Aluminio

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Título: Aluminio
Artistas: DB5K e invitados 
Parejas: YunJae - YooMin
Género: Acción, policiaco, romance, angst, lemon
Clasificación: R (restringido)
Advertencias: No doy advertencias. Infártense si gustan. 
Disclaimer: Ninguno de los hombres y mujeres de esta historia son de mi propiedad, solo los tomo prestados bajo la ignorancia de los mismos para el disfrute de ustedes y el mío. Sin fines de lucro ~ N O N P R O F I T

Sinopsis: Dicen que la justicia es una dama de preferencias exquisitas, quisquillosa. Exige tratos delicados pero severos. Le gusta verlo todo, aunque muchas veces la venden. Aspira saber mucho, aunque la ensordecen. Cualquier oportunidad es buena para proclamar sus estatutos, aunque le corten la lengua. Jaejoong, Changmin y Yunho ansían conocer a esa señora, sin importar qué.
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Actualización n° 201

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Al parecer nunca pasamos las 200 actualizaciones. Desaparecimos todos :v Sorry, y más cuando los fans también han ido desapareciendo.
Les dejo estos fanfics que fueron enviados al correo. No sé si quieran seguir, esto está terriblemente muerto y con un concurso no sé si comience a revivir otra vez. Volver a comenzar no sé si es buena idea, aquí depende de lo que ustedes digan ya que son ustedes: lectores y escritores quienes mantienen el blog.

Avisos: Los fanfics "Starry Night", "Head or Heart" y "Afire Love", dejarán de ser publicados en la página, pero podrán continuar su lectura en el sitio del autor All_Miel 


Changmin x Taemin
Dolor - Capítulo 1: Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

JaeMin/MinJae
Soul Breeze - Capítulo 1: Los dos provienen de mundos opuestos. Al conocerse, la atracción los llevó a vivir un romance que tenía un solo destino y que era terminar más temprano que tarde. Pero ahora ambos tienen serios problemas para continuar con sus vidas. ¿Lograran superarlo o el oscuro mundo de Changmin arrastrara a Jaejoong a un camino sin retorno?

YooJae
From Heaven - Capítulo 1: Dos almas solitarias se encontraron hace muchos años, logrando convertirse en una sola. La separación fue inesperada para una, pero para la otra fue la única solución. Ahora un reencuentro impensado, causará que estas almas enfrenten nuevamente su destino.

MunSu/SuMin
Soy yo - Capítulo 2: Solo podía observarlo desde lejos. A aquel que era dueño de cada uno de sus pensamientos. Al que le dedica canciones y poemas que al final sólo quedan como evidencia de su enamorado corazón. No tiene el valor para acercársele, mucho menos para confesarse. No tiene esa confianza. Dispuestos a ayudar a su amigo Junsu, Yoochun y Jaejoong idearan un plan para que el menor logre valorarse más a sí mismo y quien sabe... quizás logre conquistar al chico de sus sueños.

HoMin
Lluvia de Estrellas Cap. 9: "¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?"

YooSu
Una despedida: Junsu acaba de enterarse de una noticia que le cambiará la vida, aunque no la escuchó de los labios de Yoochun, sabe que necesita una explicación, por eso va a buscarlo, encontrándose con la que es, tal vez, la peor de las verdades, cansado de sufrir por él, tendrá que tomar una difícil decisión, pese al amor que siente hacia su amigo

Parejas Varias
Insano - Capítulo 19 y 20 (JaeChunSu, pero principalmente YooSu y ChunJae) Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel

El pasado nunca muere - Capítulo 12 al Epílogo (MINSU principal, YUNJAE): El pasado es una parte de nuestras vidas que nos perseguirá para siempre, sin embargo, ¿podremos librarnos de las cosas difíciles y dolorosas y salir adelante? Junsu se enfrenta cada día a su doloroso pasado del que preferiría escapar para siempre, sin embargo una persona de aquel pasado reaparece para romper el ciclo y llevarlo de vuelta a la luz. Su nombre es Shim Changmin. Terminado

Aluminio - Prólogo y Capítulo 1 (YunJae - YooMin): Dicen que la justicia es una dama de preferencias exquisitas, quisquillosa. Exige tratos delicados pero severos. Le gusta verlo todo, aunque muchas veces la venden. Aspira saber mucho, aunque la ensordecen. Cualquier oportunidad es buena para proclamar sus estatutos, aunque le corten la lengua. Jaejoong, Changmin y Yunho ansían conocer a esa señora, sin importar qué.

El pasado nunca muere - Cap. 12

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Resurrección, encontrando la luz…



- ¡Ey tú!... –dijo un carcelero en uniforme azul, señalándolo- prisionero Kim Junsu, tienes visita…


- Si es el policía ese, no quiero verlo… -respondió con su tono de jefe autoritario, sin voltear siquiera su cabeza-.


- No soy tu mensajero, ¡levántate…!- el funcionario traía cara de pocos amigos adelantó sus pasos hasta el chico, al escuchar el mal tono del muchacho, solo puso los ojos en blanco y se acercó para de la camisa levantarlo, parecía extraño, este chiquillo siempre era amable y cuando venían sus otros amigos salían muy contento, excepto cuando venía “el policía ese”, seguro era el que lo había metido preso-.


Changmin esperaba en la sala de visitas, una habitación blanca, de 4 x 4 metros, con un par de mesas y sillas de madera de pino solamente lacadas, un haz de luz diagonal se colaba por una ventana pequeña y elevada a las tres de la tarde. Su rodilla derecha estaba moviéndose hacia arriba y hacia abajo, mil veces por minuto, sus dedos golpeaban nerviosamente la mesa que tenía delante. No podría soportar que Junsu no quisiera verlo, no una vez más, había pasado casi un año, ¡Un año!, jamás recibía sus visitas. Tenía noticias de él, únicamente por lo que le habían contado unos amigos encargados de los presos, pero nada más. Su corazón estaba completamente atribulado, no había tenido la oportunidad de verlo antes de que ingrese al reclusorio, después del juicio. Le dolía el cuerpo de la insatisfecha necesidad de abrazarlo y pedirle perdón, de poder decirle que todo estaría bien y que él haría lo que fuera necesario para sacarlo antes, que lo amaba y que era enserio, pero todo estaba en su pecho y cada vez que respiraba dolía, ahora mientras esperaba, dolía un poco más. Habían pasado ya veinte minutos de las dos horas que duraba la visita, no estaba calmado, quería empezar a llorar, para que nadie viera su estado, se mantenía sentado de espaldas a la puerta. No soportaba más, así que puso sus codos en la mesa y se agarró la cabeza, hundió sus dedos en el cuero cabelludo con rabia, esa acción y su frenética frecuencia cardiaca le impidieron escuchar que la puerta se había abierto, que dos personas habían entrado y que una se hallaba sentada frente a él.


En el umbral de la puerta Junsu se detuvo sin querer dar el siguiente paso, no sabía qué tipo de reacción iba a obtener del moreno, estaba avergonzado de sí mismo por haber sido débil este tiempo y no haber enfrentado al hombre que amaba, sin embargo observarlo con esa actitud desesperada le partió el corazón, mientras reflexionaba en esto y un segundo antes de que el mismo caminara dentro, el carcelero lo empujó, Junsu no pudo evitar girar su cuerpo para ofrecerle una profunda mirada de odio por esa mala actitud, él era “el jefe” ¿qué no lo sabía?. El aludido no se mosqueó, lo dejó cerca de la silla y salió de la habitación cerrando la puerta. Junsu tomó asiento y observo a Changmin así, se veía mal, su cabeza escondida entre sus brazos. Entonces no pudo evitar sonreír apenado y culpable.


Una sensación cálida paseó sobre su cuerpo y tuvo que levantar sus ojos que se mantenían fuertemente cerrados.


- Hola…


Esa dulce y masculina voz le llenó de vitalidad el cuerpo. Los redondos ojos grises de Junsu sonreían para él, a pesar de que su boca tenía una mueca de fastidio. ¡Sus ojos!, sus ojos se veían tan radiantes como cuando tenía diez años, -“como antes…” pensó-, el tiempo le regalo un instante de felicidad absoluta. Después de unos segundos la mueca de fastidio del ahora pelinegro natural, cambió a una sonrisa preciosa, como la de un niño, como la de ese niño que Changmin tanto había amado.


- ¿Cuántos años tienes?...-la pregunta salió indiscreta de su boca y es que ningún adulto normal podría sonreír así de puro, además su carita así, parecía la de un bebé-.


Junsu giró su cabeza hacia la izquierda intentando entender. (Sí, como la giran los gatitos).


- ¿Qué tipo de pregunta es esa?, sabes mi edad perfectamente…-dijo en un tono que se entendía que el otro era muy bruto-.


- Con esa sonrisa, en este mismo instante parecías tener ocho o diez años…


- Babo…-la sonrisa jamás abandonó la cara de Junsu-.


A pesar de hallarse encerrado y contrario a lo que Changmin esperaba encontrar, Junsu estaba bien, más que bien, había logrado volver a ser el chiquillo brillante que fue una vez, completamente diferente al hombre triste y malhumorado que había encontrado en ese bar, se veía sano, alegre, vivo. Inmediatamente se formó un nudo en su garganta, su corazón le quemó dentro del pecho. Sus lágrimas cayeron sin previo aviso en raudales incontenibles.


- ¿Changmin qué te sucede?, ¿Estás bien?...- Junsu estiró su mano preocupado-.


En veinte décimas de segundo, el más alto,  salió de su espacio y estuvo hinchado en el piso al lado derecho de la silla de Junsu, abrazado a sus piernas, aferrándose con fuerza y llorando como un chiquillo sobre su abdomen, lloró largo rato, como no lo había hecho en años. Luego se sintió aliviado. Cuando al fin se calmó, levantó su cabeza, la mirada preocupada de Junsu lo escrutaba, sin exigirle que se aleje, sin rechazo alguno.


- ¡Perdóname!...no pude hacer nada para…-las palabras salían a borbotones de su boca como gemidos de su garganta rota-.


- Basta, basta, ni lo menciones…


- Seguro que sigues pensando que soy un bastardo, un hijo de puta…quiero que entiendas que…


- He dicho que ¡basta!...-el tono de jefe, era bastante intimidante, Changmin tenía miedo de que el pequeño no le permita sacar todo lo que necesitaba decirle con tantas ansias-.


- ¿Junsu?


- Entiendo…-la cara de Changmin fue toda de interrogación- te entiendo, sé que lo que hiciste desde el principio fue para ayudarme, querías saber la verdad para ayudarme a hallar una salida, yo no te lo puse fácil…lo sé…cálmate…


- ¿Lo entiendes, es decir, mis razones…?


- Sé que tus intenciones han sido las de ayudar a un viejo amigo. -el semblante alegre se tiñó de una sombra y se acompañó de un suspiro-.

- Si piensas eso, entonces no entiendes todas mis razones…


Junsu giró su rostro bajando la mirada.


- Lo que pasó esa noche…- Changmin sintió el calor volver a tomar sus mejillas, el solo evocar esos recuerdos le hacía sentirse más necesitado de lo que ya estaba-.


- Eso fue una treta que urdiste para atraparme…-el pelinegro no levantó la mirada, así que no pudo ver las mejillas sonrojadas-.


- ¡No, no, no y no!, fue mi última acción desesperada para saber antes que mi jefe la verdad, esa noche yo tenía un ultimátum, debía obtener tu confesión y arrestarte o salir del caso, pero yo quería saberlo todo para planear una defensa que no te trajera hasta aquí…no tuve más opción que contarte de mis sentimientos, a pesar de que me exponía a que luego tu pensaras lo que estás pensando ahora, tuve que decirlo todo, abrir mi propio corazón, para que me abrieras el tuyo. Me arriesgué a perderte antes de poder luchar por ti… hice todo lo que hice, porque…porque te amo.


