Actua n° 200!! °0°

2 comentarios
Hola a todos :) les traigo la actualización de hoy. Ya estamos en la número 200, la verdad es que nunca creí que llegaríamos a este número.
Bueno, espero que estén bien y sigan enviándonos sus maravillosas historias para compartirlas. Creo que aún somo poquitos así que no sé si organizar un concurso ya que no sé cuántas personas quieran participar. Les pondría una encuesta pero solo para que respondan personas que participarían, no los lectores -_- que es lo que siempre sucedía.

Ok, nos vemos :)

JaeMin/MinJae
-Novio secreto Cap. extra y 9
"La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación
¿Qué sucedería si fueran descubiertos? ¿Superarían la presión de sus respectivas agencias? ¿Las críticas de la sociedad? ¿Las de sus propias familias? ¿Sus amigos? ¿Sobreviviría su amor a todo eso?"


HoMin
-10 Años Cap. 12 y 13
"Hemos estado más de 10 años juntos, eres tan parte de mí como cualquiera de mis extremidades. Hemos mirado el mismo cielo y compartido el mismo aire. Hemos andado en el mismo camino por más de 10 años. En todo éste tiempo, ¿cómo es capaz de evolucionar mi amor por ti? ¿cómo es capaz de nacer el tuyo por mí?
Una vista de los 10 años que han compartido juntos a través de la música y la amistad que les une. Sus alegrías, sus tristezas, el dolor y también el amor"
--

-Inesperadamente tú Cap. 15 y 16 *Esta es una historia bien antigua, genial que la continuaran*



Parejas Varias
-Insano Cap. 16 al 18 (JaeChunSu,YooSu y ChunJae)
"Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel."
--

-You are everything I've been looking Cap. 9 y 10 (HoMin (principal), JongMin, ChangKyu, EunHae, KyuHo)
"Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente
Convencido de que jamás se volverá a enamorar, Changmin conoce a un hombre que le intriga y confunde, mientras sentimientos que habían permanecido dormidos despiertan, causándole terribles dolores de cabeza, ¿aventurarse a lo desconocido nuevamente? ¿o darle la oportunidad a quien ha estado contigo en los peores y mejores momentos de tu vida?"
--

El príncipe de los bárbaros Cap. 11 (MINSU principal, YUNJAE)
"En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas."
--

El pasado nunca muere Cap. 11 (MINSU principal, YUNJAE)
"El pasado es una parte de nuestras vidas que nos perseguirá para siempre, sin embargo, ¿podremos librarnos de las cosas difíciles y dolorosas y salir adelante? Junsu se enfrenta cada día a su doloroso pasado del que preferiría escapar para siempre, sin embargo una persona de aquel pasado reaparece para romper el ciclo y llevarlo de vuelta a la luz. Su nombre es Shim Changmin."

El pasado nunca muere - Cap. 11

0 comentarios
La pena a cumplir…



En el juicio todas las pruebas estaban en su contra, absolutamente todas, el fiscal era de esa gente cruel que sale en las películas y que parecen perros de cacería que buscan confundir al acusado y a los testigos en cada momento y lo logra.


Cada uno de los muchachos había dado su declaración contando con horrorosa claridad cada una de las emociones que sintieron cuando al inicio perdieron todo lo que tenía significado en su mundo, durante esos años tan duros que les tocó vivir injustamente. Heechul no se guardó ningún detalle sucio y expuso con rabia y sarcasmos el hecho de que, el departamento de policía que tenía cede en la ciudad en la que ahora estaban siendo juzgados conocía de las actividades de Lee So Man, las encubría y dejó completamente sin ley a su pequeño pueblo a 50 kilómetros de ahí.


Donghee y Eunhyuk expusieron con amargura las muertes de los jóvenes que fueron usados como escudos humanos y fallecieron abandonados, aquellos que fueron asesinados cruelmente por “pensar demasiado”, los que cometieron suicidio después de ser abusados sexualmente, los que murieron porque no se les atendió sus heridas o enfermedades.


Jaejoong supo captar mejor que ningún otro lo extenuante y fatigoso que resultaba el trabajo en el campo, el trabajo de albañilería en la gran casa de la colina, el entrenamiento salvaje y sádico para aprender a pelear, lo insalubre del galpón en el que se amontonaban para no morir de frio en invierno o lo sofocante que era en el verano. El hecho de estar expuestos a cualquier case de drogas, el peligro se estar al borde de convertirse en adicto.


Onew, Minho y Jonghyun se enfocaron en lo bueno, en el hecho de cómo habían logrado salir adelante después de semejante barbarie, de cómo Junsu y los otros chicos habían ayudado a los pequeños huérfanos, de cómo a pesar de haber sido entrenados para matar, después de esos días no lo habían hecho más.  A pesar de todo el horror vivido, no se dedicaban a hacerle daño a nadie, tal vez sus negocios no eran de los más legales o limpios, pero no habían conocido otra forma de vivir, crecieron en medio de los peores criminales.


Yoochun y Junsu hablaron con expresiones tristes, pero sin derramar una sola lágrima de los efectos psicológicos que causaron en los niños pequeños y en ellos mismos esos años de dificultad, de los terrores nocturnos, de los problemas para hablar y relacionarse, de las heridas y discapacidades permanentes.



Las chicas Ji Min, Ji Hyo, Hye Sun detallaron las condiciones de vida que ahora tenían los diez niños que con todo el esmero posible eran alimentados y educados en la casa de Junsu. Todos los niños aprendieron a tocar el piano y a cantar pues los chicos mayores se los enseñaron. Taemin de 15 años, soñaba con ser bailarín y algún día sería muy famoso pues era muy hábil, Zico 17 años escribía canciones y rapeaba, Hye Bin 6 años quería ser maestra, HyunA de 9 años también quería bailar, Ailee y Hyorin tenían voces poderosas y llegarían tan lejos como quisieran, y así cada niño tenía una esperanza de un futuro brillante. Ellas hicieron hincapié en el hecho de que a estos muchachos jamás se les permitió usar un arma o tener acceso a ningún tipo de droga, se les dio todo lo que un niño necesitaba, protección y cariño.


Varias personas del jurado escuchaban estupefactas que algo como aquello pudiera suceder en su país, sin que nadie lo supiera. Changmin apretaba su mandíbula para no llorar…y… fallando, pues sus lágrimas caían en silencio, mientras escuchaba sentado en su lugar en medio de las personas que acompañan al juicio, Yunho también estaba presente para comprobar que se haga justicia, pues también se hallaba completamente indignado de las situaciones que ante sus ojos se habían revelado.


Como testigo especial Changmin también se sentó al estrado para declarar, ante la mirada atónita de Junsu. Contó a los testigos y al jurado que su padre policía de aquel pueblo meses antes de la invasión de los matones de Lee, había sido notificado para trasladarse a un nuevo distrito, aquella comunicación había llegado sin razón alguna, sin antecedente, sin definir quién sería su reemplazo, además era extraño que llegara directamente del director regional y no de su jefe local inmediato. Sin querer había escuchado una conversación en la que su padre contaba a su madre que al pedir explicaciones sobre el hecho irregular, la única respuesta que obtuvo fue, que debía cumplir las órdenes que se le habían entregado sin quejarse. Dando paso a la duda de que la policía estaba en conocimiento de los acontecimientos venideros y dio su venia para que se den y no hizo nada para proteger a la población.


El juicio fue largo, tedioso y a los ojos de los muchachos amigos de Junsu, infructuoso e injusto.


A pesar de todo lo expuesto el fiscal tenía la misión de hallar un culpable para saciar la sed sus superiores de aplacar el escándalo que se desató cuando la información se hizo pública, pues a pesar de los varios testigos de diferentes fuentes, las pruebas en contra del departamento de policía eran únicamente circunstanciales y no se podía comprobar su veracidad, además de poner en claro que este no era un caso en contra del departamento de policía y que ese caso debería tratarse en un juicio posterior. Advirtió a Changmin con la mirada, “vas a tener que dar explicaciones convincentes después de esto jovencito” parecía decirle mientras bajaba del estrado posterior a su declaración. Luego giró hacia Junsu sentado en el estrado para su última declaración y con mirada sagaz y despreciativa se dirigió a él por última vez antes de la deliberación final del jurado.


- Entonces está usted de acuerdo en que provocó a sus amigos, los incitó a cometer los asesinatos, no tuvo otra opción más que matarlos a todos, no fueron capaces de hallar otra salida. –Luego se dirigió al jurado-…miren con cuidado a este chiquillo que jugó a ser jurado, juez y verdugo, que pensó que a través de sus actos podía salvarse tomando las vidas de otras personas. ¿Es eso lo que en realidad significa la libertad?, ¿Es que todos tomaremos la justicia en nuestras manos y después nos justificaremos, juzguen con sus propios corazones?


Junsu sonrió sabiendo que el mundo es un pobre poema, lleno de injusticias como las vividas previamente y que ahora parecían volver a repetirse en un círculo vicioso, primero enfrentándose a los malos y ahora con los “buenos”, resignado y sin ningún tono de rabia pronunció su última declaración. Rodó sus ojos por todos y cada uno de los asistentes al juicio, dejando con su intensa y diáfana mirada una profunda emoción de veracidad.


- Sí…es cierto… cómo podía llamar a la policía, si desde hacía más de 5 años que no se habían presentado, quién iba a escuchar a un montón de muchachos huérfanos y sucios, nadie investigó la muerte de nuestras familias, masacradas por completo por los que hoy usted llama “asesinados”, cómo permito que un grupo de delincuentes violen, maltraten y prostituyan a todos mis amigos de la infancia, hombres y mujeres tan dignos como los hijos de todos los presentes, cómo permito que los vuelvan adictos y asesinos… cómo permito que los niños más pequeños mueran de hambre porque nadie cuidaba de ellos, cómo permito que siguieran esclavizándonos…-no quiso seguir en esa dirección porque sabía que era inútil, el abogado que Changmin había contratado para ellos, ya había hablado del mismo tema hasta el hartazgo sin obtener buenos resultados-. Soy culpable de buscar defenderme y defender a los que amo, solo yo, soy el actor intelectual y de hecho, de esa búsqueda furibunda de libertad, lo que si diré es que no estaba ni ebrio, ni drogado, estaba desesperado y si tuviera que hacer todo lo que la “policía” no hizo en ese entonces, una vez más, lo volvería a hacer…pueden hacer conmigo lo que quieran…Sin embargo mis amigos, solo hicieron lo que yo les pedí.


Todos los presentes en la sala, se callaron porque tenían nudos formados en la garganta, desde el jefe Jung hasta Heechul que desde que inició la sesión (que era la del tercer día) estaba hecho un mar de lágrimas, Changmin sentía la bilis regresar a su boca insistentemente al recordar los horrores que todos sus amigos tuvieron que pasar, y solo sentía ganas de ser el mismo quién despedazara vivos a esos infelices. Quería gritar que lo perdonaba, que esa gente se merecía eso y más, pero él no era el juez, ni el jurado, aun siendo parte del cuerpo de policía al que se había unido solo para salvar a Junsu, desde su posición en una esquina de la sala, no era capaz de hacer nada…una vez más no podía ayudar a la persona que amaba.


Después de una deliberación que debió haber durado un par de horas el presidente del jurado salió con su veredicto escrito en un papel.


- En el caso denominado “Lee So Man”, para el acusado Kim Junsu. Este es el veredicto -leyó el hombre con voz desafinada…-Por los cargos de incitación a la violencia con asesinato masivo como agravante…


Todos sabían la respuesta.


- “Culpable”.


- Por los cargos de asesinato en primer grado…-el hombre continuó con una mezcla de desasosiego y vergüenza-.


A pesar de no tener en fe en el sistema judicial, el pelirrojo sufrió lo que todo condenado antes de recibir el dictamen, la sensación del indulto, esa esperanza vana que te dice que te vas a salvar y que todo va estar bien, que vas a salir libre de esta. Todos los que se hallaban en la sala empezaron a murmurar ahora sí ya, con una perspectiva real de la situación, indignados algunos, todos estaban en contra del primer veredicto…


- Frente a la evidencia presentada y los testimonios de los testigos…se le declara…


- Inocente…


Todos los que habían estado conteniendo la respiración…es decir todos los amigos de Changmin y Junsu, soltaron el aliento y respiraron otra vez…eso significaba que la cadena perpetua o pena de muerte no eran una opción de sentencia.

- Para los acusados Kim Jaejoong, Kim Heechul, Kim Jong Hyun, Park Yoochun, Lee Dong Hae, Lee Hyukjae (Eunhyuk), Lee Jin Ki (Onew), Choi Minho…


- Inocentes…


- Por el resto de cargos menores…Culpables


No escucharon la última frase, o, a pesar de haberla escuchado no importaba, habían sido declarados inocentes frente a los cargos más graves, por último las penas de los otros cargos eran pagables. Todos los chicos se abrazaron, se habían tomado de las manos para recibir el balde de agua fría, unidos, de pie, se abrazaron y lloraron, Jaejoong besó las frentes de cada uno de sus amigos y les sonrió dulcemente y junto con Yoochun y Junsu encerraron en sus brazos a todos los demás.


El juez, carraspeó, los chicos se soltaron de su abrazo, se formaron de frente al estrado y con ojos llorosos escucharon la sentencia, que con ronca voz declaró…


- Kim Junsu, al haber sido declarado culpable por los cargos de Incitación a la violencia con muerte de varias personas como agravante deberá cumplir una condena de cuatro años en prisión, una fianza de cincuenta mil dólares, con derecho a libertad bajo palabra y apelación para rebaja de pena, después de haber completado el primer año de reclusión…


Junsu permaneció estoicamente de pie, sin derrumbarse, sin quejarse. Heechul y Jaejoong se taparon las bocas incrédulos, Yoochun abrazó al hombre que parecía en shock por la espalda. Changmin se levantó de su silla. Parecía que el caos iba a desatarse en ese momento. Sin embargo el juez levantó su mano y esa sola expresión acompaña de una afable sonrisa fue suficiente para disipar la electricidad en el aire, todos volvieron su mirada hacia él.


- Al resto de los acusados a pesar de ser declarados culpables por los cargos menores detallados al inicio de esta sesión se les condena a cumplir servicio social durante un año y una multa de cinco mil dólares cada uno. –Todos pensaron que todo había terminado, sin embargo, el juez volvió a pedir silencio, además les hizo tomar asiento-. Durante todo mi vida como juez, jamás me había enfrentado a una situación semejante, quiero que sepan, que si este personaje (Lee So Man) y su grupo de esbirros continuara con vida, yo mismo me habría encargado de investigarlo, sentenciarlo y hundirlo en la cárcel para siempre. Pero voy a recordarles una cosa muchachos, el asesinato, la violencia y la venganza jamás son la solución. No eres tú quién debía decidir el castigo –dijo señalando con su largo y arrugado dedo al pelirrojo-, por eso es que vas a estar encerrado. A más de la sentencia dictada, tú y tus amigos serán integrados en un programa de rehabilitación social integral con varias actividades en las que les será obligatorio involucrarse. La custodia de los niños que cuidas en tu casa será entregada al estado y también se les incluirá en un programa de rehabilitación. No les serán confiscados los bienes. Sin embargo cuentan con 3 meses para realizar los cambios de propietario de manera legal.


Una vez más parecía haber terminado, sin embargo volvió a hablar. Mirando a Junsu específicamente.


- No tengas dudas en que todos los funcionarios de la policía que estén implicados serán investigados, separados de la institución, juzgados y encarcelados. El sacrificio de todos ustedes no será en vano. No permitiré que algo como esto vuelva a suceder. Y usted –dijo ahora sí dirigiéndose al fastidioso fiscal- será el encargado, los quiero a todos.


Junsu sintió dolor porque le habían sido arrancado sus “hijos”, no podían quitárselos así como así, cuando saliera de allí, y que lo haría volvería a pedir la custodia de todos ellos, sin embargo deseó que el estado les diera algo que el ya no podría.


Los acusados que permanecían esposados fueron conducidos a una sala de espera de espera en un salón custodiado. Rodearon inmediatamente a su jefe que no decía nada, no se movía, no parpadeaba, incluso parecía no respirar.


- Junsu hyung, haremos lo posible por sacarte antes…-Onew estaba hincado agarrando la mano del chico que aún no reaccionaba-.


- ¿Estás bien?, Junsu, vamos, ¡di algo!... –Yoochun estaba empezando a preocuparse y estuvo a punto de sacudirlo-.


Las blancas y cálidas manos de Jaejoong lo detuvieron con un gesto de profunda preocupación.


- Estoy aliviado, siento como si me hubieran quitado un peso de encima…estoy bien Yoochun ah…-las palabras del chico de ojos grises salieron claras y penetraron en los oídos de todos los presentes.

Los que estaban a su alrededor, lo miraron extrañados pero se aliviaron al ver que no estaba tan mal. La verdad es que Jaejoong estaba esperando un ataque de ira típico, con los delirios que solían llegar, con la destrucción de muchas cosas de alrededor o algún hueso roto, sin embargo la expresión del pelirrojo había cambiado, ahora era llena de paz, el hombre blanco y delicado sonrió entendiendo que por fin su amigo estaba en el camino definitivo que lo llevaría a la recuperación.


Con el pasar de los días se siguieron los trámites respectivos. El departamento de justicia se encargó de que todos los requerimientos del juez fueran cumplidos, los ocho chicos fueron liberados, regresaron a sus vidas cotidianas, con la misión de reunir el dinero para pagar las multas de cada uno y más que nada la de Junsu. Dong Hae, a pesar de decir que siempre odiaba a los niños de la casona, lloró desconsoladamente cuando los agentes del ministerio de bienestar social se los llevaron. Jaejoong solicitó que se les diera permiso de visitar a Junsu en la cárcel, la solicitud fue aceptada y el jefe pudo despedirse de sus niños, todos se negaban a marcharse, pero al final, con la promesa de volverse a ver, se fueron.


