. Su amigo no solía ser impulsivo, pero cuando se enojaba podía serlo bastante.
-¿Qué podría hacer, Junsu?, él es mi jefe, hijo del dueño, esposo de mi jefe directo, ¿qué podría hacer? –Le contestó con una amargura que su amigo nunca le había escuchado. –Sólo pensé que había sido… especial. –Le dijo finalmente sentándose en el asiento de su escritorio con evidente pesar. Junsu no sabía qué decir o hacer, verlo así lo descolocaba y antes de que pudiera pensar en algo, su amigo lo asusta ya que se levanta de repente y sale rápido de la oficina.
*
Jaejoong no lo podía creer. Quería hablar con Changmin, pero aún le faltaban un par de oficinas por visitar y luego tendrían esa reunión con todos los empleados. Estaba seguro que el otro estaba pensando lo peor de él, se notaba enojado. Seguramente los rumores ya estaban por toda la empresa y ya había sacado sus propias conclusiones, por eso tenía que explicarle cuanto antes.
-Sabes, ha sido una mañana muy larga y tengo que ir al baño. –Le dijo a su acompañante.
-Claro, yo te acompaño.
-No, no te preocupes, si es junto a mi oficina no me voy a perder. –Se apresuró a contestar con una sonrisa y no parecer tan sospechoso.
Prácticamente corriendo se dirige a la oficina de marketing. Pero cuando llega no hay rastros de Changmin y al abrir ve a su compañero mirándolo como asustado.
-Hola de nuevo… Junsu, ¿cierto?
-Sí, jefe, quiero decir… Señor Kim. –Le contestó muy nervioso Junsu.
-Tu compañero, ¿sabes dónde está? –Jaejoong sabía que se estaba arriesgando a más chismes, pero no le importaba, tenía que hablar con Changmin lo antes posible.
-No, pero puede que esté en el baño porque salió recién. –Le contestó Junsu, pensando que su amigo probablemente lo esté buscando también, pero no puede decirle, porque el nuevo jefe se iba a enterar que él sabía todo.
-Gracias, me puedes decir ¿dónde queda? –Le pregunta con una sonrisa incómoda.
-Sí, tiene que doblar en este pasillo a la derecha y luego camina hasta el fondo y ahí están.
-Muchas gracias. –Le dice para ir rápidamente en esa dirección.
Junsu no puede creer su mala suerte. Por un segundo pensó que tenía la noticia del año o quizás de la década, pero no puede decir ni una sola palabra, pero rápidamente vuelve a pensar en su amigo, quien se veía muy alterado y siente algo de culpa, no puede estar pensando en esas tonterías ahora.
*
Cuando Jaejoong llega a su destino, ve saliendo a un empleado y lo saluda, el otro algo sorprendido se inclina en forma de saludo y sale corriendo. Jaejoong sólo sonríe, no debe ser común ver a los jefes por estos lados, pero si le preguntan, siempre puede decir que es su primer día y quería conocer todo el lugar o que se perdió.
Al entrar y ver a Changmin, suspira de alivio.
-Al fin te encontré. –Le dice con una sonrisa, después de comprobar que no había alguien más en al baño. Ahora confirma que el otro está realmente enojado, ya que lo queda mirando de la misma forma que antes, así que su sonrisa desaparece en seguida.
-Ya sé lo que debes haber escuchado, pero déjame explicarte. –Se apresuró a decir.
-¿Por qué no me lo dijiste ayer? –Pero después de preguntar, Changmin se ríe de su propia estupidez. –Claro, no me contestes, fue una pregunta idiota.
-No entien…
-No, ¿sabe jefe?, no tiene que darme ninguna explicación, sólo soy un empleado más. –Lo interrumpió Changmin, dirigiéndose a la salida.
-Changmin… escúchame por favor. –Le imploró el otro.
Changmin al ver su rostro no pudo negarse. De verdad Jaejoong quería darle una explicación y si no quería arrepentirse después, era mejor escucharlo.
-Está bien, dime, ¿estás casado?
-Sí, lo estoy, pero déjame terminar… -Dijo rápidamente al ver la expresión en el otro. –Estoy casado pero llevó separado casi un año, no vivo con él y ya inicie los papeles de divorcio, sólo nos queda arreglar algunos detalles, pero pronto me divorciaré.