Hincado cerca de Junsu, su mano izquierda se había colado en el rostro del otro que permanecía con una expresión indescifrable, pero serena. Sin embargo Changmin no apartó los ojos, no estaba avergonzado, respiraba pesada y dolorosamente.


- No tengo nada que perdonarte…-la voz de Junsu sonó suave con una sensación del algo nuevo-…lo que hiciste estuvo bien…-quiso desviar el tema del asunto de la declaración de amor-.


El más alto se quedó extrañado ante tal afirmación. No era normal, a nadie le gusta estar encerrado y menos cuando no se es culpable. Podía escuchar los engranajes de la cabeza de Junsu girar dentro. Sus ojos grises le querían contar un descubrimiento, así que calló su boca y abrió la mente.


- Sé que te sientes culpable de que yo haya sido condenado y de que esté aquí. Todos los chicos me lo han dicho. Al principio estaba molesto contigo, tanto, tanto que quería castrarte y luego matarte a golpes por habernos obligado a vivir ese juicio tan absurdo, pero ¿sabes?, todo esto ha valido la pena. Desde la noche en que acabamos con esos malditos malnacidos, mi alma que ya estaba pesada ganó con esos actos muchísimo más peso, yo pensaba que haciendo las cosas bien, de nuevo, tratando de ayudar a mis amigos, a los niños, a la gente, esforzándome mucho, esa sensación iba a desaparecer, que las pesadillas se acabarían, que podría empezar otra vez, sin embargo el malestar jamás se fue, la música me daba periodos ligeros de paz. Entonces cuando el juez me dio su comentario después de la sentencia, lo entendí, entendí que el pasado nunca muere, que depende de ti tomar lo bueno y aprender, que la venganza es un sentimiento que te daña más a ti que al otro y además, que pagar esta pena era la manera de quitarme ese peso de encima, con la ayuda de las personas que trabajan aquí, pude comprender que ese peso que yo llevaba era culpa…estando aquí esa culpa se disipa… He aprendido más que nada a perdonarme.


Changmin sonrió sintiendo como si su propio peso de encima hubiera desaparecido repentinamente, su desesperación anterior tenía relación con su miedo de causarle más dolor y resentimiento a su amado, ventajosamente la actitud del pequeño no era de sufrimiento u odio, había madurado muchísimo y eso le alivió el alma en gran medida. De pronto una duda asaltó su mente.


- Entonces, déjame hacerte una pregunta…


- Dime…- Junsu no pudo evitar notar que el otro lo miraba sospechosamente-.


- ¿Por qué me has evitado todo este tiempo?...- *aja ahí estaba, la pregunta del millón*-.


Junsu sonrió sin mostrar sus dientes, bajó su cabecita y suspiró. “Si consciencia, ya lo sé…”


- Aun, no me sentía listo. Pensaba que aún no había pagado lo suficiente como para estar delante de ti, ahora estoy más limpio…aunque me falta mejorar un poco mi actitud, la psicóloga me ayuda con eso…


- ¿No has tenido crisis de ira, o pesadillas?


- No... Bueno, cada vez son menos…hace una semana que duermo completamente tranquilo. *Y he empezado a soñar contigo, -¿por qué no le dices eso ah?-*, “Consciencia porque nunca te callas”.


Changmin sonrió aliviado como nunca. El dolor que había agrietado su corazón desde la noche de la confesión fue parchado con esa noticia. Y luego volvió a su propio dolor.

- Tienes idea del infierno en el que me he consumido sin saber de ti…, todos los chicos me esquivan si les pregunto de ti. Solo decían que estabas bien pero nadie me daba ni una pista…has sido muy cruel…-dijo el más alto apretando sus ojos tratando de no sentirse muy herido-.


- Has de cuenta de que es un castigo merecido…te sentías culpable por haber hecho que me encierren, estar sin noticias mías es lo que merecías. Me alegra que los chicos sean tan leales como siempre, nunca te dirían nada que yo no quisiera. –Su tono fue burlón y despreocupado, mientras giró un poco a la derecha en silla-.


- Junsu…estás esquivándome de nuevo…-dijo Changmin trayendo de vuelta al chiquillo que quería huir de su mirada-.


*Sí Junsu, estás huyendo, ¿vas a seguir siendo cobarde?*, “No, no más”…


- Te amo…- el moreno no se esperaba semejante disparo, directo a su corazón, así que quedó mudo-.


- ….- tan solo pudo abrir mucho los ojos-.


- Te lo dije ya, aunque salió de mi boca sin querer la otra vez…pero es cierto, no soy un cobarde, no me retractaré…Te amo…-volvió a decir firmemente, esta vez su propia mano izquierda se posó sobre la mejilla húmeda del moreno, su pulgar quitó un par de gotitas que quedaban en sus pestañas, admirando lo hermosos que podían ser incluso enrojecidos los ojos turquesa de este hombre, luego con mucha parsimonia se agachó, sintiendo la respiración ajena y la propia acelerarse con la cercanía que aumentaba cada vez. Le besó apenas rozando sus labios, se sintió mareado al saborear su aliento, un año casi, de anhelarle y ahora no podía darse el lujo de desmayarse.


A pesar de que quería llevar el beso lentamente, fue imposible, Changmin estaba cargado de tanta necesidad, sus manos le habían apresado completamente con toda su potencia y le sujetaban tan firme que le hacían daño. Sus labios parecían querer devorarlo. Fue imposible detener la lengua que avasalló su boca con desesperación. El beso se desarrolló violento, apasionado, perfecto.

En medio de todo, el guardia entró carraspeando fuertemente para que los aludidos lo notaran sin excusas. No estaba permitido ese tipo de contacto tan íntimo durante las visitas. Estaban en la cárcel. ¡Por Dios!


- ¡Señores…! les recomiendo que guarden la compostura o esta visita tendrá que terminar.


Con los rostros completamente sonrojados, por la actividad reciente y la vergüenza de ser descubiertos se separaron respirando pesadamente. Cuando Changmin quiso ponerse de pie, sus piernas que habían permanecido flexionadas no le permitieron pararse y cayó a un lado, se apoyó en su mano derecha para no golpearse nada. El guardia con cara seria lo obligó a sostenerse en pie y lo dejó sentado en su sitio.


Sonriendo como un niño atrapado en la travesura, muy pícaramente, Junsu lo miraba desde su silla.


- Gracias por aceptar verme hoy…te he extrañado muchísimo…-dijo adolorido el más alto-.


- Sinceramente aún no estaba seguro de que fuera tiempo de verte, sin embargo ese carcelero me obligó, pero ahora mismo… no me arrepiento.


- Entonces vendré el próximo lunes…


- No te pases…


Continuaron su conversación tomados de la mano a través de la mesa, apretando muy fuerte, se contaron todo lo que habían hecho esa semana, hablaron de cómo lo estaban haciendo los chicos en el bar que fue reabierto desde que fueron liberados, de las cosas graciosas que sucedían a diario entre ellos. Le contó que él también cantaba con regularidad y que había visitado a los niños varias veces, que ellos extrañaban a Junsu y a los otros chicos, Hye Bin y otros dos niños ya habían encontrado un nuevo hogar. Muy pronto se terminó el tiempo, sobraba tanto que decirle, sin embargo el carcelero entró y muy malhumorado sacó al prisionero de ojos grises. Su sonrisa fue lo último que dejó que Changmin viera de él.


Al cumplirse el tiempo, según lo habían determinado el juez, Kyuhyun, abogado que era amigo de Changmin y que había defendido a Junsu y sus amigos, empezó los trámites para solicitar tanto la reducción de pena, así como la libertad bajo palabra. Su trabajo dio frutos cuando una tarde de verano llamó por teléfono al bar para hablar con el moreno policía. Después de una sesión con el juez en los que se evaluaba la conducta del prisionero según los reportes de cárcel y los de la psicóloga que lo trataba, tras dos años de encarcelamiento se le había concedido la libertad bajo palabra.


- Me estás diciendo que Junsu podrá salir libre… ¿es eso cierto?


- Si, será liberado mañana a las dos de la tarde, querrás ir a verlo ¿no?...


- Claro, amigo mío no sabes todo lo que te debo…


Después Kyuhyun le explicó todas las condiciones que había indicado el juez y que Junsu tenía que cumplir al pie de la letra para no volver al presidio.


- ¡Chicos!, tengo una extraordinaria noticia…-todos se reunieron a su alrededor, la llamada había creado expectativa general- ¡Junsu será liberado mañana…el juez aprobó la libertad bajo palabra…!


- ¡Dios mío! Hay que hacer una fiesta de bienvenida…-dijeron al unísono Heechul y Jaejoong-.


- Debemos preparar el escenario, seguro se muere de ganas por cantar en el bar…-la cara de Eunhyuk fue de locura total, probaría su nuevo sistema de sonido e iluminación-.


- Iré a limpiar su habitación, seguro que hay mucho polvo…-Dijo Changmin inseguro, en realidad no sabía que debería hacer-.


- ¡¿Qué?!, ¿Cómo se te ocurre pensar en limpiar su cuarto? -aparte de que yo lo mantengo pulcro, como él jamás lo tuvo, dijo Jaejoong un poco malhumorado-, lo que debes hacer es rentar una bonita habitación de hotel con muchas de esas cosas especiales para parejas para celebrar su reencuentro después de la fiesta, sigues siendo un desastre como pareja…

Changmin se sintió como el peor novio del mundo, la idea de Jaejoong era muy buena, tenía que apurarse si quería hacer algo que valiera la pena recordar, además se alegró de que su hyung cuidara tanto de Junsu. El mismo no lograba entrar en esa habitación porque sentía mucho cargo de consciencia.


Varias modificaciones habían sido realizadas al bar. Se había ampliado completamente, ahora incluso ocupaba la mitad del galpón posterior que antes permanecía vacío, -la otra mitad había sido ocupada para construir una casa para los chicos que trabajaban en el bar-, la decoración permanecía en estilo gótico, pero con un toque más moderno. La iluminación se había refinado al máximo, el espacio dónde se preparaban las bebidas era más amplio e iluminado, gracias al rediseño de Heechul, la cabina del D.J, estaba mejor equipada, el escenario se había fortificado y se le había añadido una rampa ascendente, todo con el esfuerzo de todos los chicos que seguían juntos en el negocio.


Mientras todos se alistaban para la gran bienvenida, Changmin manejaba su auto a toda velocidad por la carretera directo a la ciudad, Junsu podía salir en cualquier momento y el aún no estaba allí. Quería pegarse una buena tunda, pero lo haría luego, entrenaría con Yunho, eso sería un buen castigo, seguro.


Cuando llegó, aparcó el coche tan rápido como sus reflejos de policía se lo permitieron, corrió a la puerta, aparentemente Junsu no salía, preguntó al guardián de la garita, la liberación se había retrasado un poco, pero él estaría allí muy pronto. Unos minutos después, tapando su cara del radiante sol que acaba de golpearlo salió por el enorme portón cargando una pequeña maleta a la espalda.


- ¿Junsu?...


- ¡Changmin ah!...*Seguro que se muere, seguro que se muere, seguro que se muere, ah jajaja* “Claro que se va a morir, a él no le gusta mi cabello así”.

El pasado nunca muere - Cap. 13

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El amor es como el pasado, nunca muere.