Quince días después de juicio Junsu fue trasladado, desde la dependencia de reclusión provisional en la que se encontraba hacia una cárcel regional en esa misma ciudad, solo un poco más al norte, durante ese periodo Changmin no pudo verlo pues tuvo que regresar con el jefe Jung a su pueblo a seguir cumpliendo con sus labores.

El príncipe de los bárbaros - Cap. 11

1 comentarios
El viaje a Nívea y las “Gemas elementales”


Durante el viaje hacia Nívea Junsu actuó como guía de la expedición, a pesar de haber ido solo un par de veces. El clima era el peor que Changmin recordara, incluso peor que en Arai, había ventiscas y nieve casi todo el tiempo, sin embargo todos los conocimientos acerca del agreste terreno fueron vitales. Sin querer volvió a estar agradecido de haber hallado a Junsu.

La reina de Nívea era “pariente” de Junsu, porque el término “amiga” de pronto empezó a incomodarle, el de cabello azul hablaba de ella con afecto antiguo y eso corroía su fuero interno, ya por fin se había librado de su primera esposa al enviarla a Miltia en secreto. Junsu debería hablar con cariño solo acerca de él y de nadie más. Se reprendió por lo infantil de sus suposiciones y recordó que ellos no habían vivido juntos las casi tres décadas pasadas.

Dos días antes de llegar el clima amainó y por fin lograron cabalgar a mejor paso y sin tantos contratiempos, jamás se imaginó que una región así existiera en su continente. En las noches era muy difícil hacer fuego suficiente para que las tropas soportaran el frío. Tenía muchísimo que aprender. Mientras avanzaban una mancha negra fue tomando claridad en la distancia, se fue convirtiendo en un grupo de personas que esperaban al convoy del ejército de Ilani que se mantenía junto para evitar perderse.

Ya más cerca el séquito que les esperaba era el de la reina Amelia de Nívea, aquella esperaba de pie en su carro adornado con grabados de plata, tirado de dos caballos completamente blancos, de musculaturas perfectas y patas con penachos peludos cerca de los cascos. Era hermosa de una manera etérea, su piel era casi transparente, su blanco vestido estaba cubierto por una capa de piel también blanca. Su expresión era expectante hasta que reconoció a Junsu entre los recién llegados y sonrió ampliamente. Sin temor alguno bajó del carro y caminó apresurada al encuentro de Junsu que no había dejado de sonreír al verla (cosa que había provocado un nuevo dolor en el pecho de Changmin) y también se había bajado de su caballo para darle encuentro.

Ambos jóvenes se saludaron con una solemne reverencia mutua, la verdad es que eran familiares, de forma lejana. Esta mujer tenía los ojos de color celeste casi blancos como su piel y un circonio azul en forma de gota en la frente. Sin querer Junsu pensó en Jaejoong y en lo enfadado que estaría en el momento en el que el caballero Jung estuviera delante de ella. Luego del saludo formal se dieron un cálido abrazo. Que terminó antes de lo esperado pues el príncipe de los bárbaros estaba a su lado aclarando su garganta con un sonoro carraspeo. Junsu sonrió sabiendo que tipo de pensamientos podían estar corriendo por la mente del moreno.

- Su majestad, prima mía, señora Amelia, tengo el honor de presentarte a mi nuevo señor, Príncipe de Ilani, y regente de todo el continente de Ítalo. Shim Changmin…

La reina hizo una reverencia inclinando su cabeza y cuerpo completo dando a entender total sumisión. “El Príncipe de los Bárbaros se ve como un niño, y tiene un piedra oscura, su aura es muy fuerte” pensó.

- Su majestad Shim Changmin…, he recibido la carta en la que me han comunicado de vuestras intenciones, se me ha explicado todo con detalle y es mi deseo que hagamos alianza. Es bienvenido a mi reino. Nívea.

- Levántate mi señora, tus palabras me complacen. Visitaré tu reino y en él hablaremos de los términos de nuestra alianza.

- Entonces seguidme…tengo preparado todo para atenderlos a usted y a su ejército. Mi hermano Astor se disculpa por no estar presente, se encuentra en una expedición de caza en lo profundo de las montañas, por lo regular se demora varios días en volver.

Los caballeros volvieron a sus corceles y la reina a su carro manejándolo ella misma a toda velocidad aun sobre la nieve. Las tropas de los anfitriones hicieron dos filas a cada lado del ejército recién llegado, en una especie calle de honor. Antes de seguir Changmin le recriminó a Junsu diciéndole que su prima tenía los modales que a él le faltaban. Ante lo que el rey respondió con una mueca de gato y una risotada dispareja.

Tras una muralla no tan alta, ni de tan extensa en longitud se encontraba la pequeña ciudad de Isis, en la que el castillo coronaba su cima, éste estaba construido en piedra de mármol completamente, todas sus estructuras y decoraciones, era una magnífica pieza de arquitectura. El príncipe llamó con urgencia a uno de sus escribanos para recomendarle que sin falta hiciera un boceto del magnífico lugar, era como guardar un recuerdo de todos sus viajes, había visto cosas maravillosas en cada sitio.

Pequeñas y pintorescas casitas blancas de no más de dos pisos conformaban la ciudad, sus habitantes se veían un poco atemorizados, eso no fue impedimento para que salgan a las calles a curiosear, cuando varios de aquellos reconocieron a Junsu entre el cortejo cambiaron sus agrias expresiones y se acercaron. Su figura era una especie de garantía de que esta situación no era tan grave como parecía.

En nívea todos vestían con pieles gruesas y estaban con las mejillas y las narices rojas por el frío, pero eran de grandes cuerpos y cabellos rubios que no eran comunes en Ilani. El salón del palacio era hexagonal, no era una forma común, nunca había visto una semejante, indicando que en alguna época era regido por más de una persona, sin embargo ahora ya no era así. Había grandes escenas de batallas representadas pero no reconocía los lugares.

- Son de otras tierras… -había mencionado la reina, en un tono de voz misterioso al fijarse en la curiosidad del príncipe-… al otro lado del mar de Berim. Changmin no te tenía ningún conocimiento científico de aquellas tierras, solo lo que los cuentos mágicos que los ancianos recordaban, era una preocupación que aún no quería tomar-.

La presencia de aquella mujer dominaba completamente el espacio del gran salón al que habían sido introducidos y despedía un aura cálida a pesar de su frío aspecto, exactamente como lo hacía el caballero Kim Jaejoong que precisamente le rendía honores a la reina dentro del conjunto de todos los caballeros de la corte que en ese momento se encontraban presentes. Ella habló solo con él.

- Primo Jaejoong, que gusto tenerte en Nívea. –Le sonrió y luego se dirigió al resto-. Bienvenidos sean todos los caballeros esta noche es de celebración y alegría-.

Los grandes y brillantes ojos de Amelia se abrieron incluso más cuando caballero Jung la saludó un pecho le ardió y estuvo consciente que ese hombre tenía un gema contraria, pero él no la había mirado a los ojos estaba haciendo la reverencia con su cabeza gacha. Junsu se percató de la reacción y le hizo señas indicando que el caballero ya no era libre. La reina sonrió apenada y se apartó a seguir atendiendo la reunión.

Changmin quería tratar los asuntos importantes pronto, sin embargo esta mujer lo embaucaba con sus atenciones. A él y a Junsu les hicieron tomar asiento en el lugar de honor en sendos tronos, tras varias presentaciones formales y entrega de regalos, músicos y sirvientes con bandejas llenas de comida llenaron el salón y estalló la fiesta. La mujer tomó la delantera e invitó a su primo a bailar, eran maravillosos juntos, girando sonriendo, después de un momento lo dejó bailando con alguna dama, y girando llegó frente a Changmin le extendió su blanco brazo invitándolo, él no pudo negarse y lo tomó, el bailé continuó, así se fueron sumando muchos otros hasta que todos los presentes estaban girando. En cada giro y a hurtadillas los ojos grises se encontraban con los turquesas unos instantes. Disfrutaron de un set completo de música encantadora. Posteriormente tomaron la comida y quedaron satisfechos. Nadie bebió hasta emborracharse.

Así muy bien atendidos pasaron a un salón diferente con una gran mesa en la que seguramente se discutían los asuntos de estado a diario. Se hablaron de muchos temas sin embargo se llegó al económico rápidamente.

- Entonces proveeremos telas, especias y hierro, en las cantidades acordadas. ¿Crees mi señora que tu pueblo será capaz de entregar 10 000 árboles aserrados? –Dijo Changmin, mientras Kim Heechul escribía-.

- Su majestad es imposible para nosotros entregar esa cantidad, si abusamos de la tierra, no se nos permitirá seguir viviendo de ella –dijo apenada la reina-, 3 000 árboles de la mejor madera podrían ser entregados cada dos meses, en los lugares donde se han talado deben volver a plantarse y estos toman alrededor de 10 años en tomar el grosor y altura máximas por lo tanto eso es lo único que puedo ofrecerle.

- No es lo que esperaba, sin embargo pienso que es suficiente. No pido más de lo que puedes dar. Es muy previsor que no destruyas más allá de lo que puedas replantar.

Junsu sonrió al ver que la alianza se llevaba en tan buenos términos para ambas partes. Esto era bueno, se había evitado derramamiento de sangre innecesario. Debían quitarle el apodo a Changmin, para nada era un bárbaro, era tan correcto, caballeroso e inteligente. El resto de cuestiones siguieron su curso, la reunión terminó con la firma y sello de los documentos para habilitarlos y dejar constancia de los compromisos alcanzados.

A Junsu y Changmin se les entregaron habitaciones separadas para compartir con sus respectivos edecanes, que estaban cerca de las habitaciones de la reina por su real condición, estas tenían enormes balcones laterales que estaban el uno a la vista del otro. Junsu tenía el cuerpo adolorido de no haber tocado a Changmin durante todo el viaje hasta Nívea (seis horribles días) y estaba haciendo cálculos sobre la maniobra que iba a realizar para saltar el espacio hasta el otro balcón.

- Junsu, ¿qué es lo que haces? –Preguntó la voz de su primo, con quien compartía esa habitación, al verlo parado en cuchillas sobre el filo del barandal de mármol-.

- Cállate –puso un dedo sobre sus labios- se supone que nadie debe darse cuenta, por poco lo anuncias a toda la corte.

Con la gracia de un gato Junsu estuvo al otro lado de un salto, superando una distancia de al menos un metro y medio, al menos 12 metros sobre el suelo. Apenas puso un pie en el piso se abalanzó a los brazos de Changmin que había salido a ver qué sucedía y besó sus labios que estaban abiertos de la pura impresión, de esa forma no decente ya acostumbrada en ellos. Guiándose solo por sus instintos entraron de vuelta, disfrutaban el momento, hasta que oyeron un carraspeo y fue separado por los brazos que le sujetaban solo segundos antes.

- Caballero Jung…

- Su majestad deberías ser un poco más cuidadoso con tus acciones, ya no estamos en casa…

- Lo sé… -dijo Changmin poniendo cara seria, mientras Junsu sonrojado se escondía de mirada de Yunho en el pecho de su amante-.

Con una sonrisa y un par de palabras amables, Changmin y Junsu obligaron al caballero Jung a que realizara la misma maniobra tan avezada y salte a la otra habitación para que ellos puedan compartir esa noche, al fin juntos. Sin poder creerlo tuvo que saltar. Cayó meneando la cabeza, avanzó unos pocos pasos y dentro se hallaba el caballero Jaejoong con una fina camisa semiabierta que mostraba su blanco y musculado pecho. Cualquier pensamiento que tuviera en contra de los monarcas se le olvidó, su cabeza se llenó con la etérea presencia del hombre que tenía frente a él, el impacto fue mayor cuando aquel se le acercó un poco más y la luz de la luna lo bañó por completo en aquella noche inusualmente despejada. Jaejoong al reconocerlo se sonrojó en su característica manera, ocultando sus hermosos ojos verdes detrás de su flequillo azul y rojo.

- Así que tendremos que compartir esta maravillosa habitación…-dijo distraídamente después de un buen tiempo-.

Jaejoong que aún no se recuperaba del susto que había representado verlo aterrizar de pronto en el balcón, cayó en cuenta de la comprometedora situación en la que ahora se encontraba, a solas con el hombre más apuesto del –U n i v e r s o-. Con su sonrisa llena de brillantes dientes blancos, con su hermosa anatomía acercándose ligeramente. Se quedaron suspendidos por algún tiempo inexorable, solo contemplándose el uno al otro. Era la primera vez que tenían la oportunidad de apreciarse tan íntima y directamente a solas. Cada detalle le parecía al otro exquisito, parecía que cada uno hubiera sido modelado según los gustos y exigencias del otro, verdaderamente perfectos.
No supo que había empezado a caminar hacia atrás sino hasta que su espalda chocó contra algo duro. Sus manos temblorosas intentaron aferrarse a la pared. Se sentía vulnerable, no era una sensación cómoda. Los azules y profundos ojos jamás abandonaron los suyos, “¡Que mágica sensación!”. La mano de largos y varoniles dedos acarició su rostro delicadamente, eso puso su ya desbocado corazón a punto de la locura.

- Eres hermoso… mucho… yo no sabía que podían existir hombres como tú…-susurró la grave voz del hombre más alto-.

- ¿Hermoso?, no me parece un término apropiado ya que soy un hombre, pero viniendo de tu boca parece ser cierto… -dijo sonriendo sin poder evitar mirar los húmedos y voluptuosos labios-.

“No te muerdas así el labio… ¿estás intentando provocarme?”

- ¿Puedo besarte?... –dijo Yunho sin poder controlar el deseo que empezaba a formarse en su pecho-.

Jaejoong no respondió, su acelerada respiración se lo impedía. Así que el otro lo tomó como una aceptación y no pudo reflexionar en nada más que en sus delicados y provocativos labios de color rosa, se acercó con calma, lentamente, absorbiendo todas las expresiones del otro, incluso le sintió estremecerse un segundo antes de poner sus labios sobre los otros.

El tacto le dejó mareado, el hombre más alto tenía unos labios de terciopelo, sus enormes manos le habían atrapado los antebrazos firme pero delicadamente. El beso era gentil y pausado. Disfrutando el momento. Pero no por eso menos intenso y enloquecedor. En ningún momento pasó de los labios, pero duró mucho, mucho tiempo.

Respirando agitado Yunho colocó su frente sobre la otra al terminar ese primer beso maravilloso, un sentimiento nuevo e infinito se regó en su alma, se sintió completo.

- Caballero Jung… -dijo Jaejoong a medio camino de perder la consciencia, las gemas de su espalda quemaban. Se sentía muy feliz, esta sensación era comparable al estado etílico, era tan agradable-.

- Yunho… solo llámame Yunho, esta noche soy solo Yunho…, mi querido Jaejoong…

- Yunho…, ¿podrías besarme otra vez…? –Dijo el de cabello rojo en un suspiro-.

“Esta noche debería ser infinita”, pensó Jaejoong mientras era apretado contra la pared por un poderoso cuerpo que poseía unos labios delicados y deliciosos.

**********************************************************************

A la mañana siguiente, incluso antes de que salga el sol, para el Caballero Jung fue casi una tortura separase del cuerpo caliente recostado en la cama, verlo dormir había sido el cielo, sin embargo en honor a la lealtad y gracias a los sonidos de afuera tuvo el valor de levantarse de la cama, se acercó al balcón y saltó de vuelta a la habitación de Changmin para evitar ser vistos, su rostro brillaba de la felicidad, aunque no obtuvo nada más que besos y caricias. Sin embargo al llegar, la escena fue muy perturbadora.

El rey Junsu se hallaba en el momento justo de alcanzar su clímax, se mecía descontroladamente colocado sobre el cuerpo sudoroso del príncipe, arqueaba su espalda que parecía tener un enorme tatuaje cubriéndola toda, en un segundo y con un gruñido ronco y potente obtenía el orgasmo, luego caía rendido sobre el otro cuerpo. Al mismo tiempo Changmin obtenía su propio orgasmo y lo único que se oía era las agitadas respiraciones. Yunho no sabía qué hacer, sus pasos serían claramente escuchados, debió quedarse al otro lado a recibir un último beso, así que se quedó de pie donde estaba sin moverse, en silencio con las mejillas ardiendo. Era cierto que conocía muy bien al príncipe, se habían bañado juntos de pequeños muchas veces, sin embargo observar esto superaba cualquier situación, era demasiado íntimo. Al fin Changmin cayó en cuenta de la presencia ajena.

- ¿Yunho?, ¿qué haces allí?
- Su majestad, no estoy aquí por fisgón, es que ya es hora de regresar a las habitaciones, amanecerá pronto…

- ¡Oh!, ¿en serio?, ¿tan rápido?

Junsu haciendo un puchero se levantó a buscar su ropa, mostrando su desnudo trasero sin pudor, Yunho que no podía apartar la mirada pues el tatuaje de la espalda había desaparecido, fue reprendido por los ojos en llamas de su príncipe que lo obligó a mirar a otro lado enseguida. Sin darse cuenta de lo sucedido Junsu sonrió a medio vestir, besó a Changmin de volada y salió por el balcón, riendo ligeramente. “Parece que me he vuelto un desvergonzado” se dijo.

- Ustedes son muy imprudentes…

- No me digas que no disfrutaste nuestra imprudencia, no creo que hayas dormido tranquilamente esta noche caballero Jung…

- Te hablaré de los detalles luego, por ahora levántate su majestad, ya escuché movimiento en el castillo. En seguida vendrán por nosotros.

************************************************************************

A la tarde y después de más banquetes y negociaciones, la reina pidió audiencia a solas con los dos monarcas. La mayoría de funcionarios presentes salieron y quedaron únicamente los monarcas y los edecanes.

- Su majestad Junsu, me ha dicho que están buscando los libros de las historias que contienen los relatos de las Gemas elementales…-dijo Amelia mirándolo directamente, poco podía esconder la fascinación que le provocaba el príncipe-.

- ¿Las gemas elementales?...
- Es así como se llaman las gemas que tenemos en nuestros cuerpos, ¿no lo sabíais?...