-¿Qué detalles? –Le pregunta el otro algo dudoso.
Jaejoong sabía que tenía que ser honesto porque el otro hombre de verdad le gustaba, como hace tiempo no le gustaba alguien y a pesar de lo poco que lo conocía, sabía que era una persona correcta y llena de principios, que se merecía su total sinceridad.
-Él no quiere hacerlo… cree que todavía podemos estar juntos y regresar. –Le dijo mirando al suelo.
Changmin pasándose las manos por la cara, con un suspiro le pregunta. -¿Por qué no me lo dijiste ayer?
-Porque no se dió la oportunidad. Ayer conversamos de muchas cosas, es cierto, pero no surgió el tema y después… lo que menos hicimos fue conversar. –Le dijo con una sonrisa, intentando aliviar el ambiente aunque sea un poco. También le dieron unas enormes ganas de besarlo y abrazarlo cuando vió lo sonrojado que se estaba colocando, pero se contuvo, ya que aún parecía enojado.
-Tienes razón, pero yo… -Changmin tenía que pensar muy bien lo que iba a decir, todo era muy complicado. No sólo era el tema de su matrimonio, sino también que el esposo era su jefe, a quien respetaba y apreciaba mucho, sin contar con que Jaejoong además de ser el gerente, era también el hijo de uno de los dueños y él no se podía arriesgar a perder ese trabajo que con tanto esfuerzo logró conseguir.
-Creo que te lo conté ayer, el cómo me costó conseguir este empleo y me gusta tanto que no te lo imaginas… además el jefe ha sido tan bueno conmigo, yo no podría… -¿Qué iba a decir?, no tenía nada claro. –Además eres prácticamente el dueño de este lugar, no quiero problemas… -Pero no fue necesario que continuara porque fue interrumpido.
-Claro… soy un problema. –Jaejoong no se imaginó que esas palabras le dolieran tanto. Se había imaginado que quizás el otro no quisiera continuar lo que habían empezado, pero ese dolor repentino que sintió en su pecho fue inesperado.
-No quise decir…
-No te preocupes, tienes razón en preferir tu trabajo, ¿Quién soy yo?... nos conocimos hace unas horas, es mejor que me vaya. –Le dice Jaejoong, para irse en seguida, no quiere que el otro noté su estado que ni el mismo se explica. Lo hace tan rápido que casi choca con un empleado que estaba entrando, pidiendo disculpas, huye del lugar. Changmin quiere seguirlo y está a punto de hacerlo pero sus pensamientos lo detienen, ¿qué le va a decir?, si ya fue bastante claro.
-¿Ese no era el nuevo jefe? –Le pregunta el empleado que entró recién.
-Sí lo es, creo que se perdió. –Le contestó, para irse del lugar también.
Se sentía como basura, recordó la mañana, cuando creyó que no vería más al hombre y quiso golpear la pared con su puño otra vez. Como un zombie se dirigió a su oficina, dónde lo estaba esperando su amigo y colega.
-Te vino a buscar el nuevo jefe, ¿lo viste? –Pero al ver la expresión de su amigo supo de inmediato la respuesta. -¿Qué pasó?, ¿qué te dijo?, ¿te despidió?, porque con esa cara parece que hubieras perdido tú trabajo.
-No digas tonterías. –Le contesta el otro. –Es sólo que… -Changmin no termina de contestarle porque se desploma en su asiento y cubre su cara con sus manos para pasarlas rápidamente como si quisiera despertar.
-¿Qué pasó? –Le pregunta nuevamente su amigo, ahora más preocupado. -¿Es casado?
-Sí, lo es… pero me dijo que estaban separados a punto de divorciarse, con el pequeño detalle que nuestro jefe no quiere hacerlo.
-Oh, entonces el jefecito es tú rival. –Le dijo su amigo, sin pensar.
-Claro que no Junsu, yo jamás podría hacerle eso al jefe, sabes que es una muy buena persona. –Junsu lo sabía, su jefe los había ayudado mucho a los dos.
Dándole unas palmadas en la espalda, lo anima a que le siga contando. –Entonces, ¿en que quedaron?