El chiquillo había vuelto a teñirse el cabello completamente rojo, cabe decir que sus ojos grises resaltaban mucho más con ese tono en particular, su sonrisa era completamente brillante, el corazón le palpitó desbocado, ¿habría forma de enamorarse mil veces de la misma persona?, Changmin había comprobado que sí, no lo sabía pero la sonrisa le partió la cara en dos de lo grande que era. El alegre muchacho bajó las gradas y se lanzó a los brazos del policía, como si tuviera cinco años, gritando – “¡Changmin ah!” -, pero como no tenía cinco, sino veinte más, su peso y su impulso fueron demasiado, logrando que los dos hombres cayeran al piso, completamente felices, muertos de la risa, en medio de  la acera.


Junsu no le dio el beso que Changmin esperaba, le notó la decepción en los ojos, pero nada podía hacer porque sabía que una vez que unieran sus labios no pararían hasta unirlo todo y no estaba en sus planes ser encarcelado nuevamente, por faltas a la moral en la vía pública. El ahora pelirrojo saltó como resorte de encima del cuerpo moreno, no sin antes caer en cuenta de que estaba tan firme como lo recordaba y no quería recordar lo necesitado que estaba. Así que escapó en busca del auto estacionado.


Subieron al coche mientras Junsu ya repuesto del encontrón, le contaba la historia de cómo volvió a teñirse el cabello de rojo, hablando hasta por los codos al tiempo que tiraba sin mirar siquiera su maleta al asiento trasero. Changmin no pudo reprimir su mirada de odio frente a esa desordenada actitud, luego sacudió su cabeza y volvió a sonreír, “este niño nunca cambiará”. Desde el día en que aceptó nuevamente las visitas, su relación había mejorado mucho, habían vuelto a ser los mejores amigos, tanto como en los viejos tiempos, confidentes, un mutuo apoyo constante.


El mundo había seguía girando, Changmin necesitaba tan solo un año más para ascender y convertirse en capitán de policía. Junsu había estudiado a distancia administración y le hacía falta terminar un par de semestres para graduarse, pues quería continuar al mando del negocio del bar y hacerlo crecer, muchas de sus ideas estaban ya realizadas y marchando de forma excelente. Sus vidas estaban al día, sin embargo había algo que estaba pendiente y que en ese momento mientras viajaban cargaba el ambiente de electricidad, el sol de verano parecía más sofocante de lo que cualquiera de los dos pudiera recordar. Ni el viento que ingresaba con toda su fuerza por las ventanas abiertas parecía disminuir la temperatura circulante entre ambos.

Durante el viaje Junsu tenía ataques repentinos de risa nerviosa cuando Changmin terminaba una breve historia en su conversación y lo miraba de reojo sonriendo con el deseo saliéndosele por los ojos. Intentaba el de ojos grises esquivar con todas sus fuerzas, pues la mirada turquesa iba a acabar con su autodominio muy pronto. Las gotitas de sudor ligero que recorrían la parte lateral de la dorada piel del cuello de Changmin parecían burlarse de Junsu que se moría por lamer ese lugar.


El moreno sonreía sin darle pista de a dónde iban realmente. Junsu había tanteado el terreno con ese abrazo, pero luego se dio cuenta de que no había sido buena idea, tan solo al contacto de su piel sobre la ropa había sentido todos los músculos de Changmin tensarse, al unísono con los suyos, no iban a lograr estar separados mucho tiempo, el deseo era una montaña de fósforo que se encendería con tan solo una chispita y entre ellos un mínimo roce provocaría un llamarada.


Mirando el camino a través del parabrisas del auto, el policía reflexionaba en como el chico lo había dejado impactado con su nuevo look, rojo extravagante otra vez, aunque no le molestaba ya, sabía que con un traje de cuero y ese cabello lo había soñado muchas de sus noches de soledad, ahora lo tendría en vivo y en directo, Junsu se dejaba acariciar con la mirada, sonreía muy presuntuosamente, reía bajando el tono regularmente agudo de su risa hasta hacerlo un sonido grave, muy vibrante, estaba siendo sexy solo para él, solo para volverlo loco, tenía ganas de decirle que no era necesario seducirlo así, que él ya estaba hechizado, pero sería dañar el juego del chico y él no quería arruinar su humor, ¿seguiría tan impaciente como siempre?. Cuando llegaron al sitio y tuvo que estacionar el coche se dio cuenta de que no había preparado nada que decir en ese momento. Sería muy crudo decir, “te traje aquí para follar”…, sus nervios le ganaron y se quedó en blanco.


- Bien…yo…bueno…este…


*¿Qué sucede con este tartamudeo?, eso es muy impropio del teniente…* “Ni se te ocurra abrir la boca consciencia”…


- ¿Qué sucede Changmin ah?, este no es el club…


- Mira, voy a ser sincero…no iremos al club, sino hasta la tarde…tengo preparado una…hab…una sorpresa en este lugar…


- Changmin ah, este lugar, es un motel…-poniendo tono de quien afirma algo excesivamente obvio-.


- Bueno…sí…-miró hacia el tablero haciendo un pucherito- pero si no quieres…


- Me alegro de que me trajeras…creo que no me hubiera sentido cómodo en el club con todos intentando husmear mientras intentamos follar como la otra vez…-


- Sí…-bajó nuevamente su cara muy sonrojada “tan gráfico” pensó y salió-.


El espacio estaba decorado en blanco, negro y rojo, la verdad es que Changmin no tenía idea de que era lo que le gustaba a Junsu para estas ocasiones –no se acordó que la otra noche fue la primera del chico-, aquel era un hombre con gustos extraños para la moda y el cabello. Así que sin saber que hacer había escogido esa habitación, entraron con pasos torpes sin embargo sin querer fijo su mirada en un punto entonces los ojos se le salieron un poco de las cuencas cuando vio un objeto que colgaba del techo –del que no había caído en cuenta cuando la separó- que parecía un columpio para el cuerpo, no se le antojó usarlo, para un encuentro de reconciliación debió elegir otra habitación con una temática más simple y práctica y no esta sala de torturas. Se golpeó la cabeza mentalmente. “ya nada”, se dijo.


El pelirrojo caminó contoneándose felinamente mientras paseaba por la singular habitación, rozaba los muebles de madera antigua con sus largos y blancos dedos, el moreno sentía esos toques delicados en su propia piel y lo hacía estremecerse, esto iba a ser realmente difícil, puso su cara de policía serio y malo apretando la mandíbula, pero la sonrisa de Junsu acababa con cualquier estrategia.


- Vaya, me has traído a un lugar interesante…hay un montón de cosas extravagantes…¿sabes usarlas todas?...-sus ojos parecían echar chispitas de lo emocionados que estaban-.


Changmin tragó duro, pillado completamente, no, la verdad es que no sabía usarlas todas, ni siquiera tenía una idea clara de para que servían esas cosas, sus previas experiencias habían sido “normales”. Sonrió apenado, negando con su cabeza.


- Entonces deberemos aprender, ¿nos alcanzará el tiempo hasta la noche?...

El policía moreno solo pudo mirarlo completamente sorprendido.


Con muchas ansias, se acercaron liberados de cualquier papel que hayan querido representar, Changmin tomó entre sus enormes manos la cabecita del pelirrojo. Comenzó a besarlo lentamente pero siempre fuerte, entre beso y beso que no pasaba de los labios, suspiraba reconociendo el cuerpo ajeno, el otro se dejaba besar sonriendo ampliamente. Agarrando los laterales de la camisa de cuadros que el policía traía. Si fueron mil o dos mil besos de aquellos no lo sabremos, lo cierto es que el pelirrojo, completamente perdido en el éxtasis delicado de esos besos tan cariñosos, retrocedió buscando la cama, la parte posterior de sus rodillas golpeó el filo y Changmin solo le dio un empujoncito para que quede de espaldas completamente. Mirándolo desde su privilegiada posición con sus piernas en medio de las otras dos se quitó la camisa roja de cuadros, como se la quitaría antes de ir a la ducha. Luego se quitó una camiseta de algodón, blanca que estaba debajo…era un espectáculo ver los músculos contraerse sincronizadamente solo para retirar la prenda, los abdominales, anteriores, laterales, los pectorales, los bíceps, los deltoides…*¿Desde cuándo sabes tanta anatomía?* “…” *Oh sí, Junsu está babeando demasiado para responder*…


La humedad de la piel delineaba el cuerpo de manera deliciosa, su miembro estaba adolorido dentro de sus apretados jeans. Changmin no detuvo su tarea, se sabía hermoso y sabía que era muy fácil volverlo loco. Sus manos en la cintura, se deslizaron ominosas a la hebilla del cinturón. Lo desató. Lo quitó. Lo echó lejos. Quitar el pantalón era tarea fácil. Sonrió percatándose que el otro estaba sin respirar recostado mirándolo. No le hizo sufrir más, bajó todo de un tirón, hizo una maniobra muy grácil y quedó desnudo, bellamente desnudo. El pelirrojo tenía toda la cara del mismo color que su alocada cabellera.


- Así…-se señaló a sí mismo-…desnudo, está mi corazón hoy delante de ti…Te amo, lo sabes, nunca lo olvides, quédate mucho, mucho tiempo a mi lado, triunfa a mi lado, canta a mi lado, llora a mi lado, vive a mi lado, solo conmigo, siempre. Prometo protegerte.


Eran palabras muy serias que traían muchísimo significado, eran una petición en toda la regla de iniciar una relación larga y con exclusividad. No solo había mostrado su precioso cuerpo, sino su alma entera.


- Acepto…Acepto…


Ante la petición tácita Junsu solo atinó a aceptar mientras se mojaba los labios secos de tanto tiempo estar abiertos y sin medir las consecuencias de sus actos se levantó, haciendo perder el equilibrio a ambos por segunda ocasión en la tarde. Sobre la roja alfombra los juegos delicados terminaron. Los labios de pelirrojo se pegaron literalmente a la boca ajena chupándola con vehemencia, usando su lengua como arma, mientras se desvestía como a bien tenía. No tardó mucho en estar en iguales condiciones que su acompañante, desnudo, besos, besos, y más besos. Lenguas, gemidos, gruñidos, caricias, amor, pasión, lujuria y de nuevo el ciclo volvía a empezar. Giraban en el piso intercambiando posiciones arriba, abajo, sin lograr dominar ninguno.


- Voy a hacer que te quedes quieto…-esa fue una amenaza, dicha entre jadeos-.


- ¿Me vas a enganchar de esa cosa que cuelga del techo?...


- ¡No!, no quiero matarte…se me había ocurrido otra cosa…


*¡Va a usar las esposas!, dile que use las esposas, anda vamos…anda* “Consciencia por primera vez te haré caso”…


- ¿Las esposas?...


- ¿Cómo lo sabías?...


- Eres policía, ¿no?...


La extraña sonrisa del pelirrojo envió un mensaje sospechoso, pero no quiso pensar en ello, buscó entre su ropa y las halló, obligó al muchacho a levantarse y acomodarse en la cama excesivamente grande para dos personas, montado a horcajadas sobre el otro tomó sus manos y las llevó al respaldar lentamente mientras se agachaba, cerró sus ojos para concentrarse pues en ese movimiento su miembro que estaba ya tan empalmado había rozado el abdomen del chico que se contraía rítmicamente con su respiración, sacudió la cabeza como para retomar su cordura  y afianzó las aldabas sonriendo ampliamente, cerró la brecha entré ambos cuerpos y se dedicó a comerse la boca hinchada ya de Junsu, siguió abarcando con sus labios todo lo que podía, sus mejillas, su orejas, su cuello, le dio un mordisquito a la manzana de Adán, el otro solo podía retorcerse deleitado. Chupó y lamió todo lo que quiso, el sabor del sudor era exquisito, si pudiera compararlo con algo pensaría en el tequila, mientras sus manos no paraban de apretar golosas los muslos que se habían enredado alrededor de su cintura, las manos subían y bajaban sin tener piedad, era muchísima la fuerza con la que la carne de las nalgas era apretada, pero no había quejas, el otro estaba demasiado preocupado en abarcar con su cerebro todo el aplastante placer que amenazaba con dejarlo inconsciente. Siguió con las clavículas el pecho, sus músculos estaban más firmes de lo que Changmin recordaba, los pezones se endurecieron sin casi nada de estímulo, o tal vez solo con mirarlo lamer su cuerpo era suficiente estímulo, los gruñidos y gemidos del nalgón se convirtieron en gritos, así como aumentó aún más la profundidad de su respiración. Hermoso, no habría otra definición, “celestial” era lo único en lo que podía pensar para definir ese momento. No se quedó observando más tiempo sus ojos vidriosos porque su propia necesidad lo apuraba, así que siguió descendiendo por el abdomen, la pelvis, su falo erguido, tan repleto, esta sensación de dominar el deseo de este hombre le otorgaba una enorme impresión de poder y satisfacción e incrementaba su ego mil metros sobre el Everest.