- No, su majestad. –Negó Changmin-.

- Yo no las conocía así o tal vez el idioma es diferente, con tus palabras prima mía, algunos recuerdos vuelven a mi mente.

- No hablábamos de eso cuando éramos niños, primo Junsu, solo nos preocupábamos en jugar, además no se me permitió tener mi frente descubierta hasta que me convertí en reina. Pero lo que buscan está aquí…-dijo estirando unos manuscritos y entregándolos al príncipe-…he mandado a realizar una copia que se la entregaré, el original de este libro es una reliquia incalculable para mi pueblo pues es el último.

- La colección de mi madre se hallaba en la biblioteca de Arai, sin embargo desde la muerte de mi madre no quise volver allí, y cuando empecé a tener problemas con mi diamante fui a buscar información y todo había desaparecido… Junho me dijo que habían quemado todo junto con su cadáver y su historia.

La joven reina suspiró entristecida. En sus blancas manos sostenía lo que en realidad parecía una reliquia, un libro de 40 x 30 centímetros con pasta de cuero rojo que por el tiempo estaba muy desteñido, con tallados de anagramas y gemas, árboles y símbolos de otras lenguas.

“El árbol de la portada se parece muchísimo al tatuaje que aparecía en la espalda del rey, se lo comentaré a Changmin más adelante”.

Con dulce voz y cómo si estuviera cantando, empezó su relato.

Las gemas elementales eran joyas que habían sido depositadas por los dioses de una cordillera alta e impenetrable de tierras muy lejanas y profundas del otro lado del mar de Berim, de un continente del cual ni Junsu ni Changmin habían oído hablar antes. Llamado Mongolia. Estos dioses había colocado las joyas en la piel de seres humanos comunes y corrientes para darles poderes especiales en respuesta a la súplica del pueblo que clamaba al ser víctima de enfermedades y bandidos.

Las personas a las que les había entregado este don tenían entre la gente una cualidad que las caracterizaba, estos objetos divinos, no solo que incrementaban dichas cualidades sino que se obtenían poderes que el resto de mortales no tenían. Los dioses, siempre buscando el equilibrio decidieron que cada gema tenga una gema compañera, que presenta en un color contrario. Los poseedores deben hallar su pareja de entre cualquier persona que posea una piedra contraria y así su poder innato se expresaría de manera plena. También debían ser instruidos en el arte de manejar los poderes de las gemas.

- Ya no queda nadie que enseñe eso…

- Sabemos que existe la aldea de Peonte dónde solo vive gente que posee gemas, sin embargo hace algunos años que perdimos a la única persona que conocía la ubicación del poblado, esa ubicación es algo que se guardaba con mucho celo, únicamente los monarcas lo conocían, en mi caso, mis padres murieron antes de poder contármelo. En nuestros días existen muy pocas personas con gemas, en mi nación solo mi hermano Astor y yo las poseemos. Y otros solo conocíamos que tu primo, tu madre y su madre las tenían, al no haber gente con las gemas opuestas nunca logré saber cuál era el verdadero poder del circonio que adorna mi frente, tan solo tengo una leve idea.

“Vaya hay muchísimas cosas de las que no estaba enterado, el viejo me contó otra parte de la historia, solo acerca de sus poderes”.

“¿Qué sucedió con todos mis recuerdos, “Peonte”, es un nombre que me suena, las ideas vienen desordenadas a mi cabeza, ¿qué es esto?, ¿qué me sucede?, Madre amada, ¿qué fue en la realidad lo que sucedió contigo?” pensaba Junsu colocando una mano en su cien adolorida.

- Nos interesaría saber qué hace cada uno, su majestad por favor.

- Con gusto Caballero Jung…-Jaejoong no pudo evitar revolverse con rabia al observar la dulce sonrisa que la reina ofrecía a su caballero-.
- Históricamente los diamantes han sido aclamados por poseer muchos poderes sobrenaturales y cualidades metafísicas. Se cree que amplían el pensamiento de quien lo posee, así como las fortalezas y debilidades de otras piedras y sus portadores cuando se combina. Se usa para la desintoxicación, ya que se dice protege de los venenos y encantamientos. Son las piedras de la verdad y la victoria. Siendo más específicos el libro indica que también son útiles frente a desórdenes del sueño y de la estabilidad mental.

“Si eso es cierto, y por Ozus que lo sea, muchos de mis familiares hallarían la cura, es increíble saber cuan valioso es Junsu”.

Sonriendo la reina continuó con la siguiente frase:

- También se indica en la escritura, que los poseedores de diamantes tienen relaciones fuertes y duraderas con sus parejas. Como había mencionado antes, las gemas oscuras sienten atracción por gemas claras. Por ejemplo y como lo habrán comprobado los diamantes son afines a los zafiros, en el libro indica que existen dos clases de zafiro, azul y negro, podría emparejarse con cualquiera de los dos. El circonio de color celeste tiene su par en la amatista con tonos lilas y solo pueden emparejarse entre sí. Las uniones más poderosas son las de los diamantes con los zafiros, se indica que sus dones son extraordinarios pero no sabemos cómo desarrollarlos. ¿Qué piedra posee su majestad? -Preguntó dirigiéndose al príncipe aunque tenía una leve sospecha por el comportamiento de su primo hacia él-.

- Yo poseo un zafiro negro, su majestad Amelia.

- Vaya, hasta que han llegado sus majestades jamás había tenido conocimiento de que exista en este continente gente con gemas de colores oscuros. Pues bien, el zafiro consciente o inconscientemente permite elevar la conciencia del ser humano otra vuelta de la espiral, ha sido llamada la piedra de la sabiduría. De acuerdo con su espectro de color y de acuerdo al grado de capacidad de cada individuo, el zafiro le ayudará a crecer, a obtener poder. Es también una piedra de coraje, fortaleciendo las ambiciones y la fuerza para continuar e ir más allá del horizonte inalcanzable. El zafiro permitirá el acceso a la información correcta que te permita crecer. También se cree que un zafiro simboliza la sinceridad, la fidelidad y la verdad en las relaciones humanas y es fuente de paz, sabiduría y alegría. Esta piedra está relacionada con la protección ante los malos espíritus y también es un poderoso talismán que protege a los viajeros y buscadores.

- Nuestra piedra prima, ¿sabes con que dones está relacionada…?-preguntó ansioso Kim Jaejoong-.

El circón es sinónimo de meditación, armoniza la materia y el espíritu. Brinda protección. Da optimismo y felicidad. Tiene una utilidad importante en el desarrollo de las actividades mentales, incita a la prudencia y a la sabiduría: desarrolla la habilidad en asuntos de negocios. Combate el insomnio. También es aplicable en afecciones del corazón.

Jung Yunho confirmó con alegría que el caballero Kim estaba destinado para él.

- Vaya, describe exactamente tu personalidad primo Jaejoong…

- Por favor dinos prima Amelia cuáles son las características de la Amatista…

- Pues bien, la Amatista es símbolo de sabiduría, humildad y más que nada la lealtad. Proviene de un lenguaje antiguo, amethystos, que significa sobrio. Sus propiedades curativas se relacionan con tener una faceta de calmante y tonificante de modo que en caso de angustias, miedos, puede ayudar a superarlos y recuperar energías. Ayuda a transmutar pensamientos negativos en positivos. Esto significa que también nos aporta un pensamiento más real y conciso, para salir de una situación de confusión. Libera bloqueos mentales, además de abrir la mente a otras perspectivas e ideas.

- A pesar que describe las cualidades, se podría decir espirituales, el libro en sí no explica situaciones específicas, ¿verdad prima Amelia?...

- No su majestad, debo reconocer que el limitado el conocimiento que ofrece. Hay varias páginas que se han destruido con el tiempo. No quiero ser indiscreta, pero ya que les he mostrado todo lo que sé, quiero que me respondan una pregunta…

- Adelante…
- Ahora que te has encontrado con tu pareja, primo Junsu, ¿qué clase poder has obtenido?, porque sé que lo has hecho, de otro modo no estuvieras aquí y no irradiaras esta aura tan luminosa.

- Nada se escapa a tus ojos prima… es cierto, soy la pareja de su majestad Changmin, no entendemos por qué sucede conmigo que soy un hombre. Mi poder es curativo, es muy potente, las heridas sanan al instante cuando alguien herido toca mi diamante.

- ¡Oh!, es increíble.

- Su majestad, he conocido un hombre cuyas historias fueron las que me impulsaron a empezar toda esta campaña de guerra, todas mis batallas han sido con el único objetivo de hallar a Junsu…

- ¿Cuál es el nombre de esa persona?

- Lee Dong Ho, su majestad…

- ¿Está hablando enserio su majestad?, esa es la persona que proviene de Peonte…y vivía en mi reino…

- Viejo infeliz, entonces salió de aquí para buscar a quien tuviera una piedra oscura y al final se encontró conmigo y me usó para unirme a Junsu, ese hombre sabía otras cosas diferentes a las que me comentas, por ejemplo que la persona que poseía el diamante se encontraba en la Cordillera de las Montañas Sagradas, que al unirme yo a esta persona obtendría un poder inigualable, incluso sabía las características físicas que describían a Junsu, sin embargo jamás mencionó su nombre directamente.

- El maestro Lee nunca conoció a su majestad Junsu, pero si conoció a su madre la Reina Ren y por su puesto ella también tenía el cabello azul.

- He sido manipulado hasta llegar aquí… sin embargo parece que aún no cumplimos su objetivo porque no se ha aparecido…

“¡Que destino!, unidos por el capricho de alguien”. Junsu suspiró apenado, de que no haya sido el destino quien libremente los había juntado sino el plan de un hombre cuyos fines no se conocían.

- Si lo encuentran deben llamarlo a mi presencia, hay muchas cosas que debemos preguntarle.

- Así lo haré su majestad.

El príncipe y el rey tenían una cantidad inmensa de preguntas para Amelia, sin embargo en medio de su conversación fueron interrumpidos por un mensajero que llegó aun cubierto de nieve y fatigado por la urgencia de su carrera. Tuvieron que abrir la puerta tras escuchar sus desesperados golpes. A penas entró su rodilla derecha cayó e hizo un reverencia a su príncipe.

- Su majestad, Shim Changmin, Príncipe de Ilani… vengo de parte del ministro Lee Taemin, le suplica que vuelva lo más rápido posible, en la ciudad de Miltia ha empezado a formarse un grupo rebeldes que indican que si usted no regresa con un prometida elegida y toman juntos el trono elegirán al alguien que si pueda tener herederos, además todos los días llegan demandas y quejas de las ciudades aliadas por lo convenios que no se están cumpliendo. Mi señor debes regresar inmediatamente. A pesar de que hace mucho esfuerzo junto al ministro Kim Kibum no es suficiente. Por favor apresúrese.

- Caballero Jung Yunho…tiene dos horas para alistar al ejército y empezar nuestra salida…

- Sí, su majestad… -salió a toda prisa a cumplir la orden-.

- Su majestad Amelia, agradecemos toda su hospitalidad y me disculpo que nuestra despedida haya tenido que ser en estas condiciones, por favor manténgase saludable y visíteme en mi reino pronto, sabré devolverle todas sus atenciones.

- Mis soldados harán todo lo posible por ayudarle…

- Caballeros Kim es hora de irnos…

Junsu y Jaejoong salieron tras él, apenas despidiéndose de Amelia.

Bibliografía para este capítulo:
Amatista
http://www.cristales-y-gemas.es/cristalesC.html Qué es zafiro - Definición, Significado y Concepto http://definicion.de/zafiro/#ixzz3w2An7zR1
https://conexioncristalina.wordpress.com/2012/02/15/zafiro-la-piedra-de-la-sabiduria/

Inesperadamente tú - Cap. 15

0 comentarios
Cuando llegué al hotel eran pasadas las nueve de la noche. Sin apenas darme cuenta, me había dedicado a dar vueltas con el coche durante más de media hora después de salir de aquel parque, intentando ordenar mis pensamientos y, finalmente, llegando a la conclusión de que había hecho lo correcto.

Entré en la suite y me encontré con Junsu desparramado en uno de los sofás mirando la tele con cara de aburrimiento. Cuando me vio llegar, se levantó de golpe y me dedicó la sonrisa que formaba parte de los muchos motivos por los cuales me había enamorado de él.

- Pensaba que no ibas a volver hasta más tarde.
Yo no pude evitar sentirme un estúpido por quedarme ahí parado, mirándole sin decir nada, gritando de frustración por dentro por reaccionar de aquella forma cuando le tenía delante.

Si supieras el poder que tienes sobre mí, te sorprenderías, Kim Junsu…

Cuando por fin recuperé la movilidad – y la actividad cerebral en general –, sólo se me ocurrió mirar a nuestro alrededor en busca de Jaejoong.
- Yunho le ha llamado hace un rato y ha salido corriendo – dijo Junsu antes de que yo preguntara.
Alcé las cejas a modo de sorpresa y sonreí. Al parecer Yunho ya había encontrado respuesta a sus sentimientos.

Sin embargo, no pasé por alto el hecho de que Junsu no me interrogara sobre Ye Eun. De alguna manera había adivinado que no quería hablar del tema, y se lo agradecí enormemente.
Aún me sorprendía la increíble capacidad de percepción que demostraba tener a veces.
Me dirigí al sofá donde él se encontraba. Me tumbé y coloqué la cabeza en su regazo como si fuera el gesto más normal del mundo. Él me miró desde arriba y automáticamente comenzó a acariciarme el pelo. Me recosté de lado, de cara al televisor y cerré los ojos, sintiendo como toda la habitación se llenaba de paz.
- Yunho y él se besaron – dije, sin saber muy bien porqué, después de unos minutos de silencio.
Su mano se detuvo sobre mi cabeza y casi pude imaginar la expresión de sorpresa que tendría en esos momentos.
- ¿Qu- qué? ¿Quién se besó con…?
- Yunho. Y Jaejoong. Hace pocos días, quedaron y al despedirse, se besaron.
Junsu se quedó en silencio intentando asimilar la información.
- ¿Cuántas botellas de soju tuvo que usar Jaejoong para conseguirlo? – dijo finalmente.
No pude evitar reírme ante aquella pregunta, recordando que yo al principio había pensado exactamente lo mismo que él. Me levanté de su regazo para poderle ver la cara y negué solemnemente con la cabeza.
- Los dos estaban sobrios. Yunho habló conmigo cuando estuve ingresado. Está hecho un lío.
- Pero si… pero si Yunho no es… - se calló, aunque ambos casi pudimos ver la palabra GAY flotando en el aire.
- Ni yo, pero mírame – respondí encogiéndome de hombros con una sonrisa.
Sonrisa que se esfumó en el instante en que él hizo una mueca de disgusto y apartó la mirada.
- ¿Te avergüenzas de ello?
Su comentario me pilló desprevenido. Definitivamente estaba fuera de lugar.
¿Avergonzarme? ¿De amarle, aunque fuera un hombre?
Puede que al principio sintiera miedo. Pero ¿vergüenza?
No. Jamás.

Le sujeté de la barbilla para que me mirara a los ojos y cuando hablé, lo hice en un susurro suave.
- Eh, ¿por qué piensas eso? No me avergüenzo de lo que siento, Junsu ah. Si me avergonzara, no podría hacer esto – me acerqué a sus labios y planté un dulce beso en ellos –. Ni esto – volví a juntar nuestros labios en un beso más largo y profundo que casi logró dejarnos sin aire. Cuando nos separamos, le miré y sonreí –. No te atrevas a pensar que me avergüenzo de quererte, Kim Junsu, ¿me oyes?

Su sonrisa volvió a aparecer, y una ola de alivio recorrió mi interior. 
- Entonces tampoco te echarías atrás si… - dejó la frase sin acabar, y cuando le miré a los ojos, pude distinguir un brillo familiar en ellos.
Sus labios se transformaron en una sonrisa que llevaba la palabra lujuria escrita por dentro. Con un gruñido, se lanzó sobre mí, haciéndome quedar tumbado debajo de él, y  apresando mis labios con los suyos.
Aquel beso fue diferente a todos los demás. En él, la pasión, el amor y el desenfreno estaban mezclados a partes iguales, haciéndome descubrir una faceta de Junsu que, de hecho, me encantaba. El fin del beso llegó y me di cuenta que los dos estábamos sin aire. Aún jadeante, le sonreí y recorrí lo largo de su espalda con las manos.

- Tampoco me echaría atrás si… ¿qué?
- ¿Acaso hace falta que lo diga?

Solté una carcajada y volví a juntar nuestros labios con la misma brusquedad que él había empleado antes. Realmente había llegado a un punto de adicción que no podía compararse con el tabaco ni la bebida.
Porque esos vicios para mí eran insignificantes e innecesarios si tenía sus labios pegados a los míos de aquella forma.
Sin dejar de besarle, me enderecé y me coloqué sobre Junsu para tener más libertad de movimiento. A partir de ese momento, todo se basó en una serie de impulsos, de acciones y movimientos realizados de forma casi inconsciente, dejando al pensamiento en un segundo plano: mis manos viajaban por debajo de su camisa sin que yo las controlara. Junsu mordía cada centímetro de mi cuello. Nuestras caderas se movían en un intento de juntarse la una con la otra. 
En aquel sofá solo existía el deseo.
El deseo y las ganas irrefrenables de comernos a besos.
No sé cuándo fue que llegó el momento en que vimos nuestra ropa como algo molesto. Cuando me di cuenta, Junsu me sacaba la camiseta con un gruñido que me instó a hacer lo mismo con la suya. Notar su pecho desnudo pegándose al mío, moviéndose al ritmo de los jadeos ya incontrolables, me hizo querer más.
Porque no, nunca tenía bastante de él. 
A sangre fría, reduje la velocidad de los movimientos de mis manos, y lentamente fui depositando besos a lo largo de su pecho hasta llegar a sus pezones. Allí me detuve todo el tiempo que quise y más, escuchando sus suspiros y gemidos como si fueran la melodía más hermosa del mundo. Una mano en mi pelo tiró de mí hacia arriba con suavidad, y me encontré con sus ojos brillantes.
- Yoochunnie… vamos… vamos al dormitorio…

Sus palabras me hicieron darme cuenta que estábamos en la habitación principal de la suite, en el sofá, y que si Jaejoong aparecía, y nos veía haciendo…

- Vamos – dije con urgencia intentando alejar aquel pensamiento de mi cabeza. 
Entramos a mi cuarto sin siquiera abrir los ojos, ni molestarnos en separar nuestras bocas apenas para respirar. Las manos de Junsu bajaban por mi espalda desnuda y se perdían en el interior trasero de mis vaqueros, acercándome a él, haciendo notar el bulto que crecía cada vez más dentro de sus pantalones.