-Quedamos en nada, le dije que me costó mucho conseguir el empleo, que aprecio al jefe y que no quería problemas.
-¿Y qué te dijo?
-Me dijo que me entendía y se fue.
-¿Eso es todo? –Le preguntó Junsu asombrado. Changmin sólo asintió.
-Pero, ¿eso es lo que quieres? –Le preguntó Junsu sabiendo la respuesta.
-No, pero es lo que debo hacer. –Le contestó Changmin, con un suspiro.
-Y, ¿qué es lo que él quiere, te lo dijo?
-No lo sé, pero creo que se ofendió con lo que le dije, pero ya no importa, sólo espero verlo poco y estaremos bien. –Le dijo mientras fingía una sonrisa.
-Pues tienes que verlo ahora, recuerda la reunión.
-Junsu, hazme un favor, anda tú y si te preguntan por mí, diles que estoy en el baño o cualquier tontería. No creo que noten si no voy, somos muchos como para que se den cuenta, hazme ese favor.
-Claro, ¿no quieres que te traiga algo de comer?
-No gracias, estoy bien. –Le contesta de nuevo fingiendo una sonrisa.
Junsu no muy seguro, le hace caso y se va a la reunión bastante preocupado. Su amigo no luce nada bien, pero espera que pronto se le pase la decepción, ya que era obvio que el nuevo jefe le había gustado demasiado, quizás más de lo que se imaginaba. Sólo espera que pronto lo supere y que en realidad, no lo que tenga que ver con tanta frecuencia.
*
Jaejoong no puede evitar mirar cada vez que se abre la puerta de la sala en la que se encuentran, esperando ver al otro hombre, que al parecer no quiere verlo ni siquiera en eventos como este.
Se dice a sí mismo, que es lo mejor, mientras menos lo vea más fácil lo olvidará. Se siente humillado y hasta patético, cómo si lo hubieran golpeado. Cree que es sólo su orgullo y lo superará pronto, después de todo ¿cuantas veces lo han rechazado en la vida? Haciendo memoria sólo recuerda una, cuando una chica de su colegio le dijo que no quería salir con él. En esa época aún salía con mujeres, recuerda con una sonrisa que se borra cuando ve al colega de Changmin entrar solo y se quiere golpear contra la mesa en esos momentos por la decepción que lo invade.
Debe olvidar al hombre y concentrarse en su nuevo trabajo, el cual es una tremenda responsabilidad, que va a requerir de toda su concentración. Ahora mismo un par de ejecutivos le hablaban y decidió prestarles atención.
*
Cuando termina la reunión, no se da cuenta que quedan solos con Hyuk - su ex - en la sala y ve a los empleados encargados de la limpieza entrar, así que el otro lo guía a la salida
-Qué te parece si te invito a almorzar. –Le pregunta éste con una sonrisa.
Jaejoong recuerda la cita que tenía planeada con Changmin. No puede evitar pensar que si nada de esto hubiera ocurrido, él se estaría dirigiendo al lugar acordado, dónde se conocerían más. Le contaría que era un hombre separado y el otro lo hubiera entendido, estaba seguro. Compartirían más momentos personales y lo invitaría en la tarde a cenar a su departamento, le cocinaría y terminarían en su cama, uno en brazos del otro hasta el amanecer.
Muy abrumado por su imaginación y queriendo hacer cualquier cosa para distraerse, aunque no tuviera hambre, traga fuerte para deshacer un extraño nudo en la garganta que había aparecido y le contesta.
-Está bien.
*
Tres días habían pasado desde la llegada del nuevo gerente, quien ya había preparado un plan de mejora, que quería presentar a los encargados de los distintos departamentos.
Todos estaban muy contentos, no sólo por la eficiencia que demostraba, sino también por su buen trato con los empleados. Estaban muy curiosos por saber las nuevas propuestas y ya tenían una gran disposición para implementarlas.
Changmin había tenido la “suerte” de no haberlo visto durante ese tiempo, ya que no sabía cómo iba a reaccionar si lo veía aunque sea de lejos. Había deseado que las cosas siguieran igual, pero no podía excusarse de la reunión, porque era muy importante para los directores de los departamentos y tenía que ser más importante para el propio Jaejoong, quien tenía que haberse esforzado mucho para tener un proyecto preparado en escasos días. A pesar del poco tiempo que tuvo para conocerlo, se pudo dar cuenta que le gustaba su trabajo tanto como a él le gustaba el suyo.