Chupó el miembro que se le ofrecía, hambriento, separando las fuertes piernas que luchaban por cerrarse, estaba muy concentrado, solo escuchaba las esposas moverse y golpearse, los gritos le alentaban a continuar. No recuerda si fue mucho o poco el tiempo el que se esforzó, pero sentir en su boca la esencia caliente del otro le hizo necesitar estar dentro urgentemente.


Preparación, sí, ¿con que…?


- Busca en el cajón…allí debe haber algo…


No recordaba haber hablado en voz alta sin embargo Junsu respondió a sus pensamientos. Gracias al cielo, ahí en el cajón estaban, los condones, el lubricante, los vibradores, más juegos de esposas y otra infinidad de instrumentos valga la pena decir que se veían escalofriantes, Changmin solo tomo las dos cosas que necesitaba.


Muy serio, inició su tarea, con precisión milimétrica aplastó el tubo de lubricante, lo hizo deslizarse por los tres dedos de su mano derecha, Junsu lo observaba divertido parecía que hacía algo de vital importancia para el planeta, dejó de burlarse cuando sintió esos mismos dedos colarse entre sus piernas, el cuerpo de Changmin volvió a colocarse sobre él, esos besos amorosos volvieron a cubrirle la cara, los dedos eran introducidos firme y casi dolorosamente, después de tanto tiempo iba a ser una nueva primera vez, las palabras de amor susurradas en esa cimbreante y grave voz deshicieron los temores del pelirrojo y le ayudaron a adaptarse más rápido a la intromisión, esta vez sabía que esperar. Vio miles de puntos de colores cuando los dedos tocaron ese sitio de placer, nuevamente se sintió de gelatina, apenas acaba de recobrarse de un orgasmo arrollador. Solo pudo rogar.


- ¡Vamos, apresúrate!...fóllame duro, rápido…-dijo mientras hacía su cabeza y toda su espalda hacia atrás-.

Changmin estaba concentrado en la tarea de ser delicado y el otro rompe toda su técnica y le hace perder el control así. Sacó sus dedos de la cavidad que había empezado a contraerse rítmicamente. Respirando desde hace mucho con gran dificultad embadurnó su propio miembro y con premura se deslizó dentro, solo hizo un poco de presión, o eso fue lo que creyó porque las uñas ajenas se clavaron en su espalda con fuerza, pero inmediatamente de completar su entrada con su enorme y venoso miembro, los talones de Junsu estaban en su trasero obligándolo a que se mueva y que lo haga como el hombre fuerte que era. Duro y rápido.


No había ninguna sensación en el mundo que pudiera compararse a este placer, que era infinito como el alma. Si hubo alguien antes había desaparecido de su memoria por completo, su cuerpo parecía ser parte del otro, encajaban tan extraordinariamente que debían haber sido tallados del mismo árbol. Las embestidas eran seguidas, una tras otra, cada una se acompañaba de un gemido-gruñido-grito, de un beso, de apretar más el cuerpo ajeno, para ver si se podían hacer uno, aunque era imposible había que intentar, ¿no?


Cuando los cuerpos llegaron a la cima del placer, el delirio los obligaba a moverse a todo lo que daba el alma. Ya no eran seres conscientes sino entes en lujuria absoluta, las dos últimas embestidas que se llevaron toda la consciencia de ambos fueron tan profundas que los catapultaron al orgasmo compartido al instante. Toda la semilla de Changmin quedó dentro de las entrañas de Junsu, quien explotó manchando toda la piel del pecho y abdomen del más alto. Un segundo antes de cerrar sus ojos se observaron, sonrieron y luego se desvanecieron.


Debieron ser un par de veces más en las que con mucha imaginación Changmin siguió torturando a su pobre pelirrojo al que no le desató las manos, “él quería estar atado, ahora que aguante” pensó, le estaba agradando mucho hacerlo de esa forma, su cuerpo solo buscaba llenarse tanto como pudiera de la esencia ajena, ambos tenían el mismo objetivo. Todo lo que se pudiera dar debía entregarse, todo, sin excusas.


Sí, así sí le gustaría despertar el resto de su vida. La tibia sensación del cuerpo desnudo a su lado le hizo sonreír plenamente, sopló un par de cabellitos rojo estrafalario que se habían colado sobre su boca y nariz. Horrorizado se dio cuenta de que se había quedado dormidos sin abrir las esposas, así que las soltó con cuidado. El otro cuerpo se revolvió un poco, se escuchó un sonido de nariz congestionada y un gemidito de dolor. Los ojos grises con los párpados un poco hinchados iluminaron la habitación, una sonrisa hermosa y perezosa siguió a esa mirada tan brillante.


- Alguna vez te he dicho que te amo –Junsu sonrió un poco más-…incluso si roncas…

- ¡YO NO RONCO!...- su expresión cambió totalmente, le golpeó con uno de sus puños recién liberados, claro no sin sentir un poco de dolor-…pero yo también te amo…,¿no te molesta el cabello rojo?


- Creo que ya no está de moda, tal vez debiste teñírtelo de azul…-las palabras de Changmin tenían un tono muy serio, aunque en su expresión se leía el sarcasmo-.


- Me parece buena idea, ya veré si me animo…-el pelirrojo que no se dio por aludido y se emocionó con la idea, hasta empezó a imaginarse como se vería con el cabello de ese color-.


- ¡No!, -casi gritó horrorizado- Junsu era broma…así te queda perfecto. ¿Tienes ganas de cantar? -preguntó mientras paseaba su pulgar izquierdo sobre el rostro de su amado-.


- Muchísimas…


- ¿Me dejarías cantar contigo? –la pregunta fue sincera, esta idea de cantar juntos se había incrustado en su cabeza desde que el mismo había cantado Rusty nail en el bar hace ya mucho tiempo-.


- Te he dejado follar conmigo, como no te dejaría cantar conmigo, Changmin qué piensas de mí…-decía el pequeño mientras ponía los ojos en blanco-.


Rieron juntos por la afirmación, un suspiro se escapó del pecho del moreno.


- No quisiera salir, se está muy calentito aquí –dijo enredando sus largas piernas un poco más en medio de las otras y apretando los brazos- aunque si no llegamos, estoy seguro de que Jaejoong hyung es capaz de matarnos.


- Yo tampoco quisiera salir pero lo que dices es cierto, así que anda ya mueve tu inexistente trasero fuera de la cama…-empujó un poco el otro cuerpo, dando un palmadita en el objeto de su burla-.


- ¿¡Inexistente!?, no todos nacimos con nalgas que parecen implantes Kim Junsu…-dijo muy ofendido, saliendo de la cama y agarrando su pequeño trasero-.


Junsu solo pudo sacar una enorme carcajada de su pecho, le encantaba saber que Changmin adoraba su trasero, casi tanto como él mismo lo hacía, *Changmin piensa que tus nalgas son tan grandes que parecen implantes* “Así veo consciencia” *Me agrada, aunque ahora que lo pienso él tiene su castigador más grande que el tuyo, pero eso no se lo vas a decir, ¿verdad?* “Ni loco que estuviera”.


Salieron contentos de la dichosa habitación, de la cual su mobiliario fue completamente subutilizado, se les notaba en la cara lo que habían hecho y lo felices que se sentían, caminaron de la mano después de pagar la cuenta, ante las miradas asqueadas de muchas personas, ¿qué puede importar lo que opine el mundo cuando tú eres feliz?.


Nada.


A las siete de la noche llegaron sin dejar de sonreír y apretados muy fuerte de las manos, todos los chicos los recibieron con ovaciones, y abrazos, golpecitos en el hombro, agarradas de nalga, etc, etc, etc.


La gran sorpresa de la noche para Junsu fue ver a más gente de la que esperaba, se alegró de ver a Taemin y Zico en medio de ellos, se veían felices, estaban tomados de las manos de hermosas chicas. Jaejoong estaba al centro de todos como no agarrado del brazo del jefe Jung, que sonreía con esa sonrisa que era adecuada para comercial de pasta dental. Se sintió extrañado cuando Heechul estaba literalmente encaramado en el cuerpo de un hombre que le pareció conocido, vaya si era Siwon, el subordinado de ese otro viejo malnacido, debió ser que se enamoraron en la cárcel, siempre uno sale con alguna mala maña. Suspiró continuando su escrutinio con la mirada. Dong Hae como siempre continuaba junto a Eunhyuk, Onew estaba con novia de varios años, era una chica cuyo padre tenía un restaurante de pollo frito, Jonghyun estaba solo, su mirada se oscureció un poco cuando cayó en cuenta de que su mejor amigo no estaba. Desde la última visita que había recibido de él ya eran un par de meses, en aquel entonces el hombre de ojos celestes le había contado que quería salir de viaje, hallar algo más que hacer, perseguir un sueño. Sintió dolor en lo profundo de su alma y deseó de todo corazón que su amigo encuentre la felicidad.


Después de compartir una exquisita comida, auspiciada por el departamento de policía y preparada por Jaejoong, se llevaron a Junsu y Changmin a los camerinos para prepararlos, y así mostrarle la sorpresa del escenario recién reformado. Se permitió la entrada al público en general que también pugnaba por volver a ver a Junsu, el cuerpo de policía no podía faltar. Una vez más y ahora juntos, vestidos con sendos trajes de cuero. Changmin con una camisa transparente y Junsu con un chaleco negro fueron elevados en el centro del escenario.


Una ligera luz roja dejó en penumbras el bar, el telón a penas visible se abrió lentamente, la luz central iluminó los cuerpos unidos por un abrazo, luego separándose miraron al frente, sonriendo recibieron los aplausos entusiasmados de todos los presentes. La primera canción que ofrecieron fue una balada suave y hermosa llamada Timeless. (Favor dirigirse a este enlace https://www.youtube.com/watch?v=56Cm1AkbfbU, y morir de amor, claro e imaginar una versión completa con sus looks maduros).  Luego sentado al piano Junsu hizo la premier de Flower, una canción llena de sentimiento que escribió y compuso durante su tiempo en la cárcel. Después Changmin y Jaejoong cantaron una vieja canción de rock que les traía muchos recuerdos, “It’s raining man”. (Enlace:https://www.youtube.com/watch?v=_lzJTh-AFK4). Además como acto final el jefe de policía Jung Yunho dejando con la boca abierta a su departamento entero dio cátedra de break dance.


La noche estuvo fabulosa para todos los asistentes, por fin todo parecía estar en su lugar.

El pasado nunca muere - Epílogo

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- ¡Junsu ssi…!, ¿qué te trae por aquí?


- He venido a la sesión…


- Claramente habíamos hablado, las sesiones que cubren tu tratamiento, por los resultados que hemos obtenido indican que ha terminado, las técnicas que aprendiste deberás usarlas en tu vida diaria.