Con un leve empujón, me tumbó en la cama, haciéndome quedar bajo su cuerpo. Luego noté cómo rozaba con sus labios toda la extensión de mi pecho y hombros, mientras hábilmente me quitaba las dos últimas prendas que ya comenzaban a molestarme. Y yo, simplemente, cerré los ojos y me dejé hacer.

No necesitaba ver ni tocar nada. Solamente me limité a sentir.
A sentir sus manos acabándome de desnudar por completo. 
Sentir sus labios a la altura de mi ombligo, bajando lentamente hasta acabar en esa zona de mi cuerpo que se moría por su contacto.
Sentir su boca, su lengua, sus manos, todo a la vez, haciéndome curvar la espalda y gemir una y otra vez su nombre.
Sentir cómo volvía a subir hasta cerca de mi oído, susurrándome suspiros, mientras sus manos continuaban el trabajo.
Y sentir que ya no podía más, porque pensaba que iba a morir de placer por su culpa.
Juntó nuestros labios en un beso amargo y apartó el pelo de mi frente sudorosa mientras esperaba que recobrara el aliento. Me sonrió y no pude evitar devolverle el gesto.

- ¿Sabes qué, Junsu?
- ¿Qué?
- Te quiero.

No sé qué fue lo que me impulsó a decirle aquello; simplemente quise hacerlo.
Nos miramos en silencio, aún jadeantes, y luego me besó. Aquel beso no tenía la avidez y la lujuria que tenían los anteriores, sino que fue más largo, intenso, y sobre todo muy, muy lento. A partir de ahí, el deseo que había nacido de forma repentina en nosotros se mezcló lenta y dulcemente con los sentimientos del uno con el otro. Dimos la vuelta, para quedar encima de él y poco a poco acabé de desnudarle.
Todo se convirtió en caricias, suspiros incontrolados y en besos. Entre nuestros cuerpos no existía separación ninguna, y el roce de mi miembro con el suyo nos hacía estremecer a ambos.

- Yoochun…

Supe de inmediato qué era lo que me estaba pidiendo con aquel susurro, y no dudé un segundo en atender a su petición. Separé un poco sus piernas y le besé dulcemente mientras entraba en él con lentitud. Sus uñas se apretaron en mi espalda y ahogó un quejido contra mis labios, pero cuando nuestras caderas cogieron el ritmo nuestros gemidos sonaron al unísono en una expresión de placer.
Junsu era increíble. En todos los aspectos.

Verle suspirar de aquella manera; saborear su lengua y juntarla con la mía; notar sus manos en mi espalda; acariciar su pecho perfecto salpicado de gotas de sudor y poder sentir los latidos frenéticos de su corazón; estar en su interior estrecho y unirme con su cuerpo como si fuéramos uno solo. 
Eran un millón de sensaciones que solamente él podía hacerme sentir al mismo tiempo.
En una embestida, toqué el punto que logró que Junsu soltara un grito y se derramara entre nuestros cuerpos. El simple hecho de escucharle gemir así hizo que poco después yo llegara al orgasmo dentro de él.
Cuando nos separamos y me tumbé a su lado, me di cuenta de lo cansado que estaba. Cerré los ojos, en un intento de controlar la respiración, y sentí cómo Junsu entrelazaba sus dedos con los míos.

- Yoochun… ¿sabes qué?
- ¿Qué? 
- Yo también te quiero.

Aún con los ojos cerrados, sonreí y le di un apretón en la mano. Junsu secó los restos de su esencia que aún quedaban en mi abdomen y luego se abrazó a mí, apoyando su cabeza en mi pecho. Le rodeé con un brazo y le besé la coronilla. Poco a poco, fui sintiendo que su respiración se volvía más pausada y profunda, y supe que se había quedado dormido.

Sin embargo, yo, a pesar del cansancio, no pude conciliar el sueño. En la oscuridad de mi mente, el rostro descompuesto de Ye Eun y su despedida aún seguían muy recientes.

“…
- Me vuelvo a Corea.
- ¿Cuándo?
- Mañana a primera hora.”

Aún con aquellas palabras resonando en mi cabeza, me dejé llevar por el cansancio y me quedé dormido.


Inesperadamente tú - Cap. 16

0 comentarios
La habitación estaba a oscuras en el momento en que abrí los ojos. Una luz mortecina se filtraba por entre las cortinas, así que deduje que no faltaba mucho para el amanecer.
Me gustaban los amaneceres. Es el momento del día que marca el inicio de algo nuevo, el despertar de los pensamientos y de las emociones.
Una nueva etapa, un nuevo día. Una nueva experiencia por vivir.
Me paré a pensar, y me di cuenta que hacía demasiado tiempo que no veía amanecer. Hacía demasiado tiempo que vivía bajo la rutina y el cansancio, sin tiempo para empezar nada.
Suspiré y bajé la vista para descubrir a Junsu profundamente dormido. La sábana apenas le cubría hasta la cintura, dejando a la vista la línea perfecta de su espalda. Suspiró en sueños y dio la vuelta para aferrarse a mi brazo con una mueca que me hizo sonreír.
Quizás aquél era un buen día para marcar un comienzo.

Una canción amortiguada proveniente de algún lugar del suelo de la habitación me hizo recordar el porqué me había despertado tan de repente.
“Baby sky…all those dreams and hopes made of your eyes…”
Reconocí Kiss the baby sky sonando en mi móvil. Me levanté con cuidado de no despertar a Junsu y encontré el pantalón tirado a los pies de la cama. Del bolsillo delantero saqué el teléfono y no pude contener el asombro cuando vi el nombre del llamante.

“Yunho♥”

Descolgué sin saber si asustarme o alegrarme de aquella llamada.

- ¿Di- diga?
- ¿Yoochun ah?

La voz de Yunho sonaba más seria que de costumbre. Enseguida supe que había algo que le preocupaba.
Algo o alguien.

- Sí, soy yo – sujeté el móvil entre el hombro y la oreja para tener las manos libres mientras buscaba en el armario unos calzoncillos, una sudadera y los pantalones de algún chándal para ponerme.
- ¿Te he despertado? Lo siento, sé que te gusta dormir hasta tarde los días libres.
- ¿Eh? Ah, no, no. Había pensado madrugar y escribir algo, ya sabes – mentí –. Dime, Yunho, ¿qué pasa? 
- Necesito… necesito hablar contigo.
Cuando me vestí, salí de la habitación y me dirigí a la de Jaejoong. No me sorprendió ver la cama vacía, así que me apoyé en el marco de la puerta y esperé a que continuara hablando.
- Anoche, yo… no sé qué pasó – le oí suspirar y me lo imaginé pasándose una mano por el pelo, como siempre hacía cuando se ponía nervioso –. De repente me he dado cuenta que le necesito. Es… es difícil de explicar, porque yo no…
- Sí, te entiendo – sonreí. 
Sí, claro que le entendía. Le entendía a la perfección.
- Pensé en aquello que me dijiste en el hospital – hizo una pausa para volver a suspirar y prosiguió –. Nunca me había imaginado que a mí… que yo… Siempre he visto a Jaejoong como mi mejor amigo, como tú, Junsu o Changmin. Aunque él siempre ha sido…
- Especial – terminé la frase por él.

Me incorporé y entré al salón principal de la suite. La enorme cristalera ofrecía unas vistas de la ciudad que nunca hasta aquel momento me había parado a mirar. Me apoyé en el cristal y me deslicé hasta quedar sentado en el suelo.
Yunho expresaba exactamente lo mismo que yo sentía. Quizá por eso había decidido hablar conmigo expresamente.
Porque todo el mundo ya sabía que para mí, Junsu siempre había sido especial. Igual que Jaejoong para Yunho.

- Sí. Jaejoong para mí es… especial – repitió Yunho –. Cuando nos besamos aquel día, no supe que hacer, por eso te pedí… por eso te pido consejo. Jae me contó que Junsu y tú… – dejó la frase sin acabar, y maldije mentalmente a Jaejoong por bocazas.
- Sí, bueno, es algo difícil de explicar – sonreí al haber utilizado las mismas palabras que él hacía un momento.
- Entiendo – dijo soltando una risita –. En todo caso, me alegro por los dos.
- Gracias, hyung.
Se hizo el silencio. Pero uno de esos agradables.
Me volví para volver a mirar por la cristalera y pensé en cuánto había echado de menos hablar así con Yunho.
- Yoochun… creo que me estoy enamorando de Jaejoong – dijo después de un rato.
- Tal como sospechaba…
- Anoche le llamé y nos vimos, pero no fui capaz de decírselo. Tengo miedo por… - se calló.
- ¿Por qué?

Otro silencio. Esta vez no fue agradable, sino incómodo.
De alguna forma, yo ya sabía la respuesta a mi pregunta.

- Todo esto de la demanda… al final llegará un momento que no nos veamos y… tengo miedo de hacernos daño. Aún más.
Suspiré. No supe qué decirle, porque en el fondo, sabía que tenía razón.
- Yunho…
- A pesar de eso – me interrumpió –, anoche Jaejoong durmió aquí, conmigo. No pasó nada, pero echábamos de menos pasar la noche juntos, como en los viejos tiempos.
- Eso es…
- Arriesgado. Lo sé.
- No, eso no – negué con la cabeza –. Es… hermoso.
- Supongo…
- Yunho, Jaejoong te quiere. Por encima de todo. La idea de la demanda, la separación, todos esos miedos… ¿de verdad merece la pena no intentarlo por eso? Créeme, hyung, el miedo es el peor enemigo cuando se habla de amor. Yo he estado a punto de perderlo todo por eso. No quiero que tú cometas ese mismo error – me levanté y cogí el paquete de tabaco que había encima de uno de los muebles. Me encendí un cigarro y salí al balcón a enfrentar el frío de la calle al amanecer –. Díselo, hyung. Dile que le quieres. Hoy es un buen día para empezar de nuevo.

- Quizás tengas razón…gracias, Yoochun ah. Gracias, de verdad.
- No hay de qué. Gracias a ti por haberme llamado. Lo echaba de menos. Os echamos de menos.
- Yo… nosotros también.
Y otro silencio, esta vez no tan largo.
- Yoochun, tengo que colgar. Creo que Jaejoong se ha despertado.
- Vale, tranquilo. Dile que no vuelva tarde, o nos meterá en un buen lío.
- Descuida.
- Adiós, hyung.
- Hasta pronto. Y gracias.

Colgué el teléfono y lo guardé en el bolsillo de la sudadera. Todavía no sabía del todo si estaba alegre o preocupado con la llamada de Yunho.
Quizá fuera un poco de las dos cosas.

Quizá no fuera ninguna de esas, porque lo que más predominaba en mi pecho en aquel momento era el dolor.
No sé en qué momento se formó un nudo en mi garganta, que me obligué a tragar cerrando los ojos con fuerza. Suspiré y sequé aquella lágrima rebelde que iba a medio camino por mi mejilla. Le di una calada profunda al pitillo y observé cómo el humo subía y se disipaba poco a poco. El cielo tenía un color azul claro, mezclado con los tonos amarillos y naranjas que anunciaban la inminente salida del sol.

Sí, definitivamente aquél era un buen día para un nuevo comienzo.



I love you… it’s the only beginning.

You are everything I've been looking for - Cap. 9

0 comentarios
Everybody Hurts

Cuando Yunho y Boa regresaron a casa del primero ya eran las cuatro de la mañana, Donghae y Eunhyuk se fueron a dormir, mientras que Changmin y Jonghyun, aún emocionados por aquella velada, fueron a la habitación de Jonghyun, cerraron la puerta con seguro y se subieron a la cama, sentados

- Cantamos con Boa – dijo emocionado Changmin, sin poder ocultar su gran sonrisa, su amigo estaba igual de emocionado

- ¿Imaginaste alguna vez algo así? Nuestra ídolo cantando con nosotros —preguntó en respuesta, el más alto negó enseguida

- Estoy viviendo cosas que antes jamás imaginé – respondió mirándolo a los ojos, su amigo se sonrojó y agachó la mirada unos instantes – Oye, ven – estiró su mano y tomó a su amigo de la muñeca, luego lo jaló y ambos se levantaron de la cama

- ¿Qué miramos? – preguntó el guitarrista con curiosidad, miraban hacia afuera, Changmin observaba la fachada de la casa de Yunho

- Miré su interior el otro día, Boa me dejó hurgar – confesó emocionado

- Changmin, eso no está bien – lo regañó, sintiéndose un poco incómodo

- ¿Cómo te los imaginas? – preguntó ignorando el regaño, luego le rodeó los hombros con su brazo, Jonghyun sonrió

- ¿En la cama?

- Sí, obvio – respondió con una sonrisa morbosa, su amigo soltó una carcajada

- No lo sé, apasionados, salvajes – contestó luego de meditarlo - ¿Qué estoy diciendo? – se recriminó avergonzado

- Yo también me los imagino apasionados, pero tiernos a la vez – sonrió con entusiasmo, sin perder de vista su objetivo, Jonghyun le miró el perfil, estiró su mano y le acarició la mejilla, Changmin se giró hacia él

- Como tú – dijo con voz suave, Changmin sonrió, inclinó su cabeza y buscó los labios de Jonghyun, recibiendo respuesta, poco a poco se giró hacia él hasta quedar de frente

El más alto bajó los brazos y le abrazó por la cintura, en tanto el otro subió los suyos y atrapó la nuca de Changmin, profundizando el beso, avanzaron hacia la cama y ahí dejaron de besarse, sin separarse, el más alto subió las manos hasta la espalda de Jonghyun

- ¿Qué pasa? – preguntó confundido, pues su amigo fue quien detuvo primero el beso

- Tengo sueño, no voy a poder, tú sabes – respondió avergonzado y Changmin echó a reír

- No te preocupes – sonrió, comprensivo – Yo también estoy cansado – soltó la nuca de su amigo y le dio un beso en los labios – Pero puedo dormir aquí ¿no?

- Claro – contestó con amabilidad, entonces se soltaron

- Solo… me pongo algo más cómodo

- Sí – contestó y luego lo miró marcharse, Jonghyun suspiró – A veces siento que puedes verme con otros ojos – pensó con entusiasmo – Luego piso tierra y la sensación es amarga – reflexionó, cabizbajo, a veces se preguntaba si no estaba cometiendo un error.

Yunho despertó y Boa no estaba a su lado, palpó la sábana justo a su lado y aún podía percibir la tibieza, así que supuso que no mucho atrás se había levantado. Luego de estirarse, se levantó de la cama, vestía solo ropa interior, salió de la habitación y oyó ruidos en la cocina, se acercó tranquilamente, no traía zapatos y no hizo absolutamente nada de ruido, Boa sacaba una pastilla de un pastillero y luego la consumió, Yunho la observó tranquilamente pues ella no parecía percatarse de su presencia

- ¿Estás enferma? – preguntó de pronto, al oír su voz ella se sobresaltó, se giró un poco hacia él y sonrió nerviosa

- No, solo desperté con dolor de cabeza – respondió tranquilamente, para Yunho su respuesta fue suficiente y sonrió, luego se acercó a ella, la abrazó cariñosamente, mirándola a los ojos

- ¿Qué quieres hacer hoy? – preguntó Yunho de forma complaciente

- ¿Tú que crees? – inquirió con tono pícaro y luego echaron a reír

- Además de eso, claro – aclaró Yunho y ella se abrazó a su cintura

- ¿Qué tal si invitamos a los chicos a comer? – propuso Boa

- ¿Aquí? – preguntó confundido

- Sí, ¿Por qué no? 

- Tendría que limpiar – respondió con flojera, luego hizo un puchero infantil

- Que flojo, entre los dos limpiaremos – dijo relajada, Yunho la observó fijamente por unos instantes, luego le rodeó el rostro con ambas manos y se dieron un beso

- Eres maravillosa, por eso te amo – habló sinceramente y ella sonrió, luego se abrazó más a su cuerpo y apoyó el rostro contra su pecho

- Yo también te amo, demasiado – respondió con voz suave y luego Yunho también la estrechó fuertemente contra su cuerpo.

Eran casi las once de la mañana, pese a que Eunhyuk seguía dormido, Donghae no tuvo compasión y lo despertó, sin importarle tampoco que fuera lunes y no abrían el Bar

- ¿Qué pasa? – preguntó molesto, con los ojos semi abiertos

- Despierta flojo, sabes que debemos ir a la ciudad vecina por algunas cosas, es lunes – respondió quitándole la sábana a la que el mesero se aferraba – Además llamó Yunho, a las dos de la tarde tenemos una comida con él y Boa

- ¿Qué? – inquirió confundido, Donghae hablaba tan tranquilamente que lo asustó - ¿Y tú aceptaste? Pero si la odias – afirmó mientras se tallaba la cara

- Sí, pero no quiero hacerle a Yunho más difícil el momento, ya sabes, cuando ella lo abandone como trapo viejo – contestó de mala gana, Eunhyuk logró sentarse sobre la cama, con esfuerzo

- Vaya, te desconozco – observó con una sonrisa – Está bien, déjame tomar un baño para despertar 

- Sí, mientras yo despierto a los otros dos – aceptó Donghae y mientras su novio se preparaba para ir a bañarse, él salió de la habitación y se dirigió a la habitación de Changmin, la más cercana a su dormitorio, pero la puerta estaba abierta y la cama tendida, pronto entendió que nadie durmió ahí

Donghae miró hacia la puerta de la habitación de Jonghyun, hizo una mueca con la boca y avanzó hasta ahí, estiró la mano y sujetó la perilla, intentó girarla pero notó que estaba puesto el seguro por dentro, luego suspiró

- Seguro terminaron la fiesta en privado – concluyó - ¿De verdad creen esos dos que esa relación les funcionará por mucho tiempo? – preguntó en un susurro, para sí mismo, luego suspiró de nuevo, con resignación y se alejó, volviendo a su habitación.