Cuando tuvieron la oportunidad, en esa noche inolvidable, ambos hablaron de sus trabajos como algo que habían soñado hacer desde que eran niños. Jaejoong le había contado que iba a trabajar en una empresa de su padre, pero que él no quería entrar como el hijito de papá, ya que siempre le había parecido muy injusto ese trato que existe en las empresas, ya que gente más capacitada podía hacerlo mejor en muchos casos, así que él se esforzó en estudiar y prepararse, ya que desde niño le gustó el trabajo de su padre.
Junsu lo distrae de sus recuerdos, diciéndole que tienen que ir ya a la reunión, así que con resignación se dirige junto a Junsu a la sala de conferencias. Cuando llegan ya están casi todos en sus lugares, por lo que se apresuran en ocupar sus asientos. Changmin queda ubicado en la orilla de la mesa, dónde tendría una vista privilegiada del expositor, piensa con un suspiro.
Era ridículo, pero lo había extrañado y mucho, por eso quería verlo cuanto antes. Precisamente en ese momento sus pensamientos son interrumpidos por la llegada del hombre, acompañado de su jefe, que desde que Jaejoong llegó a la empresa parecen inseparables, piensa con molestia o al menos eso es lo que se rumorea. Nunca antes había prestado atención a los chismes del lugar, pero ahora no podía evitar querer saber cada cosa que se estuviera hablando del nuevo gerente, estaba pendiente hasta del más mínimo detalle. Sabía que no era lo mejor, si quería cumplir su misión de olvidarlo, pero las ganas de saber eran más fuertes que él.
Pero su molestia pasa a segundo lugar cuando observa de cerca a Jaejoong. Se ve tan increíble como siempre. Con una sonrisa cordial dirigida a todos, se presenta e inicia su presentación. Con decepción se da cuenta que no le dirige ni siquiera una mirada. Sabe que se lo merece, fue su decisión después de todo, porque el otro hombre quería salir con él, de eso estaba seguro.
-Los saludo y les agradezco su asistencia, quizás algunos pensarán que es muy temprano para realizar una presentación de este tipo, pero les digo que todo fue muy bien pensado, analizado y planificado con bastante anticipación. Ya antes de ingresar oficialmente a mi puesto, me puse al tanto de la situación actual de la empresa y este es el resultado. Deseo presentárselos en este momento para trabajar en ello lo antes posible, de esa forma les pediré su colaboración y sus reparos o dudas en cada punto que presentaré hoy, ya que todo lo que será mostrado aquí, será posible sólo gracias a ustedes. –Termina la introducción con una sonrisa.
A Changmin esta le parece deslumbrante. El hombre no sólo es encantador y carismático, sino que también posee un aura de calma y tranquilidad. Él es de esos líderes que seguirías, pero no porque te leven el cerebro o te atemoricen, sino porque logran convencerte con su seguridad y confianza.
Con dificultad se ve obligado a poner atención a lo que está diciendo y no a la forma como se mueven sus labios o a sus ojos hermosos como muestran su gentileza o la forma en que sus manos se mueven mientras quiere explicar algo o la melodía de su voz, que es tan diferente cuando está excitada, cuando gime… Changmin tiene que sacudir su cabeza, no debe recordar eso ahora.
Junsu al verlo le pregunta en voz baja si está bien y éste sólo asiente con la cabeza, volviendo a intentar prestar atención.
Pero de repente sucede algo que deja a todos los asistentes con la boca abierta. Su jefe se acerca repentinamente a Jaejoong y le pregunta.
-¿Qué es eso? –Señalando una marca en su cuello. Que no parece muy grande, pero cuando inclinaba su cabeza para el lado contrario se podía apreciar. Jaejoong queda en silencio, por la pregunta, por lo repentino de esta y sobre todo por el lugar en el que estaban. Como Hyuk no recibe respuesta, sin cuidado y de un tirón le abre la parte de arriba de la camisa, rompiendo un par de botones en el proceso.