- Lo sé, sin embargo, no quisiéramos apartarnos del programa, nuestros testimonios son la prueba de que uno puede rehabilitarse, de que es factible perdonarse y avanzar. El pasado no puede cambiarse, así que de nada vale seguir girando en torno a él, por tanto ni sufrirlo para siempre, ni buscar venganza nos ayudará a salir adelante. El pasado nunca muere, pero es nuestro, nos hizo quienes somos, aprendemos su lección y seguimos caminando, nuestro futuro ahora depende de elecciones que hagamos hoy. Esforzarse es lo único que nos queda y nos devuelve la humanidad.


Changmin sonrió orgulloso al escuchar esas palabras de la boca de Junsu, absolutamente consciente de que no eran más que la pura verdad. Ahora habían decidido que estarían juntos, que saldrían adelante, tenían una razón, se amaban. Nadie podría destruir algo como aquello.


- ¿Entonces quiere decir que los demás chicos vendrán también…?


- Sí Doc…


- Esta bien, pasen y tomen asiento, me encantará que sigan trabajando con nosotros.


- ¡Oh!, ¿no me vas a decir quién es tu amigo?-dijo la joven psicóloga, mirando a hermoso hombre que venía detrás de su paciente-.

- Ah sí, Doc le presento a mi pareja, el teniente Shim Changmin…

- Bienvenido…-la chica tuvo que mostrar la mejor sonrisa fingida del mundo, ¿qué todos los hombres excesivamente guapos eran gais?, bueno al menos disfrutaría de su belleza.


Todos los integrantes del grupo, incluido el resto de chicos, amigos de Junsu entraron tomando sus posiciones y empezaron la sesión.


Mientras escuchaba a los nuevos integrantes hablar de pasados casi tan dramáticos como el suyo, su mente puso atención en hombre que tenía a su lado. No habría mejor persona para compartir la vida entera, era su mejor amigo desde que había podido caminar, la mínima diferencia de edad jamás fue notoria, en la escuela siempre fue su defensor, su capitán, su maestro, su inteligencia y sarcasmo nacieron con él. Disfrutaban de todo tipo de locuras, estaban destinados a permanecer en el mismo lugar, los hilos de sus vidas se habían tejido desde mucho antes de nacer. Que podría importar tu género, tu edad, tu profesión, tu religión o tu tendencia política cuando era el amor lo que les unía. Nada. Es simple parece que el amor es el único sentimiento que puede hacerle frente al resto de elementos del ambiente. Y eso es porque proviene de lo profundo de la naturaleza humana.


Al salir de la sesión fueron a pasear por la playa de aquella región, que en otoño estaba un poco desolada a esa hora de la tarde.


Changmin se sentó en una formación rocosa para disfrutar de un hermoso atardecer, de pronto sobre la arena las rodillas de Junsu cayeron frente a él. Le tomó la cabeza con ambas manos y mirándolo intensamente unió sus frentes y dijo:


- Nunca voy a olvidar cada cosa que mi madre me enseñó con su dulzura, cada cosa que mi padre me enseñó con su firmeza y responsabilidad, cada cosa que mi hermano me acompañó a disfrutar, todo eso es inestimable, es el tesoro más grande que guardo. Pensé que nada más valdría la pena nunca, sin embargo encontré personas que vivían la misma situación que yo, e inexplicablemente eso nos dio fortaleza para sobrellevar ese absurdo mundo en el que habíamos sido introducidos a la fuerza. Esos años me enseñaron que soy yo quien decide como quiere vivir, renunciar a diario a diferentes cosas grandes o pequeñas es lo que le va dando fortaleza al alma, lo que nos hace ser mejores. Una inocente relación que inició solo por el hecho de vivir en el mismo vecindario a través del tiempo se trasformó en lo que hoy en día es el pilar de mi vida. Tu eres la persona que está a mi lado y me hace sentir capaz de pelear contra el mundo, así es como todos debemos sentirnos al amar y ser amados. Tampoco voy a olvidar que cada día de nuestro presente es el pasado de un futuro brillante, dependiendo de las decisiones que hayamos tomado. Hoy decido que no importa cuán duro sea seguir viviendo, que no importa cuánto dolor se arrastre, cuántas lágrimas se haya derramado, me quedaré a tu lado porque quiero empezar otra vez y si caigo y me lastimo mucho me levantaré una y otra y otra vez hasta volver a caminar erguido. Tu amor que se ha quedado en mi cuerpo, ha germinado y es un elemento constante, será el motor que me permita vivir hasta el último día de mi vida.


Un dulce besó selló la promesa y el sol se ocultó.


FIN

From Heaven

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Título: “From Heaven”
Autor: All_Miel
Pareja: Yoochun/Jaejoong.
Género: Slash, Lemon, Romance, AU.
Extensión: Serial. 
Estado: Proceso.
Reseña: Dos almas solitarias se encontraron hace muchos años, logrando convertirse en una sola. La separación fue inesperada para una, pero para la otra fue la única solución. Ahora un reencuentro impensado, causará que estas almas enfrenten nuevamente su destino.
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From Heaven - Cap. 1

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El destino.


El ruido de la dulce música proveniente del piano, inundaba el espacio cerrado que era el local nocturno, en el cual a Yoochun le gustaba poner en práctica sus habilidades, o más bien dónde lograba dejar salir una porción de su alma, en ese lugar se lograba liberar y expresar sus conflictos o los sentimientos que lo inundaban en ocasiones y que lo dejaban exhausto. Tocar ese maravilloso instrumento lograba que parte de todo lo caótico en su interior tomara cierto sentido y no lo volviera loco.

Desde pequeño fue diferente, en todo sentido. Le gustaban cosas que los niños de su edad ni siquiera habían visto o escuchado. Con respecto a la música, el jazz, R&B, el blues y el rock, lo mantenían ocupado. Tenía 12 años y ya disfrutaba de ese tipo de música. Con respecto a las películas, amaba las de Chaplin, sobre todo y en secreto disfrutaba las películas románticas en blanco y negro -ya que le daban una atmósfera diferente y especial- en donde el protagonista conseguía el amor de la hermosa mujer, luego de mucho esfuerzo y dedicación.

Un alma vieja, le decía su mejor amigo en esa época. Al recordarlo, sin querer se equivoca de tecla y la melodía tiene una pequeña imperfección que pronto es arreglada por el hábil pianista.

Cuando termina se escuchan aplausos, en realidad era sólo una persona aplaudiendo.

Yoochun sonríe cuando se da cuenta de quién se trata. Levantándose de su asiento se acerca al hombre y lo saluda con un medio abrazo.

-Hola, ¿qué haces por aquí tan temprano? –Le dice a su amigo Kwan.

-Por supuesto que vine a verte, te extrañaba. –Le dice sonriendo, pero Yoochun conociéndolo como lo conoce, no le cree nada.

-Primero, nunca se sabe qué día estoy aquí y mucho menos a esta hora y segundo, esa sonrisa es muy sospechosa.

-A ti no te puedo engañar.

-Ya es hora de que te des cuenta.

Kwan riendo le pide que se siente con él en la barra del bar. Eran las 7 de la tarde y el dueño del lugar abría después de las 9, por lo que ni siquiera los empleados se encontraban. Yoochun a pesar de no ser parte del staff, tenía las llaves del local por ser amigo cercano del dueño, quien le daba autorización para utilizar el piano sin problemas.

-¿Qué te pasó?, te veo contento.

-¿En serio?, no lo sé, creo que sí estoy contento.

-Deja de dar vueltas y cuéntame que te sucedió, pero por mi experiencia creo que ya sé que es lo que te pasa.

-Tú me lees la mente, claro que ya sabes. –Le dice Kwan riendo.

-No leo mentes, sólo que la práctica hace al maestro y yo a ti, te he visto de esta forma muchas veces.

-Eso es porque me enamoro fácilmente, pero esta vez es diferente.

-¿Te enamoras?, no me hagas reír.

-Te juro que esta vez es diferente.

-¿A sí, y por qué?

-Porque él lo es.

-Cuantas veces he escuchado algo parecido. –Le dice Yoochun sonriendo y moviendo la cabeza de un lado a otro.

Su casanova amigo no tenía remedio. Aunque él no se quedaba atrás, pero aun así, el record de parejas lo tenía su amigo. Si hasta apodo le habían puesto sus más cercanos. Hombres y mujeres, ninguno se salvaba.

-Está bien, sabía que no me ibas a creer, por eso lo invité a éste lugar.

-Hoy día no pensaba tocar. –Le dice Yoochun. En realidad, había ido a relajarse después de un día de trabajo muy agotador, sus planes eran ir a comer comida caliente y meterse bajo sus sábanas.

-Vamos, sólo te quedas un momento, es para que lo conozcas y me digas tu opinión.

-¿Opinión para qué?, ¿para salir?, esto sí que es nuevo, realmente debe ser especial.

-Lo es, ya te lo dije, pero no es sólo para eso, también quiero presumirlo.

-Eso sí que es muy común en ti.

Yoochun y Kwan eran muy diferentes en muchos aspectos. El aspecto más llamativo, es que Kwan era muy superficial y Yoochun todo lo contrario y para muchos era un misterio ver como dos personas tan distintas puedan ser amigos tan cercanos. La verdad es que se conocieron en la universidad y Kwan había estado a su lado en un momento muy difícil en la vida de Yoochun. Lo había apoyado y acompañando como un gran amigo y como nadie más y desde ese momento Yoochun decidió ser su amigo para toda la vida. Quería retribuirle todo lo que hizo por él. Ellos no lo explicaban y sólo se reían cuando escuchaban ese tipo de comentarios de sus conocidos o colegas, pero no les importaba. Sólo ellos dos lo sabían y era lo único que importaba. Algunos culpaban lo casanova de Yoochun a Kwan y éstos reían más fuerte aún. En todo caso a nadie le importaban los detalles de su relación y ellos no lo iban a decir.

-No te burles, que esto es serio. –Le dice Kwan riendo, lo que contradice lo que está diciendo.

-¿Y hace cuanto que están saliendo?

-Eso es lo más especial de todo.

-¿De qué hablas?

-No estoy saliendo con él.

-Ahora sí que estoy confundido, explícate. –Yoochun se había puesto de pie para servir un poco de licor en dos vasos. –Habla. –Le dice cuando le entrega uno de los vasos a su amigo.

-¿Recuerdas a ese lanzamiento de marcas de ropa a la que fuimos hace como dos semanas?

-Sí.

-Bueno, hubo una en particular que llamo mi atención. Hice los arreglos para una reunión y el diseñador principal fue el que asistió.

-Muy bien, ¿y…?

-Pues que era hermoso, perfectamente podría haber sido modelo y si lo hubiera sido, tú lo habrías visto esa noche sobre la pasarela.

-¿Y…?

-Pues nada, sólo hemos estado en contacto por negocios, hasta nuestra última reunión donde le pedí si teníamos un encuentro fuera de una oficina y para mi gusto y placer aceptó.

-¿Le preguntaste de esa forma?, “tengamos un encuentro fuera de estas cuatro paredes”. –Le dice Yoochun burlándose.

-Con qué continuas burlándote, quizás no te lo presente después de todo.

-Pues ya no hay vuelta atrás, despertaste mi curiosidad. Quiero saber qué tipo de persona no cae a tus pies al conocerte una vez sacas tus encantos a relucir. –Yoochun se aleja velozmente para que el manotazo que le envió Kwan no lo toque.

-Aunque te burles, tienes razón, no sé si los ignora a propósito o si de verdad no los nota.

-Quizás es hetero.

-No, ya lo averigüé, no lo es.

-Ehhhh, no me digas que lo has estado acosando.