Lentamente Changmin abrió sus ojos y por inercia comenzó a estirarse perezosamente, con los ojos cerrados de nuevo, su mano izquierda empujó algo y los abrió otra vez, lo que golpeó fue el hombro de Jonghyun, él estaba sentado sobre la cama a su lado, con las piernas encogidas y sujetadas con sus brazos, observaba a Changmin, compartieron una sonrisa

- Buenos días – saludó el más alto, sin intenciones de sentarse o levantarse

- Casi es mediodía – corrigió Jonghyun

- ¿De verdad? – a su pregunta el otro asintió – Tengo muchísima hambre, bajemos por algo

- Sí, vamos – contestó mirándolo fijamente, Changmin sonrió confundido, mirándolo con suspicacia

- ¿Qué pasa?

- ¿De qué?

- Estás mirándome raro – dijo confundido, su amigo tosió un poco

- No es cierto, admiro tu belleza, nada más – explicó convencido, Changmin se sintió halagado y sonrió casi con timidez

- Cállate – lo regañó en broma, luego con flojera y lentamente se puso de pie, vestía unos shorts y una camisa solamente. Changmin fue hacia el tocador y se miró al espejo, comenzando a acomodarse el cabello, por el reflejo miró a su amigo observarle – ¿Sigues? 

- ¿Sabes Changmin? Eres el hombre más sexy que he visto – confesó sin tapujos, el aludido soltó una sonora carcajada y se giró hacia él, sin separarse del tocador. Miró a su amigo con reproche – El más guapo

- Dices eso solo porque te gusto – dijo encogiéndose de hombros 

- No importa, es lo que pienso – refutó sin problemas, Changmin se acercó hacia la cama, su amigo no se había movido de su posición, se miraron a los ojos, pero la mirada de Jonghyun era profunda y el gesto total de su cara era dulce, con aquella sonrisa que a Changmin tanto le gustaba, pero en esos momentos se sintió un poco incómodo

- Basta, no me mires así – dijo avergonzado

- ¿Así cómo?

- Con amor – respondió en tono suave, avergonzado, entonces Jonghyun entendió que su amigo sentía culpa cada vez que recordaba que le amaba y él no le correspondía. Ambos acordaron que podían ver a otras personas, que no eran exclusivos uno del otro y que su trato era sexual y nada más, aunque a veces Jonghyun parecía olvidarlo, y Changmin también solía olvidar que su amigo lo amaba

- Perdóname – se disculpó con sinceridad – Ya solo te veré con lujuria – dijo para aminorar la tensión que quedó entre los dos y Changmin sonrió

- De acuerdo – respondió con tranquilidad, pero se había quedado inquieto tras aquella pequeña conversación

Jonghyun se levantó de la cama también y se acercó hasta él, lo abrazó colocándole las manos a media espalda, luego las descendió y le agarró el trasero, Changmin sonrió pues su amigo lo observaba tentativamente

- ¿Nos echamos el mañanero? Anoche ni nos tocamos – sugirió de forma traviesa, pero antes que el más alto pudiera responder algo, su vacío estomacal lo hizo por él – Mejor comemos

- Sí, mejor – respondió Changmin divertido y su amigo dejó de toquetearlo

Salieron de la habitación y el silencio en la casa fue abrumador, bajaron a la cocina y no encontraron rastro de la pareja, compartieron una mirada de desconcierto hasta que Changmin vio que había una nota sobre el refrigerador, escrita con la letra de Donghae

- Salimos por un mandado, no tardamos, hay huevos y jamón en el refrigerador, corté algo de fruta, está en un recipiente azul, Eunhyuk hizo café fuerte, para que terminen de despertar – leyó Changmin en voz alta

- Es como nuestra mamá – dijo Jonghyun sorprendido, el otro asintió

- Sin duda – concordó con él, luego entonces comenzaron a sacar cosas del refrigerador para poder desayunar algo.

Acabaron de limpiar alrededor de la una con veinte y terminaron cansados, así que se tumbaron en el sillón de la sala, sentados, apoyando la cabeza en el respaldo del mueble, Yunho giró su cabeza hacia su lado para verla y sonrió, era la primera vez que hacían algo así juntos, hasta parecían una pareja de casados, eso le hizo acelerar el corazón

- Hacía tanto que no me ocupaba de algo tan hogareño – confesó divertida, luego giró su cabeza hacia Yunho y se dio cuenta que la miraba – ¿Qué? 

- Nada, solo fantaseaba – respondió encogiéndose de hombros, ella sonrió y se levantó, acercándose a él de frente, colocó ambas rodillas a los costados de la cadera de Yunho y se sentó sobre sus piernas, él le correspondió abrazándola por la cintura

- Yunho, hablé con la compañía – confesó nerviosa, él frunció el entrecejo, impaciente

- Te prohibirán volver ¿cierto? Ellos…

- No – lo interrumpió – Nada de eso – sonrió y le colocó ambas manos sobre los hombros, volvió a sonreír y se ahogó con sus palabras antes de poder decirlas

- ¿Qué pasa? – 

- Lo logré

- ¿De qué hablas? – preguntó confundido, los ojos de Boa se cristalizaron

- Logré el permiso, dejarán que me case contigo – confesó con emoción y luego se mordió ligeramente el labio, la expresión de Yunho era de completo asombro, luego sonrió, nervioso

- ¿Qué?

- Si vivimos en Seúl, claro – dijo preocupada, temiendo que él estallara enojado, pero él solo se quedó mudo, analizando – No será como aquella vez, no serás una sombra, alguien que no existe más que para mí, será público, no te ocultaré nunca, de nadie – aclaró y las manos le temblaron, pero se aferró a sus hombros

- Boa – musitó, aturdido, luego sonrió y sus ojos se enrojecieron

- Por favor di algo – suplicó con angustia, Yunho le soltó la cintura y ella se levantó, intuyendo que quería ponerse de pie – Vendremos aquí seguido y no tienes que estar todo el tiempo en Seúl, no quiero robarte tu vida y tampoco perderé la mía, la diferencia es que estaremos casados, por fin Yunho, sin secretos – dijo con voz nerviosa, Yunho la observó fijo, sin dar crédito a aquello - ¡Yunho! – llamó en tono alto, seguía esperando respuesta

- Espera… - le dio rápidamente la espalda y se alejó hacia su habitación, ella frunció el entrecejo, sin entender su actitud. Desde la alcoba escuchó mucho ruido, como si Yunho buscara algo, pero Boa no se atrevió a levantarse del sillón

Por fin Yunho se apareció en el umbral de la puerta de su habitación, observó a Boa fijamente, como si ante él tuviera un ángel, compartieron mirada mientras él se acercaba hasta el sillón donde ella seguía sentada, Yunho se hincó frente a ella, estiró su mano derecha con el puño cerrado y frente a ella la abrió, en la palma de su mano estaba el anillo que hace años ella le devolvió, cuando recuperó el contrato con su compañía. Al verlo ella comenzó a llorar

- Aún lo tienes – sollozó mientras sonreía nerviosa

- Nunca perdí la esperanza – respondió, incrédulo de que al fin pudo decir aquellas palabras

- Entonces… - no se atrevió a completar la frase y él asintió, sonriendo ampliamente

- ¿Te casas conmigo? – preguntó casi quebrándosele la voz

- Sí… sí Yunho, me caso contigo – respondió al instante, Yunho se puso de pie y ella se hincó sobre el sillón, echándole los brazos al cuello se besaron con urgencia, con agitación, abrazándose luego con intensidad, como si quisieran fusionar sus cuerpos, después se separaron, Yunho agarró la mano izquierda de Boa y le colocó el anillo en el dedo anular – Es tan hermoso como lo recuerdo – dijo emocionada, a pesar que la joya era modesta – Perdón – se disculpó y echó a llorar, Yunho la abrazó

- Dejemos el pasado atrás, no vale la pena vivir en el dolor ¿sí? – pidió con apremio y ella asintió, incapaz de hablar

- Te amo Yunho, te amo más que nunca – dijo al fin cuando dejó de llorar, luego abandonó sus brazos y volvieron a besarse, esta vez suavemente, entonces Yunho también soltó unas lágrimas silenciosas, hace años que no lloraba de felicidad, había olvidado lo que esa palabra significaba, pero a partir de ahora sería inmensamente feliz, por fin.

Donghae volvió a subir a su habitación, regañó a Eunhyuk por no haber aún terminado de vestirse, luego fue hacia la habitación de Changmin y llamó a la puerta, él abrió enseguida, secaba su cabello con una toalla pequeña, la grande la tenía amarrada alrededor de la cintura

- Vaya, lindo cuerpo – halagó en broma y el más alto echó a reír - ¿Ya mero?

- Unos diez minutos y listo – respondió, el barman asintió y le dio la espalda, avanzando hacia la otra habitación, tan solo escuchó la puerta cerrarse. Donghae llamó a la otra alcoba

- ¡Voy! – escuchó a Jonghyun del otro lado, luego pasos y finalmente la puerta abrirse, el guitarrista terminaba de abotonarse una camisa azul, color que le sentaba muy bien

- Uff, guapísimo – halagó también en tono coqueto, bromeando, Jonghyun solo sonrió avergonzado - ¿Ya?

- Sí, en cinco minutos bajo – respondió con amabilidad, Donghae asintió y se alejó, oyendo solo el sonido de la puerta cerrarse, volvió a su habitación y Eunhyuk apenas se estaba colocando la ropa interior

- Cariño, ¿Por qué eres tan lento? Ya casi son las dos de la tarde – regañó infantilmente, el otro sonrió divertido

- ¿De qué hablas? Vive enfrente, y no es ningún evento formal, relájate – contestó un tanto molesto, Donghae estaba algo obsesionado con una simple comida, todo porque era en casa de Yunho y sería el anfitrión junto con Boa

- Odio la impuntualidad, lo sabes – se excusó evitando mirarlo, pero al mesero no lo engañaba fácilmente. Eunhyuk se acercó a él y lo hizo girarse, quedaron frente a frente y Donghae lo miró a los ojos

- Si será incómodo mejor no vayamos ¿sí? Estás muy inquieto – dijo con tono suave, le sujetó el rostro con ambas manos

- Quiero ir – respondió tranquilamente – Y ya dejaré eso de la puntualidad – completó, mostrándose relajado

- ¿Debo creerte? – preguntó suspicazmente, Donghae le mostró una sonrisa perversa

- Tengo pruebas –

- ¿Ah sí? Quiero verlas – pidió en tono coqueto y Donghae asintió, luego le besó sobre los labios, repartió después un beso sobre su cuello, lo miró a los ojos mientras descendía hasta hincarse frente a él, Eunhyuk sonrió impaciente al sentir sus labios, mirando como su novio estaba dispuesto a mostrar las pruebas de las que se jactaba.

Changmin y Jonghyun estaban en el Bar, sentados en una mesa cerca de la barra, el más alto miró el reloj de su celular, pasaban de las 2 con quince y la pareja no bajaba, luego miró hacia fuera por los grandes cristales, la casa de Yunho estaba ahí, esperándolos, después miró hacia su amigo y suspiró

- Donghae nos apresuró tanto y ahora esos dos…

- Deben estar ocupados – interrumpió el guitarrista – Ya sabes que parecen conejos – sonrió divertido, Changmin frunció la boca

- Entonces tú y yo hagámoslo tras la barra, ahora mismo – propuso en broma, mostrándose indignado, Jonghyun sonrió

- Ya calma, no deben tardar – respondió a la falsa propuesta y entonces no tuvieron más remedio que esperar a que bajaran.

Luego de quince minutos más, Donghae y Eunhyuk por fin bajaron, entre risas llegaron hacia donde estaba el par de amigos, Changmin los observaba con reproche

- No tardes bañándote, no pierdas el tiempo con tus cremas, te vistes rápido, ¿ya mero? – imitó Changmin a su amigo en todas las frases que le dijo para apresurarlo, Donghae sonrió avergonzado

- Lo siento, estaba algo quisquilloso, pero Eunhyuk me tranquilizó – dijo mirando a su novio y él le sonrió

- Si, ya veo – contestó con ironía Changmin – Muy relajadito te ves – expresó con el mismo tono, avergonzándolo más

- ¿Me perdonas? – preguntó con mirada inocente, el más alto no tuvo más remedio que sonreír y colocarle la mano sobre el hombro

- Solo porque vamos a casa del sexy Yunho y porque veré a mi Boa hermosa – respondió relajado, Donghae solo negó con desaprobación aunque no estaba molesto por aquella respuesta

- Entonces vámonos, ya tengo hambre – secundó Eunhyuk y los cuatro estuvieron de acuerdo, así que Jonghyun y Changmin se levantaron de sus asientos. Entonces todos salieron del Bar y caminaron hacia la casa de Yunho.

Boa estaba frente a la estufa, meneando con una cuchara el contenido de una humeante olla, Yunho la observó desde el comedor donde estaba poniendo los platos, sonrió y se acercó hasta ella, por la espalda, la abrazó, Boa sonrió y no dejó su quehacer

- Apenas puedo creer que esté sucediendo esto – dijo con voz ensoñada, sonriendo ampliamente, ella rio discretamente

- ¿Sabes Yunho? Incluso si tengo mucho trabajo, yo te cocinaré al menos una vez al mes – dijo con emoción, aunque aquello realmente sonaba triste, pero en ese momento Yunho no lo analizó, solo sonrió ampliamente

- Ya estoy anhelando esos días – confesó Yunho, luego le depositó un beso sobre la mejilla

- ¿Les diremos verdad? – preguntó preocupada – ¿Cómo crees que reaccione Donghae? – al oír la segunda pregunta Yunho la soltó y se colocó a su lado

- Te odiará más – respondió sinceramente

- Supongo – contestó con resignación – Bueno, tendré mucho tiempo para que al menos me soporte ¿no?

- Todo el tiempo del mundo – dijo Yunho, olvidándose de todo, estaba realmente feliz y no dejaba de sonreír desde que puso aquel anillo en el dedo de su prometida

El sonido de alguien llamando a la puerta les hizo compartir una mirada, luego Yunho se alejó hacia la entrada, abrió enseguida, sus cuatro vecinos estaban ahí, les sonrió y se hizo a un lado para dejarlos entrar

- Bienvenidos – saludó sonriente, más de lo normal, Donghae lo miró con suspicacia, fue el único que se dio cuenta, pero no comentó nada

- Hola muchachos – secundó Boa desde la cocina, girándose ligeramente hacia atrás, también sonreía ampliamente, Eunhyuk fue el único que se acercó a ella para saludarla con un beso en la mejilla

- ¿Ya viste? Cocina – dijo Changmin con emoción, su amigo asintió sonriendo

- Y también respiro chicos – manifestó Boa divertida, era curioso encontrarse con fans tan acérrimos en un pueblo donde la mayoría le odiaba – Pónganse cómodos

- Vaya, hasta pareces la señora de la casa – ironizó Donghae

- Algo así – respondió con una gran sonrisa, luego compartió una mirada con Yunho, él también le sonrió

- Siéntense – dijo con amabilidad el anfitrión, jalando una de las sillas del comedor, el cuál era de seis lugares

- Gracias – el primero en moverse fue Changmin, sentándose precisamente en esa silla, su amigo se sentó en una de las sillas del otro lado, pues le quedaba más cerca

Eunhyuk y Donghae se sentaron juntos, el mesero al lado de Jonghyun y el barman en una de las cabeceras, Changmin estaba a su lado, frente a Eunhyuk

- Ya mero está – dijo Boa desde la cocina - ¿Me ayudas mi amor? – ante la petición Yunho fue enseguida hacia ella, Donghae trató de no sentirse incómodo, pero era extraño que se hablaran así, Eunhyuk fue el único que lo percibió

- ¿Y entonces? ¿Cuál es el plan para la noche? – preguntó el mesero para avivar un poco el ambiente, su novio lo miró

- ¿Tienes algo en mente? Porque yo no – respondió relajadamente, al menos en apariencia

- De hecho no – respondió encogiéndose de hombros, evitó comentar que solo preguntó para iniciar un tema

- Hagamos algo muy Gay – propuso Changmin en broma, haciéndolos reír a todos

- ¿Qué significa hacer algo muy Gay? – preguntó Yunho desde la cocina mientras ayudaba a Boa a cortar unos vegetales

- No le hagas caso, solo bromea – respondió Jonghyun

- Es verdad, bromeaba – secundó Changmin, girándose en la silla para mirar a Yunho, le sonrió y el otro respondió también con una sonrisa

- ¿Era broma? Ya estaba pensando que maquillaje usar para una noche loca – dijo Eunhyuk con tono triste, también bromeando

- Haríamos nuestra propia jaula de las locas – comentó con emoción Changmin, aplaudiendo – Podría usar una estola de plumas rosas alrededor del cuello, como en aquella noche de Halloween ¿te acuerdas? - habló mirando a su amigo y Jonghyun se rio divertido al acordarse

- ¿De qué hablas? – preguntó interesado Donghae - ¿Te vestiste como loca?