Él único en reaccionar ante tal escena fue Changmin, quien se levanta de inmediato y toma del brazo a su jefe. Éste no le presta ni la más mínima atención y toma por su parte el brazo de Jaejoong para intentar sacarlo de la reunión. Todo esto fue demasiado para Jaejoong que de un solo tirón recupera su brazo.
-Sal de inmediato de la sala, no interrumpas mi reunión y después conversaremos seriamente, sal ahora. –Le dijo con una voz tan autoritaria que no aceptaba un no o un reclamo como respuesta. Changmin como todos, vieron una faceta que no conocían del nuevo gerente. Esperó que Hyuk saliera, quien se veía muy avergonzado pero por sobre todo furioso, para seguir con su presentación, no sin antes disculparse por la interrupción y continuar como si nada hubiera pasado.
-Changmin, puedes ayudarme por favor. –Le dijo para que cumpliera la función del otro que se fue, de pasar las diapositivas desde la laptop, mientras se arreglaba su camisa y la corbata. Changmin muy nervioso contesta.
-S-sí. –Y cumple con lo que le pidieron.
La reunión finaliza sin mayores inconvenientes, todos satisfechos por el plan de trabajo e impresionados por la capacidad que ha demostrado el nuevo jefe en tan corto tiempo. Pero claro, todo pasará a segundo lugar una vez salgan de la sala de conferencias, ya que de lo único que hablaran será del espectáculo que dieron los jefes en frente de todos.
Jaejoong los despide, mientras lo felicitan, Changmin quiere hacerlo también pero no se atreve. Teme que si lo toca, aunque sólo sea un apretón de manos no va a querer soltarlo, así que se va entre el resto de la gente, mirando el suelo, para dirigirse rápidamente al refugio que representa su oficina.
Junsu llega unos minutos después. -¿Por qué desapareciste tan rápido? –Le pregunta, aunque sabía la respuesta.
-Ya sabes porque. –Le contesta el otro, con un suspiro.
-Lo siento, tienes razón, pero ¿no crees que el señor Kim es impresionante?, la forma en que continuó con su presentación después del show que hizo nuestro jefe, fue genial… y tú también lo fuiste, cómo intentaste ayudarlo cuando todo el resto de nosotros se paralizó.
Changmin con una sonrisa triste, sólo puede decir. –Él es maravilloso.
-El jefe me impresionó también, parecía como loco, nunca lo había visto así, debe de querer mucho al señor Kim. –Cuando se dió cuenta de lo que dijo, Junsu quiso cortarse la lengua, pero al no ver reacción en el otro, pensó que quizás no lo había escuchado y quiso preguntar otra cosa.
-Changmin, tú le hiciste esas marcas, ¿cierto? –Le preguntó no pudiendo evitar su lado curioso.
Pero el otro no le contesta y se pone de pie, porque siente una urgencia de ver a Jaejoong y preguntarle como está, ya que lo de recién no fue una escena nada agradable, así que sale muy rápido con dirección a la oficina del gerente.
*
Cuando finalmente llega, le pregunta a la secretaria de Jaejoong si está ocupado, pero ella con una sonrisa le dice que no y lo deja pasar cuando éste se lo pide. Changmin es el sueño de muchas empleadas del lugar, así que lo tratan con mucha amabilidad, cuando tienen la oportunidad.
Cuando está frente a la puerta, tiene un segundo de duda. Ni siquiera sabe lo que le va a decir, pero sus deseos de verlo y saber cómo estaba eran más fuertes. Toca antes de abrir la puerta y entrar.
Jaejoong estaba sentado al frente de su escritorio leyendo unos papeles. Cuando levanta la mirada, tiene que pestañear varias veces para asegurarse que estaba viendo bien y no alucinando.
-¿Qué haces aquí? –Le pregunta serio.
Sabe que está siendo un poco rudo, pero el otro no sabía cuánto le afectaba tener que verlo. En la reunión tuvo que evitar mirarlo, porque los recuerdos de esa noche estaban tan vivos como si hubieran ocurrido ayer. No ayudaba tampoco que a medida que pasaban los días recordaba más y con más detalles, ya que por culpa del alcohol había sufrido pequeñas lagunas. Pero ahora todo parecía más real y mucho menos ayudaba que Changmin ahora haya comenzado a aparecer en sus sueños.