-En ocasiones no me gusta tu selección de palabras, pero sí. –Le confiesa Kwan.

-Wow, realmente te gusta.

-Sí, pero lo que más me molesta es que yo no.

-Pero es un avance que haya aceptado la cita.

-No es una cita, no la plantee de esa forma.

-Interesante, creo que simplemente no le gustas y eso es todo.

-Creo que sí, pero me cuesta aceptarlo, es muy… como decirlo, es totalmente mi tipo.

-Déjame adivinar… -Yoochun imitó una expresión de a alguien que le cuesta pensar. –Cara bonita, cuerpo perfecto y cerebro vacío.

-Hey… -Le dice Kwan, pero a su pesar de todas formas ríe.

-Estoy mintiendo acaso.

-Eso es lo más maravilloso de todo. Tiene las dos cosas que dijiste primero, pero su cerebro no está para nada vacío. Además de tener mucho ingenio, déjame decirte que muy parecido al tuyo, es muy creativo, tiene ideas geniales y creo que va a hacer un placer trabajar con él.

-Ahora sí que estoy completamente intrigado. Además si le encuentras cualidades parecidas a las mías, eso quiere decir que bordea la perfección.

-Ja, ya quisieras y si le hubiera encontrado más cualidades parecidas a las tuyas no me habría gustado desde un principio.

-Auch, eso dolió. –Le dice Yoochun tocándose el pecho, fingiendo dolor en su corazón.

Ambos ríen con ganas luego del intercambio.

-Cuéntame que le dijiste para que aceptara salir contigo.

-Fue simple, le dije que habláramos de una de sus ideas, pero en un lugar más ameno y le hable de este pequeño pero acogedor y con muy buena música bar.

-Muy cierto, sobre todo lo de la buena música.

-Ya sabía que te ibas a quedar con eso.

-Oye, si éste hombre es inmune a tus encantos, eso quiere decir que encontramos una extraña especie y que deberíamos estudiarlo y fabricar una vacuna para salvar a todas tus próximas víctimas.

Está vez Yoochun no se salva del manotazo y entre risas se terminan sus copas y reciben a los empleados que ya comienzan a llegar para iniciar su jornada de trabajo.

*

-Es idea mía o ¿estás nervioso? –Le pregunta Yoochun a su amigo, mientras observa cómo se levanta cada cinco minutos para ver si llega su invitado.

Estaban sentados en una mesa, esperando al invitado especial.

-Está atrasado y no me ha llamado.

-¿A qué hora le dijiste que venga?

-A las 9:30.

Yoochun observa su reloj y se da cuenta que son las 9:35 y se ríe. –Es temprano todavía, te deberías preocupar cuando sean las 10:30.

-¿Crees que va a llegar a esa hora?

Yoochun se sorprende. La verdad es que no había visto a su amigo de esa forma. Realmente le gustaba esta persona y se alegraba por él. Quizás algún día tenga la misma suerte y pueda conocer a alguien especial que lo haga olvidar… sus pensamientos son interrumpidos por la voz de su amigo, quien se levanta esta vez para hacer una seña al hombre que acababa de ingresar al bar.

-Llegó, dime que no es perfecto. –Le dice su amigo.

Yoochun no puede negarlo. Lo es. Siempre lo fue, desde pequeño. Estaba viendo acercarse y sonreír a su mejor amigo de la infancia y de parte de su adolescencia. Por un momento pensó que estaba alucinando, pero luego de pestañear unas cuantas veces más, se percata que es muy real.

Cuando Jaejoong lo ve, su sonrisa se congela. ¿Cuántas veces había querido verlo en todo este tiempo? Se imaginó muchas veces esta ocasión, pero nunca pensó cómo reaccionaría, que le iba a decir, si le reclamaría por desaparecer de su vida en la forma que lo hizo o si simplemente lo abrazaría y le preguntaría que había sido de su vida y conversarían como dos antiguos amigos que se volvían encontrar. No fue ni una, ni la otra.

-¿Cómo estás? –Le pregunta Kwan a Jaejoong cuando se acerca lo suficiente. -¿Te costó llegar?

Jaejoong niega con la cabeza, sin quitar la vista de Yoochun.

-Te presento a un amigo, Yoochun. –Le dice al ver como Jaejoong lo miraba.

-Nos conocemos. –Le dice Yoochun. No sabía de dónde sacaba la calma que aparentaba.

-¿En serio?, ¿de dónde?

-Del colegio. –Dice Jaejoong, intentando recuperar su sonrisa. –Fuimos compañeros.

Yoochun lo sintió. Sintió el golpe. No podía culparlo. Luego de ser los mejores amigos, Yoochun desapareció de su vida, sin despedirse.

“Yoochun tenía todo planeado para ese día. Lo había pensado hace unas tres semanas, el mismo día en que Jaejoong le había presentado a su nuevo novio. Había perdido la cuenta de cuantos les había presentado ya. Jaejoong no podía estar solo. En su casa, le encantaba estar rodeado de sus hermanas, en la escuela no sólo estaba con él todo el tiempo, también tenía que estar rodeado de sus amigos. Al lugar que fuera, a Jaejoong le gustaba estar rodeado de gente. La mayoría pensaba que le gustaba llamar la atención, que era un engreído que lo único que quería era ser popular, pero él sabía que esa no era la razón.

Jaejoong siempre se sintió diferente, aislado, como si estuviera fuera de lugar. Cuando Yoochun se enteró que era adoptado todo cobró sentido y entendió porque su amigo necesitaba la compañía. No importaba cual fuera, sólo no quería estar solo. Hasta que le confesó a su mejor amigo, es decir a él, que no importaba con cuánta gente estuviera rodeado, se sentía igual de solo, incluso más. En esa ocasión Jaejoong le confesó que la única persona con quien no le ocurría aquello, era él. Habían robado unas latas de cervezas y botellas de soju al papá de Jaejoong y se habían ido a ocultar a una cuesta que existía cerca de la casa de Yoochun.

Jaejoong siempre le contaba todo, pero jamás le había confesado algo tan importante. Yoochun emocionado le dijo algo similar. Le confesó en cierta forma los sentimientos ocultos que tenía hace bastante tiempo ya, pero Jaejoong en lugar de escucharlo, se había quedado dormido en su hombro. A pesar de su intento fallido de confesarse a su mejor amigo, fue una noche inolvidable.

Pero cuando nuevamente Jaejoong llegó todo sonrisas contándole que tenía un nuevo novio, Yoochun sintió que había llegado a su límite. Habló con su padre y le rogó que lo dejara vivir con él, éste aceptó, siempre quiso ver más seguido a sus hijos, una vez se separó de su esposa. Fue más difícil convencer a su madre, pero terminó aceptando, después de todo no sería por tanto tiempo. Al menos eso le hizo creer al principio. Fue así como sin mirar atrás dejó su vida como la conocía y se fue sin decir adiós.”


-Sí… -Dice Yoochun. –Fuimos compañeros. –Termina de decir con la misma sonrisa de Jaejoong. Una que no alcanza a sus ojos, una falsa, vacía. Ambos sabían que eso no era lo que querían decir.

N/A: Sólo quiero hacer un par de aclaraciones: primero, es que este fic tiene bastantes flashbacks y estos estarán en cursiva y entre comillas y lo segundo es que el amigo actual de Yoochun es un personaje ficticio. Espero les guste, este es mi primer Soulmate fic ^^

Soul Breeze

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Título: “Soul Breeze”
Autor: All_Miel
Pareja: Changmin/Jaejoong.
Género: Slash, Lemon, Angst, Acción, Romance, AU.
Extensión: Serial. 
Estado: Proceso.
Reseña: Los dos provienen de mundos opuestos. Al conocerse, la atracción los llevó a vivir un romance que tenía un solo destino y que era terminar más temprano que tarde. Pero ahora ambos tienen serios problemas para continuar con sus vidas. ¿Lograran superarlo o el oscuro mundo de Changmin arrastrara a Jaejoong a un camino sin retorno?
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Soul Breeze - Cap. 1

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Reencuentro.


No sabía cómo había llegado otra vez a ese mismo lugar después de esos largos meses. Ese tiempo que había parecido una eternidad y también una tortura.

Con un suspiro se da cuenta que no está lo suficientemente borracho como para echarle la culpa a esa condición, pero no lo puede evitar. En noches como aquella era muy difícil resistirse.

Recuerda como si fuese ayer el día que por accidente terminó en ese lugar y como su vida dio un vuelco tremendo para terminar donde comenzó, con su vida de regreso, pero con un corazón roto y un futuro muy incierto.

“-Jae… vamos.

-El auto está repleto, ya no entró ahí…

-Si entras, vamos. –Insiste uno de sus amigos.

Habían salido a celebrar el ascenso de uno de sus compañeros de trabajo y ahora se querían dirigir a un lugar para bailar toda la noche, pero Jaejoong no estaba entusiasmado con la idea. Había tenido una semana de mucho trabajo y quería ir a dormir lo antes posible.

-Me voy caminando.

-Pero tienes que venir con nosotros, la estamos pasando muy bien.

-Los alcanzo. –Les dice finalmente. Con un suspiro decide aceptar, se quedaría un rato más con ellos y se iría cuando sus amigos estuvieran lo suficientemente borrachos para notarlo.

-Pero entra.

-Tomaré un taxi y los alcanzo, nos vemos en el lugar.

-Está bien… -Le dicen sus amigos y se despiden haciéndole señas con las manos y con gritos cuando parten.

Jaejoong riendo comienza a caminar para coger un taxi. No le toma mucho tiempo, ya que era fin de semana y la actividad nocturna estaba en su apogeo a esa hora de la noche.

Una vez llega al barrio donde se encuentran los lugares de moda, comienza a recorrerlo. Revisa nuevamente su celular para leer el nombre del local nuevamente, se lo habían enviado por mensaje.

Ve como en algunos sitios hay filas para ingresar y cuando está llegando a una esquina nota un lugar algo escondido pero extrañamente luminoso. Con curiosidad se acerca un poco más. Ve como la gente que entra está elegantemente vestida. Jaejoong piensa que debe ser un club muy exclusivo.

-¿Vas a entrar? –Le pregunta un hombre de aproximadamente dos metros, con músculos notorios debajo de un traje elegante. Sin duda era un guardia del lugar.

No se había dado cuenta lo mucho que se había acercado y no sabía que contestar.

-Vamos, puedes entrar. –Le dice el guardia.

-Está bien. –Le dice Jaejoong cuya curiosidad pudo más. No iba elegantemente vestido, pero al parecer su apariencia era suficiente para poder ingresar. Bebería una copa y se iría. Después de todo tenía que juntarse con sus amigos.

Se sorprende cuando el guardia le dice que separe las piernas y comienza a registrarlo, en ese momento está a punto de arrepentirse, pero la revisión fue breve y profesional. Se sorprende más aún cuando ve a otro guardia igual de intimidante dentro, quien lo registra de la misma forma no sin antes mirarlo de pies a cabeza.

-Adelante. –Es lo único que le dice.

Jaejoong algo atemorizado, pero con su curiosidad intacta se acerca al bar. Toma asiento y cuando ve al barman desocupado pide un whiskey. Durante la espera aprovecha de observar con detención el lugar. Definitivamente muy elegante y exclusivo. No era muy amplio pero no lo necesitaba.

No pasan muchos minutos cuando el primer sujeto se le acerca.

-¿Te puedo invitar un trago?

-No gracias. –Le dice rápidamente.

El siguiente que se atreve es más insistente.

-¿Por qué no?, déjame invitarte.

-No gracias, estoy bien.

-Vamos, sólo un trago, sin compromisos. –Le dice ahora acercándose.

Jaejoong puede sentir su aliento al alcohol e intentando no hacer una mueca se aleja un poco.