- El tema era carnaval siniestro – explicó Changmin – Fue idea de Kyuhyun, nos divertimos mucho ¿te acuerdas? – miró hacia su amigo y él asintió – Yo era una Drag Queen zombie

- Mentira – comentó Eunhyuk asombrado, luego se echó a reír

- ¿Y tú? ¿De qué te vestiste? – preguntó Donghae a Jonghyun, pero él avergonzado dudó en responder, solo sonrió

- Él era un Arlecchino Vampiro Gay – respondió Changmin por él, avergonzándolo más. Todos los presentes soltaron una gran carcajada

- ¡Changmin! – regañó Jonghyun, completamente sonrojado, pero no molesto

- No te avergüences, te veías muy bien – animó Changmin con una gran sonrisa – Hasta nos inventamos historias – continuó, mirando a Donghae y luego a Eunhyuk

- ¿Cuál era la tuya? – preguntó con interés Yunho, desde la cocina

- Yo había sido una Drag glamorosa que se presentaba en las Vegas, tenía mi propio espectáculo, cuando comenzó el apocalipsis zombie hui junto con mi poodle, sobrevivimos un tiempo hasta que fui mordido – contó con emoción, como si hubiera participado en una película de terror

- Genial – alentó Eunhyuk, divertido con la historia - ¿Y la tuya? – preguntó hacia Jonghyun

- Cuéntala tú – respondió mirando hacia Changmin, él asintió y mientras Yunho les servía agua a cada uno, comenzó a narrar

- Jonghyun era un tipo gay que se enamoró de un vampiro, sin saber que lo era, claro, en la noche de carnaval cuando el vampiro lo mordió y le dio su sangre para convertirlo… – empezó, mirando a los demás por tiempos – La sangre vampírica se combinó con su “sangre homosexual” y en lugar de beber sangre, debía beber semen cada noche para mantenerse con vida – terminó de narrar, divertido

Donghae que estaba por beber de su agua evitó hacerlo antes de soltar una carcajada, lo mismo que los demás, no solo la historia era absurda, sino que la forma de Changmin para narrarla era graciosa, Jonghyun por su parte estaba rojo como tomate, pero riendo

- Fue su idea – se defendió señalando al más alto

- A todos les fascinó, hasta te conseguí cita ¿no? Había más de uno dispuesto a no dejar morir al vampiro gay, querían alimentarte – dijo divertido y sin preocupación, aunque Yunho no terminaba de entender ese tipo de humor

- Cierto, esa noche sí que me divertí – aceptó mientras recordaba – El tipo estaba riquísimo – admitió relajadamente, pero ya que no era común en él expresarse así los sorprendió a todos, excepto a Changmin, que si había escuchado antes a su amigo con esas expresiones

- Muchachos, son tan ocurrentes – opinó Boa desde la cocina, sonaba divertida también

- Solo estamos muy acostumbrados el uno al otro – aclaró Changmin y dirigió a su amigo una sonrisa y mirada amable, siendo correspondido

- Es muy bonita su relación – comentó Boa convencida, Changmin la miró y sonrió ampliamente, luego se giró otra vez y miró hacia su amigo, compartieron una mirada en silencio, sonriéndose

- Bueno, ¿les parece si servimos? – preguntó Yunho tras la conversación, todos asintieron, así que miró hacia Boa que estaba en la cocina y asintió, así ella entendió que sí, por lo que comenzó a servir en los platos, luego Yunho los llevó a la mesa hasta llenar todos los lugares

- Se ve exquisito – halagó Changmin, se le estaba haciendo agua la boca

- No soy una experta, pero espero les guste, Yunho me ayudó – comentó Boa mientras se acercaba al comedor, se sentó en la otra cabecera, justo frente a Donghae y quedando Jonghyun a su lado izquierdo

- Seguro sabe a gloria – respondió Yunho cursimente, luego se acercó a Boa, se agachó para darle un beso en los labios y después se sentó en la silla disponible, con Boa a su izquierda y Changmin a su derecha. Al ver aquel gesto de cariño Donghae solo tornó los ojos hacia arriba

- Provecho – dijo Eunhyuk y los demás lo dijeron al mismo tiempo después de él

Comenzaron a comer, por sus expresiones Boa se dio cuenta que no era tan mala para cocinar, aunque Changmin y Jonghyun halagaban de más su comida, pero como eran fans no los tomó como jueces objetivos, así que solo sonrió divertida, mirándolos comer con tanto gusto. Mientras comieron conversaron sobre algunas cosas, comentarios no muy importantes, Boa platicó a Eunhyuk sobre una compañera de agencia que le recordaba a él, mientras lo hacía, el mesero notó el brillo en su mano izquierda y no tardó en reconocer que era un anillo que no había notado antes

- Deberían venir un día a Seúl, me encantaría mostrarles algo de mi mundo – comentó la cantante en un espacio de tiempo, al oírla Changmin y Jonghyun se entusiasmaron

- ¿En verdad? ¿Podría ver el lugar donde Boa ensaya, graba, come y respira? – preguntó el más alto con una gran sonrisa

- ¿Te gustaría?

- Sí – respondió enérgicamente – Me harías muy feliz 

- Nos – rectificó Jonghyun, su amigo asintió

- Podrán venir cuando quieran – dijo dirigiendo una mirada a Yunho y él le sonrió, fue entonces que Donghae sintió que de algo no se estaba enterando, Eunhyuk también lo comprendió, y habiendo visto el anillo no fue difícil adivinarlo

- Yunho – llamó de pronto Donghae, pero todos voltearon como si les hubiera llamado

- Dime – respondió él, mirándolo fijo, era como si su amigo pudiera leerle la mente

- Nada – contestó tajantemente, mirando hacia su plato

- Hay algo que queremos decirles – comenzó Yunho, entonces Donghae levantó la mirada, observándolo casi con angustia – Nosotros – estiró su mano y agarró la de Boa sobre la mesa

Yunho hizo una pausa, de pronto no pudo hablar, las palabras se le atoraron en la garganta, no dejaba de mirar a Donghae, cuyos ojos lo miraban confundido. Eunhyuk suspiró en silencio, mirando de reojo a su novio, esperando su reacción, mientras que Changmin y Jonghyun no entendían que pasaba pero se sintieron incómodos. Boa sonrió luego de suspirar, apretó la mano de Yunho y lo miró

- Dilo – pidió con voz suave, reposó la mano sobre la mesa y entonces Jonghyun vio también el anillo, buscó la mirada de Changmin y al encontrarla discretamente le indicó que mirara la mano de la cantante, él obedeció, se dio cuenta del anillo y enseguida comprendió también la situación, miró a su amigo, ambos expectantes

Yunho y Donghae estaban estáticos, en la misma posición, observándose, el primero deseaba con todas sus fuerzas poder completar la frase, pero la mirada del segundo realmente lo paralizó, así que Boa no tuvo más remedio que ayudarle

- Vamos a casarnos – anunció con una gran sonrisa y luego levantó su mano izquierda, mostrando el anillo, el único que faltaba por verlo era Donghae, quien apartó la mirada de Yunho y observó la joya, quedándose paralizado - ¿Nadie va a decir nada? – preguntó confundida, miró hacia Eunhyuk, pero no encontró su mirada, él observaba a su novio

- Felicidades – dijo Changmin para romper la tensión, estiró los brazos y se levantó del asiento, Boa soltó la mano de Yunho y se levantó, aceptando el abrazo

- Felicidades – secundó Jonghyun e hizo lo mismo

Yunho se levantó también, tratando de no parecer confundido, aceptó las felicitaciones de los dos músicos. Mientras ellos estaban en eso, Eunhyuk estiró su mano y la colocó sobre el hombro de Donghae

- ¿Estás bien? – preguntó preocupado, su novio volteó a verlo y asintió, pero se veía aún muy consternado, aun así trató de sonreírle. Eunhyuk apretó un poco el hombro de su novio en señal de apoyo y luego se levantó del asiento – Felicidades – se unió también al rito, acercándose a Boa, le dio un fuerte abrazo, pero con Yunho apenas lo miró un poco a los ojos y le dio un abrazo rápido

- Gracias chicos – aunque Yunho también estaba feliz por la futura boda, la reacción de Donghae lo tenía preocupado, así que solo Boa era capaz de hablar

- Déjame verlo de nuevo – pidió Changmin con entusiasmo y admiró la joya – Es hermoso – expresó emocionado

- Lo sé, es el más hermoso del mundo – dijo mirando hacia Yunho, él le sonrió en completo silencio. Luego de eso volvió la incomodidad, pues Donghae seguía callado, sentado

- Di algo Donghae, por Dios – regañó Yunho, capaz ahora de hablar, su amigo lo miró y sonrió forzosamente

- Felicidades – dijo al fin, sin levantarse del asiento - ¿Es el mismo? – preguntó de pronto, en tono seco, Eunhyuk temió lo que estaba por pasar

- ¿Qué? – preguntó Yunho extrañado

- El anillo ¿Es el mismo? ¿El de aquella vez? – aclaró, mirando hacia la joya, luego miró a Boa, cuya sonrisa había desaparecido

- Basta – pidió con tono molesto

Hubo un momento de completo silencio entre los seis, Changmin y Jonghyun se sentían tan ajenos que incluso pensaron en mejor marcharse. Donghae era el único sentado, apartado de todos, los demás estaban cerca de la pareja

- Amor, es mejor que nos vayamos – propuso Eunhyuk, acercándose al barman, al llegar a él, Donghae se puso de pie, ignorándolo

- ¿Esta vez es verdad? Entonces ustedes ¿Se irán a vivir a Seúl? – preguntó hacia Yunho y él por primera vez notó que más que enojo, Donghae parecía triste

- No precisamente – respondió seco Yunho

- Donghae, esta vez es diferente, la compañía autorizó y…

- Ah vaya – interrumpió Donghae – Si no te da permiso tu mami empresa te habrías ido como si nada, como siempre ¿no es así? – preguntó esta vez molesto, mirando hacia Boa, ella apretó con dureza los labios antes de responder

- Déjala en paz – regañó Yunho, acercándose a ella le rodeó los hombros con un brazo

- Estoy harto Yunho, harto de que cada vez creas que es diferente a la anterior – reclamó, olvidándose de todos los demás, el ambiente se sentía por demás tenso

- Y yo estoy harto de que creas que puedes controlar mi vida y mis decisiones – respondió Yunho, como si solo él y Donghae estuvieran ahí, el aludido sintió un nudo en el estómago

- Solo me preocupo por ti

- Ya tuvimos esa conversación antes, no necesitaré nunca más de tu hombro, así que ya supéralo, Boa es el amor de mi vida y esta vez seremos felices, te guste o no – determinó con su voz más dura, a Donghae se le humedecieron los ojos

- Entonces olvida que existo – respondió casi a punto de llorar, les dio la espalda a todos y salió de prisa de la casa, dejando el ambiente mucho más tenso que antes

Yunho estaba incrédulo de aquellas palabras, aun miraba la puerta, casi temblando, hasta que sintió las manos de Boa alrededor de su brazo y se calmó

- Con permiso, gracias por la comida – dijo con educación Eunhyuk, dirigiéndose a los dos, luego también se marchó, tras Donghae

Changmin y Jonghyun compartieron su habitual mirada, en silencio, incapaces de reaccionar, habían quedado en medio de todo, como un par de espectadores sin derecho a opinar. Boa los miró de reojo y luego se acercó a Jonghyun, quien estaba más cerca de ella

- Perdón, ustedes no merecían presenciar esto – se disculpó afligida

- Será mejor si nos vamos – propuso Changmin, acercándose a ellos, pero mirando a Yunho de reojo, él miraba hacia el suelo, pensativo

- Tal vez sí chicos, lo lamento – volvió a disculparse, pero ellos le sonrieron

- No te preocupes, estas cosas suceden – animó Changmin, tocándole amistosamente el brazo - ¿Verdad? – preguntó hacia su amigo, él asintió

- Gracias por la comida, estuvo deliciosa – cambió un poco el tema Jonghyun, siendo amable, lo cual animó a Boa, sonrió hacia él, luego hacia Changmin

- Gracias a ustedes por venir 

- Entonces nos vamos, estamos en contacto – dijo el más alto – Adiós Yunho – lo llamó para sacarlo de su trance y él volteó a verlo, no había prestado atención a la conversación

- ¿Se van también? Gracias por venir – respondió amablemente, aunque distraído

- A ustedes por la invitación – secundó Jonghyun, agradecido, Yunho le sonrió y asintió, luego el par de amigos se marchó, dejándolos solo. Boa miró hacia su prometido

- ¿Cómo estás? ¿Te sientes bien? – preguntó preocupada, Yunho afirmó

- No dejaré que nada arruine nuestro momento – le sonrió, después estiró su brazo hacia ella para indicarle que se acercara, ella obedeció y le abrazó. Los dos se abrazaron con fuerza, pensando en que ese era apenas el primer paso para comenzar una vida juntos, al fin.

Luego de haber cerrado la puerta de la casa de Yunho, el par de amigos suspiró al mismo tiempo, luego se miraron mutuamente, aunque el momento fue tenso, ahora se sentían mucho más relajados

- Que intenso – opinó Changmin

- Y que lo digas – expresó Jonghyun, luego se sonrieron y comenzaron a alejarse, bajando los cinco pequeños escalones que separaban la casa de Yunho de la banqueta

- ¿Sabes? Será mejor que caminemos por ahí, no sabemos como estén los otros dos – propuso Changmin y su amigo estuvo de acuerdo, entonces se alejaron caminando, rumbo al río, donde la primera vez que la pareja del Bar peleó, tuvieron que refugiarse mientras se reconciliaban, ahora sentían que el momento era muy similar.

Eunhyuk estaba afuera del baño, cerca de la puerta, esperando a que Donghae saliera, desde que llegó a la casa su novio estaba ahí, encerrado, al principio escuchó sollozos y supo que estaba llorando, así que permaneció en silencio, ahora solo escuchaba leves movimientos dentro. Suspiró cansado y esperó un poco más antes de hablar

- Mi amor, sal, necesitamos hablar, por favor – suplicó preocupado, Donghae nunca había temido mostrar sus lágrimas frente a él, pero ahora se escondía y eso lo angustiaba

No hubo respuesta de ningún tipo en al menos cinco minutos, hasta que escuchó el cerrojo abrirse, luego la puerta se abrió lentamente. Donghae estaba ahí de pie, mirando hacia abajo sin soltar la chapa de la puerta, Eunhyuk lo miró con ternura y se acercó a él, abrazándolo con sutileza, Donghae también se abrazó a él

- Perdóname – dijo con la voz entrecortada, el mesero lo oyó y solo sonrió, depositándole después un beso en la mejilla

- No tengo nada que perdonarte – respondió Eunhyuk, acariciándole la espalda para reconfortarlo

- Claro que sí – refutó, separándose de él, el mesero lo observó sin entender, Donghae buscó su mirada y se observaron a los ojos - ¿No estás cansado de mí? Estar detrás solo para verme sufrir por otro, es patético ¿no lo crees? ¿no crees que lo soy? No te mereces estas migajas – expuso temblando, Eunhyuk volvió a mirarlo con ternura

- Lo que sientes por Yunho no puedes manipularlo, es algo que sientes y punto, no soy nadie para juzgarte y te amo – explicó con su sonrisa comprensiva, pero Donghae se sentía miserable, siempre pensaba que era muy injusto con su novio, pero ahora lo sentía más

- Deberías dejarme, es lo justo, no merezco tu amor. Sé que antes te suplicaba que no me dejaras, pero ya ha sido suficiente, me odio por esto – dijo con sinceridad, pero Eunhyuk en silencio se acercó a él y volvió a abrazarlo

- Ya no puedo hacer eso, aunque antes incluso quise hacer mis maletas, ahora ni siquiera quiero o pienso alejarme de ti, prefiero vivir con la idea de que amas a alguien más, que nunca me querrás a mí – sus palabras no hicieron más que entristecer más a Donghae, sin embargo esta vez no se alejó, se abrazó con mayor fuerza a él

- Claro que te quiero, lo suficiente para saber que te deseo en mi vida – comentó con un poco de vergüenza, luego sintió un beso sobre su cabeza

- ¿Lo ves? No vuelvas a sugerirme que te deje, ¿está claro?

- Sí – contestó con una sonrisa

- Ahora, necesitamos hablar de aquellos dos – separó a Donghae de él y miró el desgano en la expresión de su rostro. Lo agarró de la mano y fueron hacia la habitación, ahí se encerraron, fueron directo a sentarse en la cama

- No entiendo por qué de nuevo él… - hizo una pausa - ¿No aprende? Ese anillo en su dedo, la felicidad de él, es como un dejavú – se quejó, molesto

- No lo es, esta vez la mirada de ella y su sonrisa dice otra cosa, en el pasado fue como si lo hiciera porque no tenía otra cosa mejor que hacer, esta vez se le ve radiante, creo que será en serio, esos dos van a casarse – expuso su punto de vista Eunhyuk, como sonaba lógico Donghae solo torció la boca en desaprobación

- No lo creeré hasta que suceda – dijo determinante

- Ahora dime – cambió de tema el mesero – Dejando de lado el hecho que piensas que nuevamente ella va a herirlo ¿Cómo te sientes por el compromiso? – preguntó sin dificultad

- Eunhyuk yo…

- Oye – lo interrumpió – Tú lo amas, eso ya lo sé, no quieras decirlo con tacto. Te dolió ¿no es verdad? Saber que piensa hacer su vida con ella – lo meditó un poco, ahora comenzó a sentir esa punzada en el estómago que solía tener cuando tocaban el tema, pero se tranquilizó

- No lo sé – respondió confundido – En verdad no sé cómo me siento al respecto

- ¿De verdad? – preguntó, también con confusión, Donghae asintió

- No me hagas pensar en eso, por favor – suplicó mirándolo a los ojos, Eunhyuk asintió y le dio un beso en la frente, luego lo abrazó

- ¿Qué te parece si te dejo solo un poco? – propuso con voz amable – Piensa lo que tengas que pensar y quédate tranquilo ¿sí? – lo alejó de él y se puso de pie, Donghae lo observó desde la cama, el mesero le sonrió y acarició el cabello

- Gracias – también le sonrió. Cuando su novio quiso alejar su mano del cabello de él, Donghae la sujetó y la acercó a su mejilla, luego la besó – Eres el mejor – lo miró fijamente a los ojos y luego le soltó la mano. Volvieron a mirarse mientras Eunhyuk se alejaba, hasta que salió de la habitación, dejándolo solo, Donghae no tardó en comenzar a pensar en lo sucedido

- Aunque sean migajas, es mejor que no tener nada de tu cariño – pensó con resignación, luego sonrió y se alejó de ahí.