-Lo siento por interrumpirlo, pero quería saber si estaba bien. –Le dijo Changmin muy rápido. Se había quedado junto a la puerta de pie, muy nervioso. Jaejoong aún desprendía esa aura de autoridad y sin querer lo había comenzado a tratar de usted.
-Estoy bien, gracias por preguntar y también por ayudarme. –Le contestó ahora un poco más tranquilo, pero sin perder la seriedad.
-No hice nada, se manejó muy bien después, todos quedaron impresionados, puso en su lugar al jefe. –Le dijo con una sonrisa que borró de inmediato porque el otro seguía con el mismo rostro inexpresivo. –Además me siento culpable, porque fui yo él que hizo… ya sabe… -No supo porque dijo eso, pero se arrepintió de inmediato, sobre todo por la respuesta que recibió.
-No te preocupes, no fuiste tú. –Le dijo, esta vez volviendo a mirar sus papeles.
-¿Qué-qué dijiste? –Le preguntó Changmin, olvidándose de tratarlo de usted y comenzando a ver rojo.
Jaejoong no queriendo que se le notara el nerviosismo que se apoderó de él, sigue con la vista fija en los papeles. –Lo que escuchaste, estas marcas no las hiciste tú.
-¿Estuviste con…con alguien más? –Le preguntó apenas controlando su voz.
Armándose de valor, Jaejoong levanta la vista una vez más. Lo que ve, lo deja mudo por unos segundos. Changmin estaba claramente furioso y tenía los puños apretados. Tiene que tragar fuertemente para continuar.
-Porque te sorprende, tú sabes muy bien… es algo que hago cuando estoy aburrido.
-Pero tú dijiste…
-¿Qué dije?... tú eras el que repetía una y otra vez que jamás te acostabas con personas que apenas conocías. –Lo interrumpe Jaejoong, quien de nuevo desvió su vista hacia los papeles. No sabía porque continuaba mintiendo, si ya lo había hecho enojar suficiente, pero no se podía detener.
-Es mentira. –Le dice finalmente Changmin, ya que no lo puede creer.
Jaejoong no quiere continuar más con la conversación. Eleva la mirada y ve que el otro se está acercando rápidamente a él. Con un poco de miedo se levanta de su asiento con la misma rapidez.
Cuando llega a su lado, Changmin sin querer ser tan brusco como el idiota de su jefe, pero sin poder evitarlo, le abre la parte superior de la camisa también. No fue tan difícil ya que estaba sin botones. Al observar de cerca, muy pronto se calma y deja salir un suspiro de alivio. Son antiguas, algunas estaban por desparecer. Con más lentitud la desabotona un poco más, para ver las marcas que orgullosamente había dejado él.
-Son mías. –Le dice con una voz que de repente se había puesto más ronca. –Son de hace unos días y yo dejé muchas en esta parte. -Con delicadeza comienza a acariciar la zona dónde se encuentra inclinado el corazón.
-¿Sabes por qué dejé muchas más en este lugar? –Le pregunta sin esperar respuesta. –Porque quería escuchar tu corazón alterado por mí… cada vez que te besaba, te acariciaba o te mordía… lo podía escuchar… tan acelerado, me volvía loco pensar que yo lo ocasionaba… justo como está ahora.
La caricia se había ampliado y le estaba tocando todo el pectoral, sintiendo esa piel tan suave y delicada, sólo mancillada por obra suya. Deteniéndose para prestarle más atención al pezón. Podía notar también como subía y bajaba el pecho de Jaejoong cada vez más rápido.
Como hipnotizado comenzó a subir su mirada como una caricia. Lo siguiente que vió fue el cuello, tan hermoso como todo en el otro hombre y que también mostraba unas marcas más pequeñas, su mirada siguió subiendo y se detuvo en sus labios entreabiertos que lo invitaban a probarlos como hace unos días. Esos labios deliciosos que pedían a gritos no ser besados, sino que ser devorados por los suyos.
Se fue acercando lentamente dejando que su cuerpo actuara por él, porque ya estaba cansado de pensar. Sólo dejó a sus instintos dominarlo y no iba a detenerlos. No podía.