-¿Por qué mejor no te vas a molestar a alguien más? –Jaejoong se voltea al escuchar una voz desconocida. Un hombre alto se le había acercado al molestoso.

Jaejoong puede notar como las facciones de éste último cambian y entre un tartamudeo severo pide disculpas y se larga de ahí.

-Dos de lo que está tomando él. –Dice el extraño al barman.

-No gracias. –Vuelve a decir Jaejoong, casi por reflejo.

-Aunque eres totalmente mi tipo, este trago que pedí extra no es para ti. –Le dice sonriendo el extraño.

-Oh… lo siento… -Jaejoong avergonzado sonríe también. Al ver al hombre detenidamente se da cuenta que es muy atractivo. Del tipo que sólo ves en televisión y tragando fuerte vuelve a mirar a su trago.

-¿Qué?, ¿soy tu tipo también? –Le pregunta con una sonrisa más amplia el atractivo hombre.

-¿Qué? –Le pregunta confundido Jaejoong.

-No soy ciego.

-No sé…

-Contéstame. –Le dice el hombre amablemente, pero algo en su voz y mirada le decía a Jaejoong que el hombre no estaba jugando.

-No. –Le miente.

El otro hombre se ríe. –Eres muy exigente, ¿por qué no lo soy?

-La arrogancia no es mi tipo. –Le dice Jaejoong sin poder evitar una sonrisa.

-¿Aunque esta sea justificada?

Jaejoong ahora no puede evitar reír. En ese momento Jaejoong sintió una breve y pequeña alarma muy en el fondo de su cerebro y quizás le hubiera hecho caso, si no hubiera visto en ese momento desde más cerca la seductora sonrisa del extraño, atractivo y misterioso hombre, quien ahora abiertamente estaba coqueteando con él. Jaejoong con una sonrisa similar le acepta un trago y sin saberlo en esos momentos, acepta algo mucho más importante y para lo cual él no estaba preparado.”



-Tanto tiempo. –Le dice el mismo guardia de esa noche, dándole una sensación de deja vú. Pero esta vez el imponente hombre le sonreía.

-Hola Choi, ¿cómo estás?

-Bien, ¿y tú?, el jefe se va alegrar de verte.

-¿Está aquí?

-Sí, llegó temprano, pero… -Se queda callado de repente.

-¿Pero qué?

El hombre duda unos momentos antes de responder. –No vino solo.

Jaejoong hace una mueca que intenta ser una sonrisa. –Está bien… él y yo ya no…

-Lo sé… -Dice el guardia algo incómodo.

Jaejoong intenta sonreír otra vez antes de finalmente ingresar. Saluda al otro guardia amistosamente también.

Como aquella vez se dirige primero al bar para después observar el lugar. Como si sus ojos fueran atraídos por un imán se dirigen de inmediato al hombre seductor de aquella noche. Estaba con sus cuatro guardaespaldas. Sonríe amargamente otra vez, recordando cómo se los había presentado como sus amigos y además había un joven a su lado, muy junto a él, prácticamente encima de él. Jaejoong tiene que desviar la vista cuando el barman le entrega su trago y lo bebe hasta la mitad. Siente su garganta arder y lo agradece. Vuelve su vista al hombre, pero esta vez sus ojos se topan con los profundos y penetrantes ojos del otro. Lo miró por un segundo más antes de tomar con una mano la cabeza del joven a su lado y besarlo profundamente. Jaejoong resiste el espectáculo por un segundo solamente y vuelve a desviar su mirada para beberse lo que restaba del contenido de su vaso. Siente su estómago revolverse y se da cuenta que necesita ir al baño de inmediato. Se levanta con prisa y se dirige al lugar sin mirar para ningún lado.

Changmin al verlo se levanta rápidamente de su asiento y con la misma prisa sigue al otro hombre.

-¿Qué…? –Alcanza a decir Junsu, quien ve con la boca abierta como el otro se levanta rápidamente sin avisar.

-¿Qué le pasó? –Les pregunta ahora a los otros hombres.

-¿Qué no lo sabes?

-¿Saber qué?

-¿No te ha hablado de ese hombre?

-No me pagan para hablar. –Dice Junsu con una mueca causando la risa de los guardaespaldas.

-Tienes razón, se fue siguiendo al hombre que estaba en el bar, ¿lo viste?

-Claro, no dejaba de mirarlo.

-Fueron pareja.

-Eso no es extraño, Max ha salido con cientos, ¿qué es lo fuera de lo común?

-Lo extraño es que no salía con nadie más cuando estuvo con él.

-¿Bromean?, ¿me están diciendo que Max le era fiel? –Les pregunta Junsu con incredulidad.

-Así es, además nunca lo habíamos visto como cuando estuvo saliendo con él, ¿recuerdan? –Les dice Seung uno de los guardaespaldas al resto.

-Tienes razón, el jefe siempre fue serio y sólo en muy pocas ocasiones sonreía sinceramente, pero en esa época sonreía todo el tiempo, realmente estaba feliz. Todos creíamos que había encontrado a su mano derecha, ya sabes.

-¿Y qué paso? –Pregunta Junsu muy curioso. No se podía imaginar al poderoso e intocable Max de esa manera.

-Nadie sabe.

-¿Cómo?

-Eso, nadie sabe, de un día para otro el hombre desapareció, pero lo más probable es que se enterara que el jefe no era lo que creía y huyó antes de meterse en este mundo.

-¿No sabía a lo que se dedica Changmin?

-No.

-Tiene que ser muy estúpido, porque es obvio a lo que se dedica. –Dice Junsu rodando los ojos.

-El jefe se esmeró en ocultarlo. Lo traía a este lugar un par de veces al mes, pero se iban muy temprano, ya sabes, se iban pronto a un lugar más tranquilo.

Esta vez, todos rieron incluido Junsu. –Ahora entiendo algunas cosas. –Dice Junsu más para sí mismo que para el resto.

-¿Qué cosas?

-Bueno… a veces dice un nombre que no conozco cuando se corre y me pide que le diga de otra forma también cuando estamos haciéndolo.

-¿De qué forma? –Le preguntan curiosos los otros hombres.

-Pfff, como si les pudiera decir, me mata si les digo, además si quieren recibir el mismo tratamiento de su jefe ya saben lo que tienen que hacer.

-No podemos pagar. –Dicen ahora riendo. Junsu ríe también junto con ellos, pensando en la razón del regreso del otro hombre.

Jaejoong en cuanto entra al baño se moja la cara. Se siente enfermo y siente cierto alivio al refrescarse con el agua helada. Cuando se endereza puede ver a través del espejo como Changmin saca del lugar al par de hombres que se encontraban dentro y no deja entrar a otro cerrando con seguro la puerta del baño.

-¿Regresaste por algo que se te quedó? –Le pregunta Changmin acercándose. -¿Olvidaste algo?

-No… -Intenta decir Jaejoong, pero le ocurre lo que siempre le pasa cuando el otro hombre invade su espacio personal, deja de pensar.

-¿No?, entonces a qué se debe tu visita… -Changmin no pierde tiempo y pasa sus manos por la delgada cintura del otro hombre, tampoco se demora en meterlas por debajo de la camisa y acariciar esa suave y caliente piel que había extrañado tanto. No importaba cuantas prostitutas mujeres u hombres, había tenido que contratar. No lograba el mismo placer que obtenía de ese hombre y la insatisfacción lo tenía al borde de la locura. Por lo que no fue extraño que sus manos prácticamente barrieran en su caricia el torso del otro hombre. Con la misma rapidez lo voltea y captura sus labios en un beso hambriento.

Jaejoong no se resiste, como podría, estaba deseando volver a ver al hombre, volver a besarlo y volver a sumergirse en el placer que sólo el otro lograba darle. Responde al beso con la misma intensidad que la del otro hombre y ya ambos estaban perdidos en el deseo por el otro.

En su corta pero intensa relación compartieron muchas cosas. Jaejoong más que Changmin, éste último ocultó la parte más importante de su vida, pero a pesar de no querer mostrarla intentó ser lo más honesto en todo lo demás. Realmente quería que Jaejoong lo aceptara tal cual es y estuvo esperando por mucho tiempo el momento ideal para contarle. Pero cuando finalmente la ocasión llegó no fue planeada y el resultado fue el peor. Jaejoong atemorizado huyó de su lado. Lo abandonó sin mirar atrás. Al menos eso es lo que creía. Había pensado incontables veces en ir a buscarlo y había llegado hasta la puerta de la casa del otro, pero él jamás ha rogado a nadie y no iba a comenzar ahora. No le iba a pedir que volviera, él otro hombre tenía que regresar por su propia voluntad. Por esa razón en estos momentos se sentía algo eufórico. Ya había desabotonado parcialmente la camisa de Jaejoong y se encontraba succionando y probando la piel del cuello y clavícula del otro.

Jaejoong se estaba odiando un poco en esos momentos. Cuando se enteró de la vida oculta de Changmin no tuvo que pensarlo mucho. Tenía que huir, no podía estar al lado de un hombre como ese. Un criminal que estaba en constante peligro. Tuvo pistas desde el mismo momento en que lo conoció. El terror en el rostro del hombre que atemorizó con su simple presencia. Luego de esa ocasión hubo muchísimas más, pero siempre Changmin lograba que se olvidara de sus dudas y para que mentirse, él quería creer que no había nada extraño y fue así como su relación duró más de lo que debería haber sido.

En ese tiempo separado del otro hombre se dio cuenta que la mayoría de sus peleas siempre fueron por la extraña y desconocida naturaleza de los negocios de Changmin y como éste en cada ocasión lograba a través de sus besos y caricias distraerlo. Usaba el sexo a su favor y Jaejoong como un hambriento caía una y otra vez. Odiaba esa parte que se sometía tan fácilmente al otro. Nunca le había ocurrido y por lo mismo no sabía cómo resistirse. Tal como le estaba pasando en esta ocasión.

-¿A qué viniste? –Le vuelve a preguntar Changmin, quien no detenía sus besos, al contrario, estos aumentaban en intensidad y número. Tenía a Jaejoong pegado a la pared y ya estaba tocando la erección del otro con la suya propia ocasionando una deliciosa fricción y Jaejoong ya no podía contener los gemidos de placer que escapaban de su boca aunque lo intentara.

Tenía que detenerlo sino no habría vuelta atrás y él no podía estar sometido nuevamente al hombre que le mintió tanto y que no era para nada la persona que creyó en un momento que era. Un ruido en la puerta fue su oportunidad. Alguien quería entrar. Esto logró distraer a Changmin por un segundo y Jaejoong no lo desaprovechó. Logró soltarse y corrió hacia la puerta, la abrió y con la velocidad que iba, casi lanza al hombre que intentaba entrar al suelo.

Changmin aturdido reacciona unos tres segundos después. Corre detrás del otro. No le iba a permitir tan fácil esta vez desaparecer.

En su carrera Jaejoong pasó a llevar a un camarero y eso fue fatal para su huida. Su corazón da un vuelco cuando siente una fuerte mano sujetar su brazo izquierdo, intenta infructuosamente soltarse moviendo el brazo, sin atreverse a mirarlo al rostro.

Sólo una vez lo vio realmente enojado y esa fue cuando le dijo que se iba y ahora estaba seguro que el otro hombre tendría la misma expresión y si lograba evitar verla por unos segundos más, lo haría.

-¿A dónde vas? – Le pregunta Changmin en voz baja y con una clara amenaza en su voz.

Y ante de que Changmin arrastrara a Jaejoong fuera del lugar es interrumpido por unos de sus guardaespaldas.

-Jefe, tiene una llamada importante.

-No ves que estoy ocupado, atiende tú.

-Pero dicen que es importante.