Cuando Changmin y Jonghyun decidieron regresar a casa de sus amigos, encontraron una de las luces del Bar encendida, entraron y ahí estaba Eunhyuk, sentado en una mesa cerca de la barra, tenía dos vasos vacíos y bebía de uno. El mesero no solía beber mucho ni regularmente, por lo que verlo así les preocupó, ambos se sentaron junto a él

- ¿Pelearon de nuevo? – preguntó Changmin con seriedad, Eunhyuk lo miró y negó - ¿Entonces qué sucedió?

- Lo dejé solo para que pensara y yo también decidí hacerlo – respondió, con tono triste, pero no demasiado, Jonghyun lo confortó colocándole una mano en el hombro

- ¿Puedo hablar con él? – preguntó el más alto y el mesero asintió, silenciosamente, así que Changmin se levantó, quedándose Jonghyun ahí

- ¿Está muy mal? –

- Sí, esta vez sí le afectó y no sé cómo sentirme al respecto, ¿cómo lo haces tú? – cuestionó interesado, mirándolo fijamente, el otro no entendía del todo – Cuando Changmin estaba deprimido, llorando por su ex ¿Cómo pudiste soportarlo? – explicó mejor su pregunta, el guitarrista suspiró

- Lo confronté, tú lo viste – comenzó a responder – La noche que escapamos fui comprensivo, lo acompañé. Cuando intentó flaquear y volver peleamos, fue la primera vez que lo confronté, él casi regresa a Seúl pero volvió, desde entonces no hice más que estar a su lado y tratar de comprenderlo

- Sí pero, luego pelearon el día que sería su aniversario con su ex, no lo comprendiste, lo enfrentaste y no acabó bien – continuó Eunhyuk, entonces Jonghyun sonrió

- Y me equivoqué ¿cierto? Peleamos muy duro, en realidad yo no tenía derecho a decirle como sentirse o qué hacer, ese día lo entendí y entonces sucedió, ahora de alguna u otra forma estamos “juntos” – confirmó la parte de la historia que Eunhyuk conocía

- ¿Entonces debo confrontarlo? Ya no quiero pelear – dijo desanimado, Jonghyun negó

- Conmigo y Changmin funcionó porque él quería sacar a Kyuhyun de su corazón, pero en su caso es distinto, Donghae está aferrado, él quiere amar a Yunho, no quiere alejarse de ese sentimiento, no tienes más remedio que apoyarlo o dejarlo ir – terminó de explicar, Eunhyuk sintió un escalofrío solo de pensar que su novio no quería dejar de amar a Yunho

- No imagino mi vida sin él, ya no 

- Entonces apóyalo y cuídalo de él mismo, Donghae se está destruyendo innecesariamente, si sigue así no importará si Boa deja plantado a Yunho otra vez, él jamás superará ver a Yunho con nadie más ¿entiendes? – preguntó mirándolo fijo, Eunhyuk lo meditó, luego asintió y bebió de su vaso. Los dos se quedaron en silencio completo, pensando.

Luego que Changmin llamara y Donghae lo dejara entrar, los dos estaban en el interior de la habitación, la puerta cerrada, el más alto sentado en el sillón que tenían cerca de la puerta, mientras el barman lo estaba en la cama, casi frente a Changmin, tenían algunos segundos así, quietos y en silencio, hasta que el menor rompió el hielo

- ¿Sabes? Hasta hace poco yo aún pensaba mucho en Kyuhyun – comenzó, llamando la atención de Donghae, quien lo miró fijamente – Me dolía pensar que arruinó lo que teníamos porque realmente era hermoso, me dolía saber que no volveríamos a estar juntos porque echó a perder lo que consideraba una vida perfecta, ¿pero sabes qué? Yo comprendí que pensaba eso porque no conocía otra forma de vida ¿entiendes? Hasta que me di cuenta de lo mucho que disfrutaba estar aquí, con ustedes, esta nueva vida que es ahora una aventura

- ¿De verdad? – preguntó casi sonriendo, Changmin asintió

- Cuando tuve que decidir entre quedarme o irme con él a París, yo me di cuenta que no quería volver atrás, que quería saber lo que tenía delante, ustedes, este pueblo, las noches en el Bar que realmente disfruto, compartir lo que jamás soñé con quien jamás imaginé – sonrió al pensar en su mejor amigo – Entendí que si me aferraba a lo que no tenía o a lo que jamás volvería a tener, entonces nunca sería feliz – lo miró fijamente - ¿Lo comprendes Donghae? Yunho es tu Kyuhyun, tienes que superarlo – habló claridosamente sin dejar de mirarlo

- ¿Eunhyuk es mi Jonghyun? – preguntó el barman para intentar seguir el ejemplo, pero Changmin sonrió y luego negó

- Eunhyuk es tu pueblo, las noches en el bar, porque quizás no te has dado cuenta, pero lo quieres demasiado, tal vez ya lo amas, anímate a descubrirlo, ustedes tienen una química impresionante, cuando los veo juntos siento mucha envidia, créeme – sonrió amistosamente, Donghae lo meditó unos instantes y sonrió con melancolía, quizás Changmin tenía razón

- Gracias Changmin, eres increíble – sonrió de nuevo, agradecido, el más alto asintió

- Lo soy – contestó en broma y los dos echaron a reír - ¿Estarás bien? – Donghae asintió – Ahora ¿quieres que le diga a Eunhyuk que suba?

- No – negó con la cabeza al responder - ¿Están abajo? Quiero bajar

- Sí, vamos – respondió amablemente, se levantaron y acercaron a la puerta, luego bajaron y se reunieron con los demás. Al ver que su novio llegaba al Bar, Eunhyuk se levantó de su asiento y se tambaleó, luego se acercó a él y se dieron un abrazo

- Buen trabajo – susurró Jonghyun al oído de Changmin – Mereces un premio – de nuevo habló en susurro y el más alto se mordió el labio inferior discretamente, mirando a su amigo

- Espero sea bueno – respondió jocosamente

- ¿Alguna vez te he fallado? – preguntó indignado, Changmin negó, juguetonamente

- Oigan tórtolos, búsquense una habitación – regañó Eunhyuk al soltarse de Donghae

- Lo mismo para ustedes – contestó Changmin divertido. Los cuatro se rieron y luego se dirigieron a la mesa donde estaban antes el guitarrista y el mesero, arrimaron otra silla y se sentaron alrededor. Evitaron hablar de Yunho y Boa, el barman aún se veía un poco distraído y sabían que se debía a eso, ahora solo querían animarlo.

Boa lavó los últimos trastos mientras Yunho terminó de limpiar la mesa, no habían hablado en varios minutos y eso a ella le incomodaba un poco, sin embargo no comentó nada al respecto, secó sus manos y se acercó a Yunho, le tocó el brazo y él volteó

- ¿Estás bien? – preguntó preocupada, él la miró y le sonrió

- Sí, pero ¿sabes? Me siento algo cansado, iré a acostarme – respondió cabizbajo, ella asintió de manera comprensiva - ¿Vienes?

- No, yo iré a casa de Siwon ¿está bien? – aunque a él no le agradaba esa amistad no se opuso, sonrió y asintió, luego le besó la mejilla

- Llévate mi auto – señaló el adorno en la pared donde estaban sujetas las llaves

- Gracias – estiró sus manos y le agarró el rostro, luego le besó en los labios – Te amo

- También te amo – contestó y se sonrieron antes que ella se alejara. Yunho la vio salir y suspiró, estaba feliz por su compromiso, pero el pleito con Donghae lo tenía desanimado.

Boa subió al auto de Yunho y se alejó enseguida, al pasar por el Bar los cuatro se percataron de que iba sola rumbo a dónde desconocían, aunque Donghae y Eunhyuk lo suponían porque conocían su amistad con Siwon y Heechul. La cantante llegó hasta la gran casa de su amigo, pero él no se encontraba, sin embargo Heechul sí, en cuanto este abrió la puerta principal vio a Boa frente a él, estirando su mano izquierda para mostrarle el anillo, enseguida lo vio y agarró la mano de su amiga, miró la joya y luego la miró a ella

- ¿Quiere decir que…? – no terminó la frase y ella asintió emocionada

- Aún no tenemos fecha pero, ya es un paso, accedió a ir a Seúl, ¿sabes lo que es eso para mí? – preguntó con entusiasmo

- El sueño de tu vida, con tu primer y único amor, que romántico – contestó por ella, emocionado, luego le hizo seña de que entrara a la casa, fueron hacia el recibidor – Y supongo querida, que tú ya hablaste a la compañía – continuó con el tema

- No – respondió relajada – Les hablaré más tarde

- ¿Y ya lo sabe Donghae? – preguntó con morbosa curiosidad, Boa suspiró con seriedad

- Ya, y me sentí muy mal, pelearon feo – respondió resignada

- Vamos querida, ni siquiera te agrada el tipo

- Es verdad, pero sé que es importante para Yunho, es su mejor amigo, y no quiero que peleen, además eso también termina involucrando a Eunhyuk y sabes que es mi amigo – explicó con tristeza, Heechul agitó su mano para indicar que lo minimizara

- Lo importante es que están comprometidos – dijo con emoción y le devolvió la sonrisa a su amiga – Y dime ¿tendrán bebés pronto? – preguntó sonriendo ampliamente

- Claro que no, mi contrato me lo prohíbe antes de los treinta – aclaró – Además pretendo que los primeros meses de nuestro matrimonio sean perfectos, libres de todo, luego de eso creo que está bien si venimos al pueblo de vez en cuando

- Vaya, lo tienes todo pensado y has madurado mucho, detestabas este pueblo

- ¿Bromeas? Amo mi historia en este pueblo, pero salvo Yunho, aquí ya no hay nada que me interese – dijo convencida, Heechul la miró con reproche – Y tú querido, lo sabes – sonrió y se acercó para darle un beso en la mejilla – ¿Sabes? Debo irme, Yunho está algo deprimido, no quiero dejarlo solo mucho tiempo

- Está bien, ve y cuida de tu futuro esposo – al decir eso ambos sonrieron emocionados

- Otro día vendré a ver a Siwon, dile que vine por favor

- De tu parte – contestó, luego se despidieron y Boa se alejó, uno de los sirvientes le devolvió las llaves del auto luego de ir por él, como si de valet parking se tratara. Ella subió al auto y se marchó

En menos de quince minutos Boa volvió a casa de Yunho, dentro había mucho silencio, así que entró con cuidado, fue a la habitación y vio a su prometido acostado en la cama, sobre su lado izquierdo, le vio la espalda y sonrió, se acercó a él y lo abrazó sutilmente, sintiéndolo respirar pausadamente, le besó la mejilla y se apartó

- Está dormido – pensó con entusiasmo, se acercó a su bolsa que estaba sobre la cómoda y sacó de ahí su teléfono celular, miró a Yunho una vez más y salió de la habitación

Yendo hacia la cocina comenzó a marcar a la compañía, primero le contestó una secretaria y luego pasaron su llamada al destinatario final, el vicepresidente de su compañía, el cuál tardó un poco en responder, mientras esperaba Boa se sentó en una de las sillas del comedor

Yunho abrió los ojos lentamente, a lo lejos escuchó la voz de Boa, conforme terminó de despertar la voz fue más clara y menos lejana, no prestó atención a lo que hablaba, tan solo se sentó al borde de la cama con los brazos sobre las piernas, luego se levantó y avanzó hacia la puerta de la habitación, la miró y sonrió, podía ver su espalda y la larga cabellera castaña cayendo sobre ella, pensó en lo asombroso que era tenerla ahí, y saber que esta vez ya no la dejaría ir, después de tanto tiempo tendrían su momento para estar juntos

- En serio, no tiene de qué preocuparse, tendremos domicilio en Seúl pero también aquí – comentaba ella con emoción, Yunho sonrió, ya podía imaginarse esa vida – Usted solo tiene que hacer su parte como prometió… - al oír eso Yunho frunció un poco el entrecejo, como si tratara de adivinar cuál era esa parte

Hubo una pausa, Yunho podía escuchar solo murmullos desde el teléfono, intentó acercarse a Boa para mostrarle que estaba ahí, no quería parecer indiscreto si ella quería hablar de algo más privado sobre negocios, pero desistió cuando ella respondió de nuevo

- Estoy de acuerdo, él sabía que solo se trataba de un acuerdo… - hizo una pausa para oír del otro lado – Aunque si le soy sincera, dudaba si Yunho aceptaría, por eso no se lo conté… - otra pausa – Entonces…

- ¿Contarme qué? – interrumpió Yunho desde atrás, Boa se exaltó y volteó hacia atrás, miró a su novio a los ojos y le hizo una seña con los dedos para que la esperase, luego volvió a darle la espalda, mientras él la observaba con desconfianza

- Lo dejo en sus manos y me comunico después, tengo un asunto aquí – dijo un poco nerviosa, esperó respuesta del otro lado y luego colgó, suspiró y volvió a girarse hacia Yunho, después le sonrió, pasándose el cabello tras la oreja – Despertaste – comenzó tranquilamente

- ¿Eran de la compañía? – preguntó mientras se acercaba a la mesa, luego se sentó cerca de Boa y la miró, ella asintió para responder - ¿Qué es lo que no quisiste decirme? ¿Es tan grave que podía complicar nuestro compromiso? – cuestionó tratando de parecer paciente

- Es que… - hizo una pausa y tragó saliva – Ya estaban haciendo el trámite para la compra de nuestra casa – mintió tratando de parecer convincente, Yunho la miró adustamente – Incluso antes de que aceptaras

- ¿Por qué estaban haciendo eso? – preguntó molesto – Sabes lo importante que son para mí esas cosas

- Sí, pero ellos quieren garantizar que esté en una zona cómoda, segura

- No me agrada la idea – confirmó su molestia, luego golpeó un poco la mesa con el puño, dejando su mano sobre ella, Boa aprovechó la tomarla con la suya y lo miró a los ojos

- Mi amor, es por nuestro bien ¿entiendes? – inquirió en tono dulce y con su otra mano le acarició el rostro, Yunho la miró y asintió, de mala gana – Tal vez lo de Donghae te tiene un poco alterado, necesitas relajarte – sonrió nuevamente, se levantó de la mesa y se acercó a él, de frente, apoyando sus manos sobre los hombros de Yunho

- Fueron tantas cosas juntas, pero tienes razón, perdóname mi exabrupto – se disculpó sinceramente, estiró sus brazos y la tomó por la cintura, apoyando su cabeza sobre su pecho, ella lo abrazó mientras le acariciaba los cabellos

- No te preocupes, ¿por qué no salimos a cenar solos tú y yo? Festejemos nuestro compromiso ¿Qué te parece?

- Faltan como tres horas para que anochezca – respondió con voz baja

- ¿Y es que eres un mujeriego que no sabe nada de mujeres? Para esta noche me arreglaré especial para ti, tres horas se me harán poco – indicó con una sonrisa traviesa, Yunho levantó la cabeza de su pecho y la miró fijamente

- Para mí estás perfecta así – sus ojos brillaron al verla – Con que te bañes está bien – dijo en broma y la hizo reír. Luego se besaron

- Trataré de no tardar – dijo antes de apartarse de sus brazos. Él la miró alejarse hacia la habitación para juntar sus cosas, luego entró al baño

Yunho observó la puerta del baño, sin mirarla realmente, estaba pensativo, por algún motivo la explicación de Boa no le satisfizo. Miró el lado de la mesa donde ella estaba y notó que ahí estaba su teléfono celular

- Y si… - meditó seriamente, estiró su mano e intentó agarrarlo, pero se contuvo – No, está mal tomarlo sin su permiso – pensó con detenimiento

El sonido de la regadera se escuchó hasta el comedor y Yunho se levantó de la silla, dejando el celular en la mesa, entró en la habitación principal y se tiró sobre la cama, mirando hacia el techo, recordó la conversación de su prometida al teléfono, de pronto no le cuadró lo que oyó con la explicación, así que se sentó, miró al frente y sobre la cómoda estaba la bolsa de Boa

- ¿En qué estás pensando? – se recriminó tras unos segundos en que su mente le jugó una trastada, sonrió y luego suspiró - ¿Qué podría encontrar ahí? – dudó unos segundos, después como por inercia se levantó de la cama, se asomó afuera de la habitación, comprobó que el agua aún corría en el baño y regresó, se dirigió a la cómoda, agarró la bolsa de Boa y la llevó a la cama, ahí la volteó y sacudió hasta que todo cayó sobre las sábanas - ¿Qué estoy haciendo?