-Ya me escuchaste, encárgate tú.

Y sin esperar más, aprieta más su agarre en el brazo de Jaejoong y lo arrastra hasta la salida trasera del club.

N/A: Tengo que hacer dos aclaraciones; primero, como ya se deben haber dado cuenta, los flashbacks están entre comillas y en cursiva y segundo, existe una relación de Changmin y Junsu, pero no es romántica. Finalmente, espero les guste ^^

Una despedida

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Título: Una despedida
Autor: MyErotic
Pareja: YooSu
Género: Slash, Lemon, Drama
Extensión: One shot
Reseña: Junsu acaba de enterarse de una noticia que le cambiará la vida, aunque no la escuchó de los labios de Yoochun, sabe que necesita una explicación, por eso va a buscarlo, encontrándose con la que es, tal vez, la peor de las verdades, cansado de sufrir por él, tendrá que tomar una difícil decisión, pese al amor que siente hacia su amigo
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Cuando abrió la puerta de su casa y lo vio ahí de pie, frente a él, no se pudo aguantar las ganas de abrazarlo con fuerza, sin importarle si hubiera acaso algún paparazzi observando, tomando fotos para alguna nota amarilla y tonta como solían hacer los medios de su país, convirtiéndolo una vez más en la comidilla de las noticias faranduleras. Simplemente quiso sentir el cálido cuerpo del otro junto al suyo

—Dime ¿me dejarás entrar? —preguntó en el habitual tono burlón, logrando que el otro le soltase, haciéndolo pasar

El ruido de la puerta cerrándose hizo caer sobre los dos una cortina de incertidumbre, tan grande como la última vez que hablaron del inevitable tema: "Nosotros"

—Por favor, déjame que te explique —suplicó sin hacerlo esperar, mirando los brillantes ojos de su compañero, su amigo, su amante ocasional, el hombre que amaba

—No tiene sentido ¿Qué vas a explicarme? Si mi mejor amigo se casa y yo me entero a través de un tercero, alguien que ni siquiera es cercano a ti —encogió los hombros

Trató de que no le afectara, pero tragó saliva para que las palabras no se le atorasen en la garganta, Yoochun lo observó a los ojos, su semblante, su cuerpo, lo deseaba más que nunca pero era incapaz de acercarse, tomarlo entre sus brazos, lo notó herido y él también lo estaba

—Fue una difícil decisión, sabes que la quiero, pero no se compara contigo, a ti te amo —confesó sin pena, pero Junsu no sintió siquiera la gloria de aquellas palabras, dichas tantas veces, pero tan pocas demostradas

—Entiendo —respondió suavemente— Lo que no entiendo es porque me he enterado de una forma tan fría

Yoochun avanzó hacia él, tomándolo de las manos, luego se acercó y besó su mejilla, quiso tocar sus labios, pero Junsu giró un poco su cabeza, luego se soltó

—Junsu, por favor

—He leído notas por aquí y por allá, contradicciones ¿De verdad te vas a casar? ¿Cómo es que la novia ni siquiera sabe? —preguntó enojado

—Yo no estoy arreglando el trato, son ellos. La comunicación ha sido muy mala, estoy de servicio y no me he hecho cargo de nada —confesó desesperado

— ¿Sabes que estoy aquí corriendo un gran riesgo? —su amigo lo miró perplejo— Acabo de entrar, aun no tengo derecho a un permiso, hablé con un superior, le rogué que me dejara salir por algunas horas, pero tú me vienes a decir excusas baratas, estoy escuchando la peor de tus mentiras, estoy cansado de eso —reclamó, a punto de llorar

—No son excusas, Junsu. Sabes lo que me pasó, la estúpida prensa, por aquí y por allá, Mamá está asustada, nos acosan por todo, en la compañía consideraron que esto mejoraría mi imagen. Ser un hombre recto y serio, que ha decidido sentar cabeza ¿Qué no lo entiendes? Te ruego que lo entiendas, mi amor

Yoochun caminó hacia él pero Junsu retrocedió, miró dolido esos ojos a punto de llorar, quería comprender la situación, pero su pecho se estrujaba, quería llorar, gritar, salir corriendo de ahí

—Lo siento Yoochun, esto es demasiado, estás hablando de una boda ¡una boda! —espetó temblando, casi sin poderlo creer, su amigo enmudeció— Cuando salía con Hani, bromeé ¿recuerdas? Te dije que me casaría con ella, te volviste loco, me reclamaste tuyo, dijiste que soportabas mi noviazgo, pero que una boda sería excesivo ¿Ahora me pides que te comprenda?

—Sé que actué como un tonto, pero te amo Junsu, me enloquece tu mirada de reproche, me lastima verte tan dolido

—Es porque tú nunca piensas en mí, siempre soy segundo en tu vida

—No es verdad, eres el primero, lo más importante. Te amo —caminó hacia él y lo abrazó, pese a los empujones de Junsu

—Suéltame

—Sé que también me amas

—Nunca lo he negado —empujó de nuevo— Pero basta de lo mismo, siempre es igual, ya no podemos seguir haciéndonos daño

—No puedo vivir sin ti —comenzó a llorar

—No vas a perderme, eres mi amigo y eso nunca va a cambiar

—Te quiero Junsu, no quiero solo ser tu amigo. Esta boda no tiene por qué separarnos

—Eres tan egoísta —suspiró, cansado, harto de llorar y sufrir— ¿Tu futura esposa merece esto? No seré tu amante Yoochun, esto acabó, no queda de otra

—No, jamás te soltaré

—Debo irme, solo quería confirmar de tus labios la noticia —empujó otra vez, pero los brazos de Yoochun en su cintura lo detuvieron. La tentación fue grande, se abrazó a su cuello y se abrazaron con fuerza y necesidad

—Quédate esta noche, definiremos nuestra situación después —suplicó

—No hay nada que definir, te lo dije, no seré el amante de un hombre casado

—Junsu, no me hagas esto

—Lo lamento, mi amor —se separó un poco y miró sus ojos, soltó su cuello y secó las lágrimas de Yoochun, besando después su nariz

—Al menos —miró sus ojos cálidos y amorosos— Déjame hacerte el amor una última vez —pidió con tanto anhelo que Junsu no se resistió, asintió en silencio

—Después de eso, será un adiós definitivo —declaró sintiéndose miserable, Yoochun no respondió y lo observó marchándose hacia la habitación principal, lo siguió en silencio

Junsu comenzó a desnudarse frente a él, lentamente, mirándolo a los ojos, Yoochun encendió la luz y observó detenidamente cada movimiento, hasta que ninguna prenda cubrió su blanca y tersa piel. Caminó hacia él y sostuvo su rostro con las manos, dándole un tierno beso en los labios, luego sus mejillas, las manos de Junsu buscaron desabrocharle los pantalones, después él se quitó la camisa y volvieron a besarse

Avanzaron hacia la cama, Yoochun lo acostó sobre ella y empezó a besarlo, comenzando por el rostro, bajando al cuello, pasó al pecho, lamió sus tetillas con cuidado, haciéndolo jadear, retorcerse. Continuó hacia abajo, el vientre, el abdomen, finalmente agarró su miembro y lo besó con suavidad, amorosamente, escuchando los quejidos y jadeos, después lo metió a su boca y succionó suavemente, mirándolo a los ojos, Junsu le agarró el cabello, inclinó la cabeza hacia atrás, gimiendo

— ¡Yoochun! —exclamó extasiado, sintiendo espasmos, un choque eléctrico que lo llevó a la gloria. Buscó la mirada de su amigo, él subió hacia él y se besaron en la boca, tomados de la mano, abrazándose con pasión

—Te amo Junsu —confesó entre lágrimas, Junsu asintió y se separaron un poco, así Yoochun se quitó la ropa interior, exponiendo su excitado miembro, el menor lo sujetó con su mano derecha y lo acarició, ellos volvieron a besarse

—Entra en mí —pidió suavemente, susurrando a su oído luego del beso, abrió las piernas y dirigió el miembro de Yoochun hacia su entrada, después lo soltó

Yoochun se acomodó entre sus piernas, miró mientras lo penetraba, hasta que llegó al fondo y sintió el cuerpo de Junsu arquearse, entonces lo miró a los ojos, sujetó las piernas de su compañero y las dobló al frente, logrando la unión perfecta, el jadeo de Junsu fue música para sus oídos

El menor se aferró a sus hombros y el mayor comenzó a moverse, balanceándose al frente, lenta y sensualmente, Junsu le ayudó con sus caderas, conocían el ritmo del otro, los vaivenes perfectos entre sus cuerpos, la unión ideal. Los jadeos, los gemidos, los besos que compartieron mientras se entregaban, aquella última vez, los ojos de ambos derramaron lágrimas cuando el beso culminante les gritó cruelmente que ya no habría más, Yoochun eyaculó dentro, su última semilla, la huella que lo reclamaba suyo para siempre, Junsu se aferró a su espalda

—Te amo Yoochun —lloró sobre su hombro, la unión entre los dos continuaba, no querían separarse, pero era el tiempo.

Volvieron a besarse, lentamente, agarrados de la mano, Yoochun salió de él y se acostaron sobre la cama, descansando mientras se abrazaban en silencio. El reloj que el mayor tenía en la sala sonó, marcaba las once de la noche, Junsu suspiró y se apartó de él, sentándose al borde de la cama

—Debo irme —informó con pesar, deseaba quedarse, hacer el amor con Yoochun toda la noche

—Está bien —dijo con tristeza, ya no quería ser un cerdo egoísta, solo lo era con él, con Junsu, pero es que su amor era tan intenso que a veces parecía inapropiado

Yoochun miró a Junsu vestirse, el silencio sepulcral, incómodo, no querían separarse, pero ya no había nada que hacer. El menor giró su cuerpo hacia Yoochun y le sonrió

—Adiós —dijo con la voz quebrándosele, Yoochun tragó saliva

—Mantente en contacto

—Siempre —respondió Junsu con una sonrisa— ¿Acaso no les llamaba cada semana a ustedes dos? —reclamó, refiriéndose a él y a Jaejoong

— ¿Un beso de despedida? —pidió con tristeza, Junsu asintió y se acercó a la cama, se sentó y buscó sus labios, dándose el beso más lento y largo de sus vidas, al separarse miraron los ojos del otro

—Ahora sí, adiós —suspiró y levantó de la cama

Junsu se alejó sin mirar atrás, desde su cama Yoochun lo miró marcharse, cuando la puerta finalmente se cerró comenzó a llorar, aferrado a las sábanas, maldiciendo su suerte, a la mañana siguiente debía volver a esas frías y aburridas oficinas, con un futuro gris por delante, sin Junsu, a quien perdió por culpa de sus reiterados errores, una decisión fallida tras otra, quizás nunca sería feliz, aquel era su castigo, aquella sería su condena, quedándole tan solo un consuelo, que Junsu seguramente sería muy feliz cuando lograse olvidarlo, que Junsu escogería la vida que se merecía al lado de una buena mujer, o quizás un hombre, Yoochun sabía que el destino le tenía preparado al amor de su vida, todo lo bueno que se merecía

FIN

Nota de autor: Agradezco que hayan leído esto. Cuando leí la noticia de la boda de Yoochun caí en shock, creo que tardé varias horas en asimilarlo, a pesar que CJes no ha dado otro comunicado que aquel que se difundió, aunque todo es confuso, se me ocurrió este fic, perdón si no tiene un final feliz, pero así me sentí cuando escribí esto, a la deriva, perdida, no sé... si es verdad que se casa, espero que sea porque Yoochun ama a esa mujer con toda su alma, y no por otros motivos, le deseo la felicidad del mundo porque sé que se la merece, te amo Yoochun, ámenlo y apóyenlo también, es todo