Aunque sabía que estaba mal ya no se pudo detener, comenzó a ver las cosas que había ahí, lo primero que encontró fue algo de maquillaje, un cepillo, llaves de no supo qué, un espejo, encontró también el pastillero, lo abrió y vio el contenido. No es que Yunho fuera doctor o farmacéutico, pero conocía el tipo de pastillas que había dentro y solo había un tipo

- ¿Pastillas anticonceptivas? – pensó extrañado, entonces recordó que la primera vez que lo hicieron no usaron preservativo pero ella le dijo que no se preocupara porque no estaba en sus días fértiles - ¿Esto es lo que tomó en la mañana? – meditó – A menos que las usara desde antes, o quizás ya está en su periodo fértil, porque no hemos usado condón ninguna vez – analizó a consciencia, sin darse cuenta del tiempo que le tomó estar así 

La puerta del baño se abrió, Yunho alcanzó a escuchar y metió todo de prisa a la bolsa, se levantó de la cama y dejó la bolsa sobre la cómoda, pero no le dio tiempo a regresar a la cama sin verse sospechoso, así que fingió estarse viendo al espejo. Cuando Boa entró en la habitación con la bata de baño sobre la ropa interior vio a Yunho mirarse en el espejo, le pareció extraño y se acercó a él

- ¿Tienes algo? – preguntó curiosa, Yunho la miró de reojo y negó

- Miraba mis cicatrices – mintió, luego recordó que ese tema no solían tocarlo y se arrepintió de dar tal respuesta, Boa lo miró con tristeza

- ¿Algún día me dirás como te las hiciste? Creo que es lo único que no sé de ti – dijo con pesar, Yunho la miró fijamente

- Tal vez no nos conocemos tanto como pensamos – respondió tajantemente, a Boa le pareció extraño el cambio de actitud, pero disimuló, solamente sonriéndole

- Amor, nunca nadie conoce del todo a otra persona – contestó para hacerlo ver normal, Yunho asintió por compromiso y salió de la habitación. Boa lo miró marcharse y se preocupó un poco porque no entendía ese cambio

Yunho llegó a la mesa y miró el celular, lo levantó de ahí y quiso entrar, pero estaba bloqueado con contraseña, intentó ponerle un par que se le ocurrieron, incluido su propio nombre, pero ninguna funcionó, entonces probó con “Only One” y el celular se desbloqueó, sin intentar disimular entró en las llamadas perdidas, recibidas y realizadas, todos eran nombres, sin ningún adjetivo como apodo que les pusiera una identidad dentro de la vida de Boa, así que siguió con los mensajes

Suspiró profundamente antes de abrir el último recibido, era de Heechul que le preguntaba si había regresado con bien a casa, Boa lo respondió pero Yunho no leyó la respuesta, los siguientes dos eran mensajes al parecer de amigas, los cuatro siguientes del manager, Yunho siguió bajando pero no encontró nada interesante, hasta que casi se dio por vencido, entonces vio un mensaje de aproximadamente un mes, un nombre de hombre, dudó un poco en abrirlo hasta que se decidió, leyendo el último dejado

- Te veo mañana – leyó en voz baja, no le pareció relevante pero entonces miró hacia atrás en la conversación - ¿Su novio? – se preguntó confundido, los mensajes no eran amorosos pero sí cariñosos, incluso encontró una foto donde podía apreciarse una mesita con una cubeta llena de hielos y en medio una botella de lo que parecía Champagne, debajo la frase: “Te espero donde siempre”

Yunho trató de razonarlo antes de reaccionar, pero comenzó a enfadarse, por su cabeza pasó que quizás se trataba de un ex novio, y claro, él había salido con muchas mujeres, no era raro pensar que Boa saliera con varios hombres estando en Seúl, lejos de él, pero el hecho de pensar que tal vez era su novio actual le hirvió la sangre

- “Aunque si le soy sincera, dudaba si Yunho aceptaría, por eso no se lo conté” – recordó Yunho aquellas palabras y fueron la gota que derramó el vaso – Lo de la casa es mentira – musitó molesto, apretó los labios y sin poderse contener fue hacia la habitación, Boa daba la espalda a la puerta

Yunho se detuvo en seco al verla, miles de ideas pasaron por su mente, tuvo deseos de gritar, de aventar el celular al suelo, de acercarse, mirarla de frente y exigir una explicación, pero se paralizó solo de pensar que cuando ella se girara y viera su rostro, todos sus recuerdos hermosos se vinieran abajo

- ¿Eres tú amor? – preguntó ella cuando oyó sus pasos - ¿Me ayudas con el vestido? – preguntó como si nada, agarrándose el cabello lo levantó, mostrando su espalda, aquella que tantas veces él recorrió con sus labios

Sin decir nada, Yunho se acercó hasta donde estaba, con la mano izquierda sosteniendo el celular y con la derecha el cierre, comenzó a subirlo lentamente, aspiró el olor de su perfume y una vez que cerró el vestido la abrazó con fuerza con su brazo derecho

- ¿Qué pasa? – inquirió confundida, el silencio sepulcral de Yunho la comenzó a poner nerviosa. Yunho colocó la cabeza sobre su hombro, escondiendo el rostro en el espacio entre la clavícula y la oreja

- ¿Quién es Él? – preguntó en un susurro, levantando la mano izquierda le mostró la pantalla de su celular, con el historial de mensajes abierto. Boa desvió la mirada hacia su celular y cerró los ojos unos instantes, enmudeciendo – Responde… - ordenó con voz áspera, aunque baja

- Yunho, eso ya no importa – respondió casi temblando, elevó su mano derecha y quiso quitarle el celular, pero él movió la mano hacia atrás para retirárselo, sin dejar de abrazarla

- Solo dime quién es él en tu vida… ¡Dímelo! – gritó, comenzando a desesperarse, Boa le agarró el brazo e hizo que la soltara, entonces le dio la cara - ¿Quieres que siga viendo? – preguntó enojado, comenzando a deslizar su dedo por la pantalla para mostrar más mensajes

- ¡Basta Yunho! No tenías derecho a revisar mis mensajes – espetó con enojo, él sonrió con burla y la miró directo a los ojos

- Y tú no tienes derecho a guardarme secretos si estos afectan nuestra relación – respondió, cada vez más enojado, Boa tragó saliva, desvió la mirada unos instantes y luego lo encaró otra vez, suspiró pesadamente antes de responder

- Era mi novio – contestó al fin, armándose de valor

- ¿Hace cuánto? – preguntó enojado, ella se quedó sin responder por varios segundos – Hace cuánto te pregunté, dímelo – dijo tratando de calmarse, pero cada vez se sentía más enojado, frustrado y desesperado – ¡Habla por Dios!

- No he terminado oficialmente con él – contestó sinceramente, aunque le costó mucho trabajo, estaba cansada de mentirle

- O sea que tú… - antes que terminara la frase ella asintió y sus ojos se enrojecieron

- Mi compañía y su compañía nos arreglaron, nosotros no… - intentó explicarle, pero Yunho le dio la espalda, avanzó hacia la puerta y golpeó la pared junto a esta, preocupando a Boa

- ¿Dormías con él? ¿Tenían relaciones? – indagó, casi ahogándose con sus propias palabras

- Sí – respondió sintiéndose derrotada, si Yunho no iba aceptar esa realidad, no había un futuro para ellos dos – Fueron pocas pero… - temió la reacción de Yunho y se calló

- No es posible, soy un idiota – dijo casi burlándose de sí mismo, entonces se giró hacia Boa y la miró a los ojos, ambos los tenían rojizos - ¿Cómo pudiste? – preguntó enojado, la mano que sostenía el celular le temblaba

- No tenía relevancia – quiso justificarse

- ¿No la tenía? Esa relación era más que un acuerdo entre sus compañías… ¡Te acostabas con él, carajo! – gritó molesto, aventando el celular hacia la cama, Boa ni siquiera intentó agarrarlo

- ¿Y qué esperabas? ¿Qué durante todos estos años hubieras sido el único? – preguntó enojada, acercándose un paso hacia él

- No se trata de eso – respondió moviendo su cabeza a los lados

- Dime ¿es que tú sí podías acostarte con una diferente cada noche y yo tengo que verlo normal? – cuestionó también molesta, dio otro paso hacia él

- No es eso – contestó enseguida, él también avanzó hacia ella

- ¿Entonces qué es? Responde Yunho… ¿Porqué eres hombre es normal? Con esa mentalidad jamás saldrás de este pueblo – espetó sin miramientos

- ¡Ya te dije que no es eso! – respondió al fin, con tono de voz alto. Apresuró el paso y se acercó lo que faltaba, hasta poder estirar sus brazos y colocarle las manos sobre los hombros, se miraron duramente – ¿No te das cuenta? Lo engañaste conmigo y me hiciste partícipe sin que lo supiera, jamás habría accedido a ser tu amante de esa forma – explicó bajando la voz

- Él sabe a qué vine – explicó, sintiéndose tensa, esa mirada de Yunho sobre ella era fuerte

- Incluso si él estaba de acuerdo, yo no lo habría estado ¿no entiendes eso? – hizo una pausa, sin dejar de mirarla a los ojos – Pudiste haberte acostado en todos estos años con veinte, cincuenta, cien, los que te diera la gana y jamás iba a juzgarte… pero ese tipo aun es tu pareja – expuso sintiéndose cada vez más frustrado – Soy tan patético – desvió la mirada unos instantes y Boa no supo cómo llenar ese silencio – Creí en tu falta de preocupación cuando no usamos condón la primera vez, esa estúpida explicación, pero realmente es que estabas usando esas pastillas, por eso no te inquietó – dijo sin pausas, ya no le importaba demostrar que había husmeado en su bolsa

- ¿Cómo sabes eso? – preguntó enojada, se alejó de él y fue hacia su bolsa, vio el interior, todo estaba revuelto ahí dentro - ¿Esculcaste mis cosas? – lo miró con reproche – ¿Qué diablos te sucede?

- ¿A mí? Actuaste a mis espaldas

- ¡Tú también!

- Solo para ver qué ocultabas – se justificó, convencido

- No puedo creerlo – indignada dejó la bolsa donde estaba antes

- Yo tampoco – contestó, comenzando a sentir un fuerte dolor de cabeza - ¿Por qué lo hiciste? Solo tenías que decirme la verdad – cerró los ojos unos instantes, agarrándose con fuerza la frente – Pudiste terminarlo antes de venir aquí, incluso si lo hubieses hecho un día antes de verme, una hora, minutos, no me habría importado… - comenzó analizar, luego hizo una pausa, volteó a verla… - Dudabas si yo aceptaría – empezando a entender al recordar la conversación por teléfono, miró a Boa detenidamente, sus pupilas se dilataron un poco

- Yunho yo… - no se pudo contener más y comenzó a llorar

- Era tu respaldo… yo era tu respaldo – su corazón comenzó a latir más deprisa de lo normal y verla llorar solo le hizo enojar más – Tienes un matrimonio arreglado, no los convenciste de dejarte casar conmigo, los convenciste de tener una última oportunidad de ser yo tu futuro esposo ¿no es verdad?

- Yunho… es que… Te amo, de verdad, juro que te amo…

- ¡Respóndeme! – ordenó, enojado como jamás lo había visto antes

- Sí… - contestó enseguida y luego le fue imposible mirarlo a los ojos – Me arreglaron un matrimonio con él, yo los persuadí de darme una última oportunidad de convencerte, si aceptabas ese arreglo dejaría de existir…

- Y si no… te casarías con él – terminó Yunho la explicación y ella asintió. Las lágrimas se deslizaron por el rostro de Yunho, intentó calmarse pero no pudo, las manos le temblaban, miró en diversas direcciones y se tocó el rostro desesperado

Boa lo miró asustada, aunque en el pasado habían discutido, jamás vio a Yunho actuar de aquella manera, y aunque no solía ser violento, en esos momentos sintió miedo de él

- Estoy cansado… - dijo con voz tenue – Harto… - la miró, negando con la cabeza, sus ojos estaban completamente rojos – Harto de ser lo último en tu vida ¡Estoy harto de ti! – gritó furioso, se acercó a ella y le agarró con fuerza el brazo, jalándola la sacó de la habitación

- Yunho basta, hablemos

- No – respondió tajantemente – Vete… - ordenó, soltándola le dio un empujón, dejándola cerca del sillón de la pequeña sala, mientras él estaba más cerca del comedor

- Yunho por favor…

- ¡Qué no! – la miró con furia – ¡Vete de mi casa, de mi vida!

- No, no me iré – respondió, temerosa, el labio inferior le temblaba – Arreglemos esto, siempre lo arreglamos – dijo tratando de sonreír

- Esta vez no, te quiero fuera, lárgate

- Pero Yunho…

- ¡¡Que te vayas!! – gritó con todas sus fuerzas, dejándola helada

Yunho dio dos pasos hacia el comedor y agarró el respaldo de una silla, aventándola con fuerza al suelo, luego le dio un aventón a la mesa. Boa observó con miedo, aunque sabía que Yunho no la golpearía a ella, pero temía ver ese lado de Yunho, tan violento

- Basta – suplicó llorando, al oír su voz Yunho volvió a verla y se acercó rápido, apenas Boa dio un paso para atrás, él la sujetó del antebrazo con su mano derecha y la jaló hacia la puerta, con la izquierda abrió ésta y la empujó hacia afuera – Yunho… – él la miró con frialdad

- Jamás vuelvas – especificó antes de cerrar con fuerza la puerta, dejándola afuera, enseguida ella comenzó a golpear la puerta

- ¡Ábreme Yunho! Por favor – suplicó llorando, sin dejar de golpear la puerta

Yunho tan solo escuchó su voz, apoyó la espalda sobre la puerta, sintiendo el retumbe de los golpes, cerró con fuerza los ojos y las lágrimas le salieron por la orilla de los ojos. Estaba abatido, frustrado, nunca antes había sentido tanto coraje, ni siquiera aquella vez que ella le devolvió el anillo a una semana de su boda

- Déjame entrar – imploró, aún con la voz llorosa, sin saber que Yunho seguía ahí, pegado a la puerta, casi oyendo su corazón, destrozado como el suyo. Los dos estaban llorando, de nuevo el presagio de felicidad fue tan falso como pretender que su relación después de esa pelea podía volver a ser la misma.

Era casi de noche cuando Donghae fue hacia el Bar por unas cervezas, estaban por cenar los cuatro y esa vez querían beber eso, incluso Eunhyuk que no bebía mucho y que justamente por la tarde había bebido licor. Al llegar a la barra por la ansiada bebida miró hacia afuera, estaba lloviendo, no como si fuera una tormenta, pero era la primera lluvia de la temporada y era copiosa, aguzó la mirada al ver lo que parecía una persona, afuera del Bar, sentada en la banqueta

- ¿Un cliente? Pero si está lloviendo y saben que no abrimos los lunes – pensó desconcertado, así que se acercó a la puerta, por el gran cristal pudo ver a Boa, sentada prácticamente en el suelo, con las piernas encogidas y los brazos sujetándoselas - ¿Qué pasa? – se preguntó confundido - ¡Eunhyuk ven por favor! – gritó fuerte mientras se acercaba a la puerta, abrió rápido y salió a la calle, se acercó a ella y le tocó el hombro

Boa levantó la mirada y lo observó, estaba toda mojada, Donghae no dudó en extender su mano hacia ella, la tomó enseguida y dejó que él la ayudara a ponerse de pie, se miraron a los ojos en silencio, el barman sintió lástima, nunca la había visto con expresión tal de tristeza

- Entra – dijo con voz suave, rodeándole los hombros, ella lo siguió y entraron al Bar, ahí ya estaban Eunhyuk y los otros dos, sorprendidos de ver a la chica así. Boa tenía puesto solo un vestido entallado al cuerpo que le llegaba justo debajo de la rodilla, era de tirantes por lo que estaba temblando de frío, no tenía zapatos, solo las sandalias con las que se había bañado – Rápido, una toalla – pidió a su novio y él enseguida fue por el encargo

- Por Dios ¿Qué pasó? – preguntó Changmin asustado, Donghae lo miró y negó en silencio, no era momento para preguntas

- ¿Puedes preparar un té? – preguntó a Jonghyun y él asintió, alejándose enseguida – Changmin, prepara un baño en la tina con agua tibia por favor – pidió amablemente, el más alto no dudó en ir rápidamente, cruzándose al salir del Bar con Eunhyuk, quien volvía con una gran toalla

- Aquí tienes – extendió lo solicitado a su novio y él le colocó la toalla sobre la espalda y hombros a la chica, mientras la dirigía al interior de la casa, Boa continuaba sumergida en su mutismo, caminando por inercia

- Amor, en el último cajón del clóset hay ropa de tu hermana que dejó la última vez que vino, creo que le quedará – indicó y el mesero enseguida fue por eso, mientras ellos dos avanzaban despacio. Subieron al segundo piso, Changmin aún estaba llenando la tina

- Gracias – musitó Boa por fin, se le oía ronca. Donghae no respondió nada, la llevó hasta el baño, adentro estaban los tres, Changmin regulaba la temperatura del agua mientras la tina se llenaba, apenas iba por la mitad

- Quítate el vestido, lo pondré a secar – indicó y ella enseguida obedeció, primero se cubrió completamente con la toalla y luego lo dejó caer hasta el suelo, lo juntó y se lo dio a Donghae – Gracias Changmin – dijo el mesero dirigiéndose al otro

- De nada – el menor entendió aquello como una indicación de que podía irse, así que salió del baño, dejándolos solos aunque con la puerta abierta

La tina llegó a los dos tercios de su capacidad y Donghae cerró la llave del agua, luego se dirigió a Boa, aun sosteniendo el vestido, la miró de frente pero ella estaba mirando hacia abajo, completamente taciturna

- Si necesitas algo dímelo – dijo amablemente, ella asintió y entonces él salió del baño, cerrando la puerta tras él. Suspiró cancinamente, se dio media vuelta y ahí estaban su novio y Changmin, mirando preocupados hacia el baño

- ¿Ella está bien? – preguntó Changmin angustiado, Donghae se encogió de hombros

- No coloqué el seguro, por si se ofrece que entremos – contestó en sustitución de una respuesta para la pregunta de Changmin

- ¿Cómo? ¿Crees que intente suicidarse o algo así? – preguntó el más alto, aún más asustado que antes, el mesero negó enseguida, tranquilamente

- No creo que llegue a tanto, pero si se ve muy mal – respondió Eunhyuk

- Siempre pelean, se dejan, vuelven, se dañan, todo, pero ahora ella realmente se ve muy mal – analizó Donghae – Incluso sentí compasión – comentó extrañado

- Yunho es muy cruel – dijo de repente Changmin – Incluso si pelean así ¿Cómo pudo dejarla afuera con la lluvia? – frunció el entrecejo, molesto

- No sé – respondió el mesero, encogiéndose de hombros

- Quizás no sabía que no estaba bajo techo – contestó Donghae, en todos los años que tenía de conocer a su amigo, nunca lo vio actuar inhumanamente con nadie, pero en esta ocasión no tenía idea de lo que había pasado realmente.


NOTAS DE AUTOR: Y bueno, como podrán ver, la aparición de BoA en la historia está por terminar, ¿qué les ha parecido hasta ahora la historia? ¿qué esperan ver en ella? Muchísimas gracias por leer